Skip to main content
Una publicación de la asociación SER

La APEC, el mercado y los conflictos sociales desde Apurímac

El fin de semana último participamos en dos reuniones donde se abordaron dos conflictos socio-ambientales en Apurímac. El primero fue en Huaquirca, Antabamba. Aquí, según manifestaron los huaquirqueños, el conflicto se debe al incumplimiento de acuerdos del convenio y al “engaño y robo” que la empresa Anabi SAC viene cometiendo contra la comunidad. El hecho de haberse incautado días atrás en Cusco más de 230 kilos de oro extraídos de la zona, y que sobrepasaría los acuerdos de extracción por mes, motivó el paro y la reunión del jueves 17.

En la reunión, la comunidad representada por su comisión y equipo técnico, argumentó las razones del paro y presento su plataforma de lucha en cuatro ejes con 27 puntos. No obstante Anabi SAC propuso elaborar un cronograma de reuniones para abordar cada eje. La respuesta de los huaquirqueños fue contundente: “Estos puntos no fueron comunicados ayer, sino con mucho tiempo de anticipación y una vez más la empresa nos falta el respeto. Esperábamos que hoy nos traían respuestas concretas para conversar uno por uno. Si no es así, que esta reunión termine y sigamos con nuestra medida de lucha”.

La participación del Gobernador regional Wilber Venegas y del representante de la PCM-ONDS Fernando Távara fue importante. El Gobernador señaló, en tono de llamada de atención, que “nosotros (gobierno regional) hemos enviado documentos a la empresa hace medio año, pero no hemos tenido respuesta y eso es una falta de respeto” y lo propio hizo la PCM al invocar tener un “dialogo real y sincero”. Ambas participaciones fueron asumidas como respaldos a la comunidad, en tanto Anabi SAC quedo en evidencia por su falta de seriedad y respeto frente al Estado y comunidad. Ello pese a que, como se reiteró en la reunión, estos dos actores ratificaron no estar contra la minería. De hecho Venegas enfatizo “que si (bien) necesitamos inversión, esta debe hacerse respetando los derechos humanos y el medio ambiente”. Rol importante a destacar a diferencia de su desempeño en Cotabambas.

La segunda reunión fue en San Juan de Chaqña, Aymaraes el viernes 18. Aquí el conflicto enfrenta a los comuneros chaqneños pro y anti-mineros artesanales que operan en la zona. A diferencia de Huaquirca donde la reunión fue acordada por la comunidad, la empresa y las autoridades estatales, en Chaqña la reunión fue convocada y conducida solo por los comuneros opuestos a la minería local. Precisando que los organizadores no habían invitado a otras autoridades provinciales y regionales “porque nunca nos han hecho caso después de los muchos documentos que hemos presentado en estos años”, así las pocas autoridades invitadas a esta reunión solo fueron oyentes de la misma.

Fue complejo y al mismo tiempo preocupante atestiguar (para el futuro de la comunidad) la argumentación y enfrentamiento verbal entre primos, yernos, familiares y paisanos en pro y contra la minería. La falta de trabajo y oportunidades, la contaminación ambiental, el favoritismo de unos hacia el poder local de turno, el nulo aporte -de lo que ganan con la minería- al desarrollo comunal, etc., fueron algunos argumentos que sustentaban los dos posturas. Posturas que convocan en su interior a residentes adultos y adultos mayores dentro de los anti-mineros, y a residentes y retornantes -de Lima y el extranjero- en su mayoría jóvenes, dentro los pro-mineros.

Estas dos reuniones se desarrollaron en Apurímac mientras en Lima se llevaba a cabo la APEC con participación de los países y empresarios más poderosos del orbe y cuyo objetivo fue fortalecer el comercio internacional, el que si bien resulta importante promover en el plano nacional, poco tiene que ver con una región como Apurímac.

Y es precisamente la inexistencia de un mercado importante en el sur andino o siquiera un mercado regional interno parcialmente afirmado, lo que convierte a la  región de Arguedas, en un territorio que apuesta, mayoritariamente, por la minería y sus economías de enclave. En efecto, siendo una región que vivió los pros y contras de la reforma agraria; la destrucción producida por el conflicto armado interno, y la degeneración económica producida por el fujimorismo, no ha encontrado en el Estado una apuesta por (re)construir la región de la mano de un mercado interno que posibilite el desarrollo regional en su conjunto.

