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Una publicación de la asociación SER
Antropólogo con maestría en ciencia política.

Fortalecer la representación en serio


En la última semana fue motivo de discusión pública el dictamen aprobado en la Comisión de Constitución del Congreso de la República mediante el cual se definen un conjunto de consecuencias para aquellos parlamentarios que, por diversos motivos, dejen de pertenecer a una bancada.

El mencionado dictamen establece que estos congresistas no podrán formar un nuevo Grupo Parlamentario ni adherirse a uno existente. En cambio, formarán un Grupo Parlamentario Especial. Esta situación no aplica en el caso de disolución de alianzas electorales. Por otro lado, también se limita el cumplimiento de la función legislativa, pues los integrantes del mencionado Grupo Parlamentario Especial requerirán cinco firmas para poder presentar proyectos de ley.

La celeridad en la aprobación de este dictamen luego del conflicto y posterior renuncia de la congresista YeniVilcatoma a la bancada de Fuerza Popular, centró la discusión en aspectos coyunturales. Así, el dictamen fue cuestionado por considerársele un intento de evitar posibles salidas que debilitarían al grupo fujimorista, que ostenta de la mayoría absoluta de los escaños en la actual conformación congresal.

Pero esta mirada olvida aspectos estructurales que son más importantes. Desde hace más de un año, la Asociación Civil TRANSPARENCIA propuso una medida similar a la aprobada en la Comisión de Constitución, que en algunos extremos planteaba consecuencias incluso más duras que las aprobadas en el dictamen bajo análisis:

“Proponemos que los congresistas que dejen de formar parte de un partido político no puedan integrarse a otras bancadas o crear una nueva. Quienes dejen su bancada pasarán a formar parte de un grupo mixto único en el que no tendrán los derechos que tienen los miembros de una bancada. Queremos congresistas leales con sus partidos políticos, fieles a sus propias ideas y comprometidos con sus electores”.

El asunto en discusión aquí no son los motivos del distanciamiento. Las posibilidades son diversas (transfuguismo, disidencia, principios, etc.) y es imposible regular conductas donde hay un alto componente de libertad personal sin caer en alguna forma de arbitrariedad. Toda discusión en ese sentido no lleva a ningún lado.

Y mientras tanto permanece latente el riesgo de la fragmentación, tal como lo hemos visto en los anteriores Congresos, donde el número de bancadas al final del quinquenio respectivo siempre fue mayor que al inicio. Esta situación no favorece el Anclafuncionamiento del Congreso. Tampoco contribuye al ejercicio de la función de representación que cumplen los partidos políticos a través de sus bancadas.

La propuesta, por tanto, intenta favorecer una mejor organización de la vida parlamentaria procurando una mayor estabilidad de las bancadas. Ello no inhibe el ejercicio de la libertad personal, pero incorpora consecuencias como las mencionadas para evitar el debilitamiento de las estructuras de representación política.

La premura con la que fue aprobado el dictamen hace que no sea posible desligarlo de la coyuntura. Sin embargo, es necesario mirar más en profundidad los temas estructurales que se juegan con esta decisión. Y aún más. Este dictamen tendrá que sumarse a otras reformas que incidan directamente sobre las causas de la fragmentación política en el Congreso. Entre ellas se puede mencionar: la celebración de elecciones primarias abiertas organizadas por los organismos electorales y la eliminación del voto preferencial. Solo en un marco más amplio de reforma serácreíble la mayoría fujimorista cuando argumenta a favor de la estabilidad de los grupos parlamentarios como forma de garantizar un mejor funcionamiento del Congreso.