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Una publicación de la asociación SER

Junín: deseo de representación y tibieza electoral

Foto; ONPE

En un inicio tras la disolución del Congreso de la República por parte del presidente Martín Vizcarra y la convocatoria a elecciones para completar el periodo parlamentario, la población, mayoritariamente, sintió satisfacción; congresistas de declaraciones desafortunadas, comportamientos inadecuados y, lo peor, investigados o sentenciados por diferentes delitos -incluyendo actos de corrupción- que recibían sueldos y beneficios excesivos fueron justificadamente «disueltos». Así pensaba la gente, pero ahora muchos desconfían, y dicen, que las cosas seguirán igual; es decir, quienes sean elegidos llevarán al Congreso de nuevo a la desacreditación institucional.

Esta desconfianza se genera —y aumenta— cuando las personas aptas para votar saben que los que postulan tienen un pasado político no muy estimado, no obstante la reiterada declaración de los partidos políticos de la renovación de cuadros y de la promesa del cambio. En Junín ocurre lo mismo, por ejemplo en las provincias de Satipo y Chanchamayo, en donde el electorado ve su deseo de ser representado nuevamente postergado al tener una «oferta de candidatos» que proviene predominantemente de la sierra del departamento puesto que la provincia de Huancayo tiene el mayor bolsón electoral. Los votantes de la selva central viven una tibia campaña electoral con apenas unas pintas a lo largo de la Carretera Central y algunas participaciones de los candidatos inscritos en los medios de comunicación locales.

Recordemos que Junín vive una crisis política significativa, ya que Vladimir Cerrón Rojas, elegido gobernador regional fue sentenciado por corrupción e inhabilitado para ejercer cargos en el sector público. Este personaje es el líder de un partido político, Perú Libre, que participará en las elecciones de enero del próximo año, así estamos. Sumo y sigo, hace una semana se difundió a través de la TV, radio, periódicos y redes sociales una lista de quince candidatos al Congreso por Junín que tienen procesos y sentencias judiciales desde violencia familiar, alimentos, falsedad genérica, lesiones leves, hasta rebelión y secuestro. ¿Cómo se puede confiar en ellos? ¿Cómo los partidos políticos pretenden obtener la simpatía del electorado si no han hecho los filtros adecuados para seleccionar a sus candidatos? ¿Cómo líderes sentenciados por corrupción pueden seguir en el escenario político de la selva central, Junín y del Perú en general?

Asimismo el electorado ve con ojos de sospecha a las personas que han postulado muchas veces al mismo o diversos cargos públicos. Dudan de las  intenciones de estos eternos candidatos y de la procedencia del dinero que utilizan en sus campañas. ¿Cuál es la verdadera intención de quienes postulan para alcaldes, gobernadores y ahora para ser congresistas? Estos tres cargos implican competencias distintas y la preparación —además de la política— técnica también debe serla.

Sin embargo esta desconfianza generalizada por las elecciones es algo injustificada; si revisamos las 19 listas inscritas en Junín existen un poco menos de la mitad de «nuevos candidatos», jóvenes y mujeres que incursionan en la política con la aspiración legítima de desenvolverse en el parlamento nacional. Yo creo, que por tratarse de un periodo corto de año y medio, los antiguos dirigentes no han visto atractiva esta elección, y por ello permitieron esta llamativa renovación en cuanto a los candidatos. Como fuese, la realidad nos dice que existe la posibilidad de cambio y de apostar por personas que verdaderamente quieren contribuir, a pesar de su inexperiencia, la que puede convertirse en virtud si es que al llegar al Congreso hacen las cosas bien.