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Una publicación de la asociación SER

Hacia una verdadera transversalización de género en el Perú

A lo largo de la historia podemos apreciar que las mujeres hemos sido relegadas en muchos ámbitos y esferas de vida; ya sea en la económica al no ser aceptadas como mano de obra en igualdad de condiciones que los varones (INEI, 2015, p 20), en la social al ser discriminadas por nuestra posición social de hijas u esposas (Barsh and Yee, 2011), en la política al no ser atendidas nuestras necesidades en el diseño de políticas (MIMP, 2012, p 16), ni mucho menos ser incluidas como hacedoras de política. Si bien actualmente el tema de la desigualdad de género es percibido como importante, es prescindible.

Por ello es importante analizar cómo fue implementado el Objetivo Estratégico 1 del Plan Nacional de Igualdad de Género-PLANIG el cual se encarga del fomento de la promoción y fortalecimiento de la transversalización del enfoque de género (MIMP, 2012, p 45-46), en el Ministerio de Justicia. El MINJUSDH es una de las entidades que más se dedica a tratar los temas de derechos humanos en un contexto de cultura de la legalidad; y sin embargo este aún presenta ciertas dificultades al implementar medidas de género.

Es curioso que siendo el año 2018 aún exista cierta negativa férrea por parte de la población hacia los asuntos de género pues se le suele relacionar con lo “femenino”, entendido erróneamente como debilidad, sumisión, hogar, etc. La Organización Mundial de la Salud ha declarado que con género se refiere a los conceptos sociales de las funciones, comportamientos, actividades y atributos que cada sociedad considera apropiados para los hombres y las mujeres. Estas diferencias de funciones pueden crear desigualdades, favoreciendo inconscientemente a uno de los dos grupos. Estas desigualdades no se solucionarán solas y, por lo tanto, se hace imprescindible que desde la política se dediquen esfuerzos a empoderar a las mujeres del país. Si bien se han desarrollado una serie de leyes y políticas públicas referentes a la igualdad de oportunidades, éstas aún presentan un cumplimiento insuficiente. Es necesario crear políticas de género que gocen de continuidad y sean sometidas a un seguimiento debido.

¿Qué es la transversalización? Se define como un instrumento totalizante que abarca distintas disciplinas y que atraviesa de forma transversal una institución con la intención de proporcionar una formación a su personal que incluya la perspectiva del currículo o materia elegida. La transversalidad tendría el objetivo de impulsar el alcance de la igualdad de género, acortando las brechas entre hombres y mujeres por medio de la mejora, desarrollo y evaluación de los procesos políticos, de modo que una perspectiva de igualdad de género se incorpore en todas las políticas, niveles y etapas (Secretaría Técnica del Proyecto Equal “En Clave de Culturas”, 2007, p 10). La Transversalidad de Género es la búsqueda de la mejora o remodelación de las estructuras institucionales, erradicando las discriminaciones por sexo, tomando en cuenta las necesidades de mujeres y hombres en los procesos de creación de políticas.

Y efectivamente es a lo que se dedica el Resultado 1.1 del Objetivo Estratégico I, por medio de la creación de una instancia responsable para su implementación. Si bien el MINJUSDH adoptó la transversalización entre sus líneas de trabajo, no ha podido cumplir sus objetivos respecto a este punto. A pesar de la creación de la “Adjuntía de la Mujer” el 2013, se le ubicó en una de las partes más bajas del organigrama, con cuatro Oficinas y Oficinas Generales por encima de sí. Su rebuscada posición en el organigrama, nos demuestra que al haber sido colocada en una de las Direcciones Generales más cargadas de responsabilidades (la de Derechos Humanos), los asuntos de género no fueron priorizados y la Adjuntía se vio obligada a funcionar como una oficina de apoyo a las campañas de la Dirección. Es importante que esta adjuntía sea ubicada a nivel de Secretaría General o dentro de los Despachos Viceministeriales, porque sólo de esa forma podrá dársele una priorización en su agenda institucional, implementación y seguimiento; y de esta manera se alcanzará un mayor impacto sin la necesidad de cambiar su estructura institucional.

Asimismo, la Adjuntía de la Mujer no ha recibido el capital humano necesario para desarrollar talleres y proyectos, contando con una solo funcionaria, la Especialista en Transversalización. Adicionalmente, no se le brindó capacidades administrativas, participativas, ni resolutivas; ni la jurisdicción de ser una instancia implementadora de políticas de igualdad de género. De igual manera, sólo se realizó un taller de sensibilización de género el 2013 con la instauración de la Adjuntía, y en ninguno de sus informes semestrales y anuales se menciona el PLANIG o la Adjuntía.

Parecen existir dos factores de resistencia ante la implementación de la transversalización: la carga generacional y de género. Primero tenemos la carga generacional, debido a la edad avanzada de muchos servidores públicos, estos no comprenden completamente la importancia y significado de un enfoque de género; luego tenemos la carga de género, al ser mayormente hombres mayores de 50 y abogados de clase media alta quienes ocupan los puestos de directores y hacedores de políticas, no contemplan ni perciben la diversidad de necesidades de una población vulnerable pues se desarrollaron y educaron en un contexto que no siempre reconoció esta problemática como algo relevante o prioritario. Luego de realizado el primer taller de sensibilización, los resultados obtenidos por este fueron que muchas y muchos trabajadores públicos, percibían los temas de género como “asuntos para jóvenes” y veían a las desigualdades de trato debido al género como un hecho tan común y cotidiano, que no diferenciaban dichas discriminaciones y por ende estaban ya acostumbrados a la existencia de un trato discriminatorio o a la desigualdad de oportunidades.

En síntesis, un plan de género no cubrirá las metas previstas a menos que las instituciones prioricen las cuestiones de género. Dentro de un ministerio tan fuertemente jerarquizado e inmutable a un cambio estructural institucional; una recomendación sería la implementación del Modelo Top-Down mencionado por Aguilar Villanueva. Este propone que la política a tratar sea llevada a cabo en líneas jerárquicas y sistémicas, concentrando su atención y dirección en puntos de mando críticos y de control.

 

 

Esta semana la columna de Comadres cuenta con la colaboración especial de María Luisa Matute Novoa. La Plataforma Comadres es un espacio que busca posicionar el trabajo de las mujeres en el análisis de la política nacional e internacional.

 

BIBLIOGRAFÍA

Barsh, Joanna y Lareina Yee (2011). Unlocking the Full Potential of Women in the US Economy. Editorial: McKinsey & Company Organization. Recuperado de: https://mck.co/2IMwGsX

Instituto Nacional de Estadística e Informática (2015). Perú: Brechas de Género 2015. Lima: Editorial Instituto Nacional de Estadística e Informática.

Matute Novoa, María Luisa (2017). Funcionamiento y Desarrollo del Plan Nacional de Igualdad de Género en el Tema de Transversalización dentro del Ministerio de Justicia del 2012 al 2014. Lima: Universidad Antonio Ruiz de Montoya.

Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (2012). Plan Nacional de Igualdad de Género 2012-2017. Lima: Editorial Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables.

Secretaría Técnica del Proyecto Equal “En Clave de Culturas” (2007). Glosario de Términos Relacionados con la Transversalidad de Género. Italia: Editorial Secretaría Técnica del proyecto Equal.