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Una publicación de la asociación SER

Estimado(a) futuro presidente(a)

Estimado(a) futuro presidente(a):

A pocos días de las elecciones; le escribo para contarle que mi niñez y adolescencia la viví en un Perú donde se violaba derechos, donde nos llenaban de basura los medios de prensa y televisión. Le cuento que ahora adulta sólo he votado para dos elecciones presidenciales, y en las dos voté por el mal menor, y ahora vivimos las consecuencias.

Me siento tonta al escribirle, pero me abruma la idea de que un Perú mejor aún es posible, y me tomo la atribución de hacerlo en nombre de los más de 31 millones de peruanos y peruanas. Por todos los(as) peruanos(as) violados en sus derechos, por todos los que no tienen voz, por los que no tenemos trabajo, o trabajamos en las calles; y por todos esos niños y niñas despojados de sus horas de juego para volantear o vender bajo una radiación que los mata y un frío que ha congelado su inocencia.

Permítame recordarle que el 10 de abril (o en segunda vuelta) será electo por ciudadanos, más no por empresas; y que al ser electo, trabajará por y para todos esos ciudadanos, hayan o no, votado por usted. Recuerde que una de sus funciones será cumplir y hacer cumplir la Constitución, y con ello velar la protección de los derechos fundamentales de todos los peruanos(as) sin excepción. Debe tener en cuenta que pese a que la educación es un derecho, la nuestra es precaria; y necesitamos que nuestros niños y niñas sean la prioridad del país, que no tengan que verse expuestos a malos educadores, ni pasar penurias para llegar a sus centros de estudios. Debe tener en cuenta también, que la educación debe nutrir y abrir las mentes, más no cerrar culturas; y que los niños(as) de comunidades indígenas merecen una educación intercultural que recupere su cosmovisión.

Debe entender que más importante que recibir pensiones por cualquier pretexto; merecemos un trabajo seguro, y un seguro de salud gratuito desde el momento en que nacemos.

Y así como la educación y la salud; hay muchos derechos por los que debemos trabajar; pero el camino hacia la igualdad es largo aunque no imposible. Y es usted el que puede acortar ese camino; es usted el que debe tener claro que hay mucha diferencia entre el derecho a culto y un Estado laico; es usted el que debe velar por las minorías, y no dejarse influenciar por terceros, que aunque éstos tengan derecho a opinar, no lo tienen para interferir. Es usted quien está obligado a devolver la dignidad a todas las personas violadas; y luchar porque el amor diferente no sea estigmatizado.

Usted debe curar, desde el primer día, las heridas que el olvido y las actividades extractivas ilegales hacen sangrar toda nuestra selva y sierra. Usted debe ponerle fin a tantos conflictos sociales, y promover el camino del diálogo y respeto; más no ser cómplice de la destrucción de nuestros recursos y matanza de más peruanos.

Y por último; debe darse cuenta que la solución a la criminalidad no está en agravar las penas, o romper tratados internacionales con la pena de muerte; de nada sirve tampoco llenar las calles de policías y/o militares. La delincuencia y criminalidad se cura con educación preventiva (por ello el énfasis en el tercer párrafo), desde el colegio hasta los centros penitenciarios. La resocialización del interno, procesado o sentenciado, debe estar enfocada a la educación en derechos humanos, y a devolver la dignidad que no supo que tenía, y que por ello no sabe respetar la de los demás.

Termino estas líneas con los ojos llenos de lágrimas, con el terror atorado en la garganta de no saber qué esperar. Le escribo con mi esperanza agonizante, esperando que estos párrafos puedan ser vistos por sus ojos, y toquen un poquito su corazón. Le escribo esperando que recuerde que usted también es peruano(a), que alguna vez fue niño(a);  y que cada decisión que tome no defraude a ese niño(a) bueno(a) que alguna vez fue.