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Una publicación de la asociación SER

Identidad para el desarrollo

La coyuntura actual avizora una campaña electoral en la que el poder económico nacional, en contubernio con el capital financiero internacional y los medios de comunicación masivos de la capital, prefiguran un contexto en el que dos o tres candidatos tendrían, en este momento, el apoyo social que los estaría encumbrando a las primeras colocaciones ya desde el partidor electoral. Sin embargo, estos candidatos de cuño tradicional no ofrecen ninguna garantía para que el Perú pueda dar el salto cualitativo desde la realidad actual y sus grandes problemas estructurales no resueltos en educación, salud, seguridad, ni para la generación del empleo productivo que dignifique al trabajador peruano, a sus familias y a la sociedad en su conjunto.

Existe una variable objetiva en la realidad social: Una composición de la nación peruana caracterizada por sus diferentes culturas. Este rasgo particular nos da un valor agregado, pero la política tradicional tiende a invisibilizarlo. Los partidos tradicionales diluyen esta procedencia e identidad múltiple, y es necesario revisar nuestros antecedentes en derredor de la representación, puesto que en algunas comunidades andinas y amazónicas, la política aún se ejerce desde ésta concepción eminentemente comunitaria y en la que la delegación de la representación se hace de manera rotativa, obviando todos los asuntos inherentes a las campañas electoralesimpregnadas de corrupción e irracionalidad.

Es menester, pues, realizar una introspección y, a partir de ello, establecer un modelo pluricultural signado por el encuentro y la tolerancia, con representaciones políticas que provengan de la identidad sociocultural.