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Una publicación de la asociación SER

Gobernanza del agua en la antigua Lima

El agua transformada en sistema de riego es una construcción social y la legitimidad de su uso por las comunidades indígenas y campesinas se sustenta en la conformación de un sistema colectivo asociado a procesos históricos y políticos, desconocido por gobiernos y poblaciones urbanas actuales. Esta idea sintetiza una concepción sobre una forma de gestión del agua que viene desde los antiguos peruanos, desarrollada por Sofía Chacaltana Cortez y Gilda Cogorno Ventura en el estudio: “Arqueología hidráulica prehispánica del valle bajo del Rímac (Lima, Perú): estudio de un sistema de riego costeño”, recientemente publicado por el Instituto Riva Agüero de la Pontificia Universidad Católica del Perú.

Como señalan las autoras, las poblaciones de la ciudad capital poco o nada conocen sobre lo que significó el valle del río Rímac, irrigado por un extraordinario y complejo sistema hídrico, resultado de un largo proceso de transformación generado por las sociedades prehispánicas que habitaron la costa, y que comprendieron muy bien los límites y vulnerabilidades de un ecosistema desértico dependiente del agua de subsuelo proveniente de los glaciares y lagunas altoandinas. La subsistencia y sostenibilidad de aquellas sociedades se basaron en la gestión del agua para lo cual no solo se garantizó el dominio de la tecnología hidráulica reconocida y en buena parte utilizada hasta la actualidad, sino que formó parte sustancial de su vida política, social y religiosa, como resaltan Chacaltana y Cogorno en su interesante estudio.

Lo que los limeños y las limeñas en general casi no conocen es que esta Lima está subsistiendo en su caos urbano, encima de decenas de canales, reservorios, bocatomas y manantiales que permitieron que los sistemas agrícolas garantizaran la vida de sociedades que poblaron el territorio desde hace más de mil años, y que sustentaron la consolidación de asentamientos humanos, su crecimiento demográfico y su expansión política. Poder, negociaciones, alianzas, autoridad, centralidad, ideología, conocimientos, tecnología, bienestar, pueden explicarse a partir de la gestión del agua que no es otra cosa que el diseño, manejo y control del acceso, disponibilidad y aprovechamiento del agua como recurso fundamental para la cohesión social y política y para el bienestar de la gente.

Lo que nos recuerdan las autoras es que el agua constituyó una manifestación múltiple y articulada de tecnología hidráulica, institucionalidad, planificación del uso y control, factor clave de producción para la seguridad alimentaria y el intercambio, instrumento de poder, mecanismo de cohesión ideológica, factor de cooperación y a la vez de conflictos y negociación por su distribución. No es otra cosa que reiterar la importancia que tuvo y que tiene la gobernanza del agua como un conjunto de sistemas políticos, legales, socioeconómicos e institucionales-administrativos, que intervienen en la gestión de los recursos hídricos.

Y no se trata solo de Lima, dado que se puede añadir los ricos hallazgos prehispánicos relacionados al culto al agua (como Tipón en Cusco, Saiwite en Apurímac), encauzamientos hídricos subterráneos (como en Chavín de Huantar); o mecanismos de riego subterráneo (como los acueductos de Nasca). Todos ellos con el mismo enfoque de gestión del agua en el marco de su gobernanza, en diversas culturas, períodos y contextos, que confirman su rol articulador. No se trata tan solo de conocer y disfrutar de los sitios arqueológicos prehispánicos sino de rescatar su riqueza tecnológica para entender las características sociales y políticas que le dieron sustento: la coherencia y balance entre la organización política central que garantice el acceso al recurso hídrico, con el manejo de la organización y de la técnica en el ámbito local, como ocurrió en la sociedad Inca. 

Hacer frente a la actual problemática del agua en Lima requiere comprender como se gobernó ese recurso en las antiguas sociedades y saber asumirlo en el presente a la luz de una realidad más compleja: una gran ciudad sin planificación y con enorme desconocimiento de las enriquecedoras enseñanzas del pasado. No solo tiene que ver con la inversión en la infraestructura para su captación y uso -a veces tan poco eficiente-, sino principalmente con su gobernanza, entendida como la participación de los diversos actores institucionales en su gestión a la vez que asumiendo cada cual los roles y responsabilidades que les compete, como usuarios del recurso.

Vale reiterar el reconocimiento al trabajo de las investigadoras mencionadas y la importancia de continuar con estos hallazgos que no solo poner en valor la tecnología prehispánica en el manejo del agua, sino la oportunidad que genera para aprovecharla en la actualidad en el marco de la gobernanza del recurso hídrico y de nuevas políticas e instrumentos que renueven la gestión de este escaso recurso. La Autoridad Nacional del Agua (ANA), como ente rector del agua y el Servicio de Agua Potable y Alcantarillado de Lima (SEDAPAL) debieran ser las entidades con mayor interés de aprovechar de estos aportes. 

Descarga del libro: Arqueología hidráulica prehispánica del valle bajo del Rímac (Lima, Perú): estudio de un sistema de riego costeño