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Una publicación de la asociación SER

La importancia de una nueva Constitución donde estemos todos

Foto: Luisenrrique Becerra

Carlos Flores Lizana. Antropólogo

Hace pocas semanas tuvimos la oportunidad de expresar nuestro deseo de un Congreso que esté integrado por mejores personas que las que estuvieron estos últimos años. Diversos comentarios apuntan a una inquietud sobre lo que el electorado ha querido expresar con estas elecciones. Se dice, y creo que tiene bastante de verdad, que es la expresión del Perú con sus filias y sus fobias respecto a la clase política. Se ha resaltado cómo los peruanos hemos dejado en el lugar que les corresponde a partidos que realmente ya no son expresión de nada ni de nadie, por el contrario han mostrado altos niveles de degradación moral y política.

Otro aspecto es la reaparición del Frepap en la vida política nacional y a este fenómeno social se le ha ido dando diversas lecturas, pero todas indicando que es expresión de las clases sociales más pobres de nuestro país, mezcla de mesianismo andino y costumbres veterotestamentarias muy acordes con la vida de muchos campesinos y pastores de la sierra y la selva peruana. Finalmente, tenemos la recuperación del Accion Popular y el movimiento etnocacerista de Antauro Humala, el primero con más de 60 años de existencia y  el segundo un partido radical propio de personas deseosas de gobernantes fuertes, nacionalistas y decididos a luchar contra la inseguridad ciudadana y la corrupción.

Evidentemente estas elecciones nos obligan a estudiar más nuestra historia, el nivel de educación política y ciudadana que tenemos, las aspiraciones profundas y urgentes de la población, el poder de los medios de comunicación, los nuevos controles -reales y no reales- de los fondos con los que los candidatos han contado para sus campañas, etc. En este último aspecto la corrupción, la presencia de los empresarios y los poderes económicos en la política, y  el destape de esta maraña de intereses ha ayudado a que las campañas sean más modestas y haya un control social bastante importante.

Pero el objeto de este artículo es reflexionar sobre ¿a quiénes representan estos congresistas y sus diversas ideologías o principios políticos que los han movido a presentarse en estas elecciones? Pienso que el nuevo Congreso expresa al Perú con sus posibilidades y debilidades. Pero la pregunta que me hago es ¿realmente está presente todo el Peru? Y lo hago porque creo que necesitamos un Congreso donde estén presentes nuestras identidades culturales y étnicas. Lo digo porque me parece que el Perú es un país pluricultural, multilingüe, diverso étnicamente, con identidades bastante diferenciadas y a veces en un profundo e irresuelto conflicto.

Solo pensando en la Lima de ahora, somos ciudadanos de raíces quechua, aymara, ashaninka, shipibo conibo, etc. Tenemos una clase alta (el llamado sector A y B) blanca, criolla, castellanohablante, financista, empresaria, profesional liberal, siempre muy vinculada a los intereses económicos norteamericanos o europeos, y en los últimos años con el empresariado chileno, una clase que vive mirando más a Miami que al Perú profundo, educada en las universidades privadas, y que vive en barrios donde no falta casi nada, etc. La clase media con mucho sentido de lucha pero que se une más a ese sector blanco  y pudiente que a los sectores populares de origen andino o amazónico descendientes de los pueblos originarios que conforman la base real de nuestro país.

Finalmente la mayoría de  los habitantes de esta Lima caótica que vive en barrios pobres o medios, que trabajan en los miles de puestos informales que les permite articularse a las cadenas productivas de manera eficiente. Hay un sector inmenso relacionado al comercio y los servicios, ocupado por todos los niveles sociales pero sobre todo de los llamados sectores C y D. Al hablar de ellos me imagino a los miles de ambulantes, empleadas del hogar, microbuseros, taxistas, albañiles, obreros sin calificación, etc.

Cuando voy mirando los rostros y el nivel económico y académico de los congresistas me pregunto ¿a cuál de estos grupos, clases, colectivos, gremios representan? Me quedo sin palabra pero lo que me queda claro es que no están presentes los que hablan quechua, los aymaras, los ashánincas, wampis, awajun, shipibos, etc, como pueblos organizados y con líderes reconocidos; dedicados en su mayoría a  la agricultura, el pastoreo y la minería. ¿Quién hará oír su voz, sus intereses y necesidades cuando se debatan leyes y proyectos, que afecten a sus vidas, territorios y recursos? Ciertamente  no se ve su presencia y eso es realmente algo que preocupa en un país con identidades e intereses muy diversos y diferenciados.

La historia del Perú es por desgracia una historia de racismo, injusticia, explotación, violencia y exclusión de las grandes mayorías por parte de una clase social  minoritaria blanca o mestiza de orígenes europeos o norteamericanos, con muy poco desarrollo humano, nada justa ni tolerante, e hipócrita en su manera de vivir los valores del cristianismo.

Tendremos que esperar las nuevas elecciones congresales  o quizás más tiempo, para que se logre el ideal de tener un Congreso de “todas las sangres”. ¿Cómo asegurar su presencia en un país donde la ciudadanía está tan limitada a las condiciones económicas y geográficas de sus integrantes? La pregunta es seria y habría que pensarla para que tengamos un Legislativo que gestione la cosa pública de manera democrática de verdad. ¿Será posible pensar en ello con una Constitución que defiende y promueve casi todo lo contrario de lo que estamos diciendo?

Tendremos que mirar como países semejantes a nosotros, van mejorando sus constituciones para lograr que la democracia moderna que deseamos construir, asegure la equidad y la justicia para todos los peruanos reconociendo y fortaleciendo nuestra identidad cultural e histórica. Hay mucho pues que debatir y pensar, el capitalismo moderno parece no dar más, los socialismos inspirados en el marxismo tampoco son un modelo exitoso, ¿qué nueva manera de vivir, desarrollarnos, producir, hacer justicia y ser felices tendremos que inventar y construir? Lo que tengo claro por lo menos es que serán las personas lo más importante para la economía, la política, el poder, la cultura, la comunicación y la tecnología. Por lo tanto los pobres y su justicia será el motor de todos los cambios que hagamos.