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Una publicación de la asociación SER

Honduras, la olvidada

Parece que tenemos un problema con la memoria en América Latina. Un grave problema. Nos escandalizamos – y con razón- con lo que sucedió en Paraguay, pero nos olvidamos que el 28 de junio de 2009 otro país de la región sufrió un golpe de Estado, que además fue sangriento. Que durante ese golpe y en los meses que le sucedieron, fueron cometidos hechos terribles y crímenes que aún permanecen impunes. Que el país  al que me refiero también ostenta el récord de ser el más violento del mundo con una tasa de homicidios de 86 por cada 100,000 habitantes (http://www.asuntosdelsur.org/opiniones/opinion/388) y es el segundo más peligroso para periodistas según el International Press Institute.

Hablo es la bella Honduras, arrasada por un golpe de Estado que nadie recuerda o que nadie quiere recordar.

Honduras tiene una población de un poco más de 7 millones de habitantes. Su moneda se llama “Lempira”. Es un país multi-étnico, multicultural y multilingüe. Su capital Tegucigalpa fue definida en más de una oportunidad como la ciudad “más violenta” de la región, sobrepasando a la mismísima Sao Paulo. En cuanto a su nivel de ingreso, el Banco Mundial, lo define como “Países de ingreso mediano bajo” ( http://datos.bancomundial.org/pais/honduras) Es tierra de una belleza natural incomparable, además de ser la tierra natal de uno de mis poetas favoritos Roberto Sosa y  la tierra en la cual más de 4.700 niñas, niños y jóvenes pertenecen a alguna mara o pandilla, según UNICEF. (http://www.unicef.org/spanish/infobycountry/honduras_62662.html)

Honduras sufre y lo que es peor en América Latina parece que nos olvidamos lo que allí sucede.

En primer lugar, un tema que es muy preocupante es que según UNICEF 4,728 personas pertenecen a las maras, 447 de ellos están privados de su libertad. El 60% de sus miembros viven en San Pedro Sula, y un 21% en la capital, Tegucigalpa. La Mara Salvatrucha (MS13) y la Mara 18 siguen siendo las más numerosas (97%) (http://www.unicef.org/honduras/Informe_situacion_maras_pandillas_honduras.pdf)

En segundo lugar, a pesar del establecimiento de la Comisión de la Verdad que analizó los hechos sucedidos luego del golpe de Estado,  Human Rights Watch informó que no se hizo justicia en los casos de violaciones de derechos humanos cometidas por el gobierno de facto instaurado con posterioridad al golpe militar de 2009 (http://www.hrw.org/es/world-report-2012/honduras-0). La misma organización, agrega que Los fiscales de derechos humanos continúan enfrentando obstáculos en sus investigaciones, como colaboración limitada por parte de las fuerzas de seguridad, insuficiencia de recursos y falta de implementación de un programa de protección a testigos.

En tercer lugar,  la situación de violencia que sufren periodistas, abogados defensores de derechos humanos,  miembros de la comunidad homosexual y activistas políticos es extrema. 

Voy a dar tres ejemplos que me han pasmado: el primero, es el brutal asesinato, ocurrido el pasado mes de mayo, de Erick Alexander Martínez Ávila, miembro fundador y activista del Movimiento de Diversidad en Resistencia (MDR). Erick había sido seleccionado con la pre-candidatura para diputado, en representación de la diversidad sexual, por parte de la corriente Fuerza de Refundación Popular (FRP) del Partido Libertad y Refundación (LIBRE). (http://ilga.org/ilga/es/article/nyaSmDl11L). Un caso que permanece- para variar- impune.

El segundo caso que me escandalizó fue el reciente asesinato de Antonio Trejo Cabrera (http://www.hrw.org/es/news/2012/09/25/honduras-debe-investigar-homicidio-de-abogado-de-derechos-humanos), cometido hace apenas unas semanas a la salida de una iglesia en Tegucigalpa. Antonio, quien ya había sido amenazado en varias oportunidades, era el abogado de un grupo de campesinos del Valle del Bajo Aguán, el Movimiento Auténtico Reivindicador Campesino del Aguán (MARCA). Este asesinato, tal como informa Human Rights Watch (HRW) es lamentable por varias razones, pero fundamentalmente porque en los últimos tres años más de 80 personas han corrido la misma suerte en dicho valle.

El tercer caso, se refiere a un periodista, pero antes y con la intención de demostrar el rigor de la violencia de la que hablamos, según el Committtee to Protect Journalists cuatro periodistas de radio y televisión fueron asesinados en 2011 en circunstancias poco claras (http://cpj.org/es/2012/02/ataques-a-la-prensa-en-2011-honduras.php) y 5 medios de comunicación fueron ocupados militarmente, 2 periodistas fueron torturados y 5 medios de comunicación han sido sujetos a  persecución, amenazas y ataques. Uno de los periodistas asesinados se llamaba Nery Orellana y tenía 26 años. Orellana dirigía Radio Joconguera de Candelaria, uno de los medios que informó sobre violaciones de derechos humanos y que había difundido la opinión de opositores al golpe.

Por último, y para culminar, existen muchas cifras preocupantes que llegan desde Honduras y que están relacionadas con la falta de independencia del Poder Judicial, se incluye amenazas, remoción de magistrados y negación de hechos de violencia desde la máxima institución judicial del país.

Pero, no las voy a repetir,  porque ya hace tiempo que los activistas las vienen difundiendo y parece que nos olvidamos de Honduras.

Como nos olvidamos del golpe.


*Mariana es abogada internacionalista, Blogger y activista de Derechos Humanos. @maritaerrepe