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Una publicación de la asociación SER

La CVR y los sistemas de memoria en el Perú

Junto con las Guerras de Independencia (1814-1824) y la Guerra con Chile (1879-1883), el Conflicto Armado Interno (1980-2000) conforma lo que se podrían denominar los “sistemas de memoria” en nuestro país. Por sistemas de memoria entiendo el conjunto de representaciones y mecanismos establecidos para perpetuar el recuerdo de dichos eventos. Estos pueden ser llevados a cabo por quienes participaron de dichos eventos –indistintamente de su condición de género, social o económica– o por actores indirectos, los cuales se encargan de reproducir este recuerdo de formas diversas: desde material académico hasta performances o rituales. Cada una de estas coyunturas ha producido diversas formas de perpetuación: mientras la Independencia tiene un día central (28 de julio) alrededor de la cual se desarrolla el calendario político nacional, la Guerra con Chile es recordada con escenificaciones en diversas partes del país y en obras de teatro. O, como ha ocurrido no hace mucho, sus héroes como Francisco Bolognesi y Alfonso Ugarte son defendidos por la sociedad civil frente a ofensas que vulneran su recuerdo.

Precisamente, estos tres sistemas han coincidido en estos años, lo que ha permitido comparar y confrontar las agendas de cada uno de estos eventos. A medida que se acerca el Bicentenario, y ya que varios de estos se han celebrado en países vecinos, se ha comenzado a retomar las investigaciones sobre el proceso que llevó a la separación de España luego de casi trescientos años y a la creación de un aparato autónomo cuyas raíces y trayectoria aún no están del todo claras. De igual modo, la Guerra del Pacífico (1879-1883) ha mantenido un recuerdo vivo en este último siglo, alimentado con cada fricción que tenemos con el país del sur, desde los encuentros futbolísticos hasta disputas marítimas como el que se ventila en La Haya. El Informe Final de la CVR, cuyo décimo aniversario se conmemora estos días, sistematizó una serie de datos y aspectos sueltos que habían circulado hasta entonces y que han permitido una mejor comprensión de la dimensión que alcanzó dicho enfrentamiento.

Si bien las tres coyunturas tienen su origen en conflictos bélicos, lo que diferencia al Conflicto Armado Interno de las otras dos es que no hubo injerencia extranjera ni que la lucha se desarrolló contra combatientes foráneos. Una segunda diferencia es su extensión, pues ni la Independencia ni la Guerra con Chile se llegaron a desarrollar escenarios bélicos que cubriesen regiones como la selva. Por último, y no menos importante, es la magnitud de lo que el Conflicto Armado Interno significó para el país. No tenemos una cifra exacta de las víctimas y heridos de la Independencia o de la Guerra con Chile, y tampoco podemos caer en comparaciones facilistas. Pero lo cierto es que esta guerra sin cuartel que se desató entre fuerzas del orden contra subversivos, o entre estos actores contra la población civil y viceversa, causó una serie de pérdidas humanas, jamás cuantificables, y materiales de las cuales no podemos reponernos aún del todo. 

El Informe Final de la CVR fue determinante para incorporar y procesar gran parte de nuestra historia reciente, algo que no siempre fue sencillo, y que otros países han experimentado en mayor o menor grado, ya sea en América Latina o en áreas como África. Uno puede estar en desacuerdo con determinados aspectos del Informe Final, pero a menos que queramos poner por debajo de la alfombra los veinte años de violencia generalizada o que intentemos manipular los hechos para nuestro propio beneficio, no podemos negar que estableció determinados ejes alrededor de los cuales se han venido produciendo debates que lo han matizado y trascendido.

No va a ser fácil procesar lo ocurrido en los años de violencia. Si algo demuestra el análisis de los otros dos sistemas de memoria, es que estos pueden perpetuarse por décadas o siglos. Pero no hay que considerar eso como algo necesariamente negativo: nunca hemos estado mejor preparados en términos de espacios de discusión y circulación de información para conocer lo ocurrido hace unos años. Nuestros antepasados no tuvieron la misma suerte para entender lo ocurrido con la Independencia o la Guerra con Chile a poco de haber ocurrido dichos eventos. Sin embargo, la gran diferencia estará en cómo mientras la sociedad civil procesa estos acontecimientos, el Estado cumple con su parte, dando las reparaciones correspondientes y evitando que la impunidad reste legitimidad a una eventual reconciliación del país consigo mismo, la cual se dará eventualmente en el mediano (o largo) plazo.