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Una publicación de la asociación SER

Fragmentos

Cuando en estos días escucho a sensatos y “hamburguesados” amigos, que viven de su trabajo y jamás han sido extremistas, estallar de indignación y reclamar ¡que se vayan todos!; cuando los veo contestatarios e insumisos, con deseos de patear el tablero institucional ¡fuera todos, nuevas elecciones!; el antiguo estudiante de psicología que vive en mi memoria recuerda su pregunta recurrente: ¿cuál es la chispa que puede incendiar la pradera, qué convierte a gente tranquila en fiera que desate una revolución? Pero el viejo que leyó algo de sociología, le responde que las situaciones revolucionarias no se presentan mensualmente, menos, si no existen actores (dígase partidos) con capacidad de representación del humor de la ciudadanía y de encausamiento de sus energías y, menos aún, no hay que creer en la borrachera pasajera de una indignación.

Si (casi) todos los políticos han quedado al desnudo y no son de confiar, ¿qué hacemos? (Ha triunfado el adagio montesinista que dice “todos tienen su video”?). Pero los políticos son el mal necesario para manejar la nave de nuestro Estado que tiene un millón de funcionarios públicos. Cómo se hace si botamos a todos? Traemos políticos de Chile, de Bolivia, de Estados Unidos, de Alemania? O esperamos (aquí ponga el adjetivo que guste: tranquilos, atentos, resignados, combatientes, vigilantes, subversivos) que el agua limpia reemplace lentamente al agua sucia, como esperamos 36 años volver a un Mundial de Fútbol.

Una sola cosa es segura: nuestras opiniones son una gota de agua en el océano de las decisiones y a menos que puedan unirse a otros millones no formarán corriente ni influirán sobre la Historia. Aquí, por puro patriotismo, va la exudación de mi cerebro:

Lección 1. El caso Odebrecht de empresarios coimeadores, es el equivalente de los vladivideos para los políticos. Qué curiosa moral la de aquellos que encima de enriquecerse con los contratos con el Estado, rajan de él y de sus funcionarios.

Lección 2. Los naranjas no tienen justificación moral ni política para juzgar a PPK que tiene mucho que aclarar respecto a sus negocios privados, porque, por ejemplo, justificaron a Carlos Boloña que creó el gran negocio de las AFP y luego se convirtió en accionista de una de ellas. Acusan a Humala de los supuestos crímenes de Madre Mía y quieren liberar a los marinos que asesinaron a presos rendidos y desarmados en El Frontón, destruyendo a una institución tan importante como el Tribunal Constitucional.

Lección 3. Los tecnócratas no saben gobernar, porque la política es más compleja que hacer negocios. Ante políticos de medio pelo, asesorados por los opinadores de la Derecha Bruta y Achorada, sucumbió el gabinete de lujo.

Lección confirmada. En el juego y pugna por el poder sólo participan minorías (el 47% de los encuestados de Ipsos, ni se había enterado del allanamiento de los locales de FP), más aún, son grupos de audaces, más preocupados por la oportunidad que por los principios, (y de bandas de aprovechadores, como dirían, con calma académica y documentos en mano, los historiadores). Pero si una minoría suertuda no tiene siquiera cinco mil cuadros con experiencia de gestión pública, fracasará o se dedicará a administrar la crisis permanente de nuestro Estado. 

Actores sustitutos. Nadie se esperaba la actuación protagónica de un puñado de desconocidos fiscales y jueces que parecen decididos a limpiar su mala imagen. Quieren estar a la altura de los italianos Di Pietro y Falcone, del español Garzón, de los brasileños Moro y compañía? Quieren ir al Mundial de la Justicia?). Es verdad que sus presas han sido hasta ahora peces chicos sin poder político, pero el hecho de que algunos quieran amedrentar al Ministerio Público ha hecho que, por hoy, la mayoría se alinee con la ley y la verdad, “caiga quien caiga”.

Conspiración. Que el flamante secretario general de Nuevo Perú diga que el allanamiento de los locales de Fuerza Popular es un circo, demuestra que la teoría conspirativa goza de buena salud. Es la equivalencia en la izquierda de los temerosos ante el avance de la ideología del género.

Lo que está en juego. Más que la presidencia de la República, lo que está en juego es la posibilidad que se sigan investigando o se corten, todas las ramificaciones y responsabilidades penales del caso Odebrecht. Está en juego la institucionalidad, palabreja que odian los izquierdistas justicieros, cuya verdad comienza y termina en la lucha callejera. Justamente, la institucionalidad semidemocrática permite la lucha callejera, si no que escuchen a los viejos comunistas y apristas cómo fueron los tiempos de Odría.

¿Va la vacancia? Creo que sí, porque hay en el núcleo duro como en los simpatizantes fujimoristas, la ilusión del renacimiento simbólico, cual Ave Fénix, revestida del pretexto seudojurídico de la vacancia. Después de haber atravesado por 17 años en la vergüenza, hoy su mayoría puede convertir lo negro en blanco y lo impuro en puro, la cobardía en valor y el lavado de activos en inversión, para usar los términos de moda. Su programa máximo es cambiar leyes, CNM, fiscales, jueces y magistrados del TC para anular el juicio a AFF y lograr que  “salga por la puerta grande” como inocente, Chacón dixit.

Al margen de las mentiras, hay gente que  justifica a PPK diciendo que sus contratos fueron lícitos. “Es mi hermano (socio, empleado, junior) pero no sé nada”. No entienden que un funcionario público debe velar por los intereses sociales y renunciar a sus intereses privados mientras esté en el cargo.

Pregunta 1: ¿Cuál es la sanción que merece un presidente que reiteradamente mintió a la sociedad y también a sus electores?

Pregunta 2: ¿Vizcarra es el outsider que necesitamos? ¿Es el provinciano sin contactos con políticos limeños, como lo definió Nieto, que puede renovar la política criolla?. ¿Y si reconstruye el frente paniagüista y la hace?

Pregunta 3: Vista la debacle moral de la derecha, ¿hay posibilidades para una izquierda que apoyó a Humala, a Villarán y luego a PPK todos más que chamuscados por la corrupción? Puede ser demócrata radical sin ser seguidora del chavismo?

Pregunta 4: ¿Cuál es el futuro de la contradicción entre los hermanos Fujimori?

Pregunta 5: ¿Cómo se le dice al Papa que un cardenal “naranja” es en esencia una contradicción, no sólo cromática?

Coda. El año pasado anoté en esta misma columna que la insistencia por una reforma electoral podría ser contraproducente, más aún, si el sueño de un gobierno de transición conducido por el señor Galarreta se cumpliera, pues, legalmente podrían cambiar las reglas de juego adoptando el peligroso sistema de distritos electorales uninominales sin representación de las minorías (del que acaban de librarse los chilenos para adoptar el nuestro plurinominal y proporcional) y convertirse en mayoría parlamentaria por los siguientes 30 años. Sin embargo, los que se ilusionan con urnas totalmente naranjas deben examinar los recientes resultados del Colegio de Abogados de Lima y también los del Colegio de Enfermeras en los que sus candidatos perdieron. Ambos demuestran que la clase media informada tiene claro cuál es el origen de la enfermedad que aqueja al cuerpo político y vota en consecuencia.

Coda 2. Algunos ilusos reclaman al joven morado como supuesta alternativa a los ídolos de barro. La coyuntura lo ha descalificado totalmente, pues alguien que sea seguidor del Mudo quiere decir que no toma en serio a los ciudadanos.