El abandono económico de estos territorios conllevó a situaciones de extrema pobreza apenas paliada con los programas sociales del Estado, sobre todo en las zonas rurales. Hombres y mujeres de estos territorios literalmente sobrevivieron trabajando sus pequeñas parcelas y animales comercializándolos en pequeñas ferias intercomunales o interdistritales. Y, en el mejor de los casos, trabajando como peones en la selva y costa, y solo desde fines de la década pasada, en los proyectos mineros que se irradiaban por la región. Proyectos y escenario minero que fueron vistos por las comunidades apurimeñas como una oportunidad “al alcance de sus manos” para salir de la pobreza y exclusión histórica. De ahí que no solo Huaquirca, sino también Cotabambas, Tapairihua, Iscahuaca y varias comunidades no se definen como anti-mineros como ocurre en otros territorios.

La APEC terminó auspiciosamente para el Gobierno central, así como para los poderes económicos y facticos del país. Sin embargo los dos conflictos señalados siguen activos y sin resolverse. En el caso de Huaquirca el acuerdo fue que este jueves 24 se retomaría la reunión con el objetivo de que Anabi SAC de respuestas concretas a las demandas comunales. No será fácil. La empresa señaló que hay variables técnicas y normativas que limitaran atenderlas. De hecho la principal demanda de subir el FOSBAM de 1 millón 800 mil soles a 50 millones anuales es un tema complejo a tratar, pero que desde la perspectiva de las comunidades es justa pues en los dos años de explotación, según ellos, la empresa ha tenido una ganancia de 569 millones.

En el caso de Chaqña el conflicto es igualmente preocupante pues enfrentaría violentamente a familiares y paisanos. De hecho, el día de la reunión, los comuneros anti-mineros acordaron que al día siguiente (sábado 19) se trasladarían a la zona para retirar la maquinaria con que sus paisanos trabajan la minería (ilegal según ellos). Al respecto la Defensoría, acompañada de la PNP, se reunió con los dos sectores buscando atenuar acciones extremas. Incluso, coordinando con la DREM, se consiguió que se emita un “documento administrativo de paralización de la minería”. Sin embargo, ello no evitó que justamente en la zona de la actividad minera, el sábado por la tarde se produjera un incendio sobre el cual existen dos versiones de su causa; accidente y provocación. Afortunadamente no se reportó daños a personas.

Pero esto no es todo. Junto a estos conflictos siguen activos el de Las Bambas y otra decena de conflictos socio-ambientales y otra decena más de diverso índole que suman un total de 23 según la Defensoría del Pueblo. Conflictos en los que si por un lado en algunos casos existen impresentables oportunistas y extremistas anti-mineros, como los denunciados por los cotabambinos, lo cierto es que los comuneros apurimeños tienen razones fundadas para ejercer su derecho a la protesta.

¿Qué hacer en este escenario complejo de conflictos que viene definiendo el presente y futuro de Apurímac?. Los especialistas han señalado diversas propuestas. Quizá debamos empezar por lo más sencillo y elemental: Conversar. Es decir, iniciar de manera urgente y decisiva un debate que parta del análisis de los complejos y cambiantes escenarios que vienen desarrollándose, y no solo mirar Abancay y Andahuaylas. Y en ese marco pensar y trabajar, lento pero sin pausa, las directrices y la columna vertebral económica del futuro de región que queremos construir. Un futuro, ojala, sin conflictos y con un mercado interno que nos permita ver a eventos como la APEC no como hechos distantes y ajenos que no favorecen a las regiones. El reto es grande como urgente y el involucramiento del Ejecutivo y Legislativo regional es decisivo. 

 

Enver Quinteros.
Asociación Pro Derechos Humanos, Aprodeh.

23 de noviembre 2016.

ACTUALIZACION La reunión prevista para el día jueves 24 no se realizó en Huaquirca debido a que la empresa Anabi SAC denunció penalmente a cuatro dirigentes comunales.