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Una publicación de la asociación SER

La Constitución de la pandemia

Foto © Luisenrrique Becerra | Noticias SER

Editorial | Noticias SER

Tras casi 90 días de emergencia, la gravedad de la situación en el campo de la salud no da tregua, sobre todo en Lima, la costa norte y algunas regiones de la Amazonía; mientras que en todo el país la situación económica de la población empeora debido a la pérdida del empleo, el agotamiento de los ahorros familiares y la imposibilidad de retomar actividades generadoras de ingreso. Y para agravar las cosas, nuestro habitual desorden político y social sigue sin mayores visos de solución en el corto plazo.

Ello ocurre a pesar del gran número de medidas dispuestas por el gobierno central –algunas ineficaces y ciertamente tardías–, cuya implementación ha estado plagada de obstáculos directamente relacionados con deficiencias estructurales de la administración pública como el afán burocrático por establecer requisitos y procedimientos complejos –de cumplimiento poco probable–, la falta de coordinación y la desconfianza entre las entidades estatales, la ausencia de información confiable para una mejor toma de decisiones; y por supuesto, la corrupción que no se detiene por más pandemias y emergencias que asolen al país.

El ejemplo más reciente que grafica parte de los problemas descritos es la denuncia presentada por la Contraloría General de la República que detectó que más de 4 mil funcionarios públicos fueron beneficiados con las canastas de víveres que estaban dirigidas a atender a la población más vulnerable; mientras que, por otro lado, todavía hay millones de personas tratando de acceder a los bonos establecidos por el gobierno.

Si bien muchos de estos temas no se encuentran en el centro de las preocupaciones de estos días, es innegable que para empezar a imaginar la construcción de una “nueva convivencia”, es necesario abordar dos tareas impostergables: la reforma del Estado y profundizar la lucha contra la corrupción. En el primer caso, el objetivo debe ser garantizar los derechos de las personas y el acceso a servicios de calidad; y en el segundo, erradicar todas las prácticas ilegales de aprovechamiento de los recursos públicos.

En Noticias SER creemos que, frente a la crisis sanitaria y económica que vive el país, es esencial incluir en la agenda política la revisión del capítulo económico de la Constitución de 1993, así como la del fallido modelo descentralista. De no hacerlo, los sacrificios y costos que viene asumiendo la ciudadanía sólo servirán para consolidar ese perverso sentido común del “sálvese quien pueda”. Sin un Estado verdaderamente comprometido con el respeto de nuestros derechos, nuestro futuro como sociedad seguirá siendo poco o nada sostenible.