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Una publicación de la asociación SER

Entre la vida y el clima

 

La distribución de vida en el planeta depende de diversos factores que influyen en la existencia y desarrollo de todos los organismos vivos, entre ellos, los del ser humano. Uno de esos factores es el clima, cuyos elementos influyen en la presencia y adaptación de las diferentes especies a las circunstancias de cada lugar. Otro factor es la interrelación de estos organismos vivos entre sí y con su entorno. Por ejemplo, el ser humano, como organismo vivo, ha alterado el desarrollo de su población (especie) y de otras, provocando un desequilibrio ecológico en su ecosistema y en todos los ecosistemas que forman el planeta. Entonces, la distribución de la vida es producto de la combinación de factores naturales (clima, evolución, etc.) y del factor humano.

 

Sin embargo, a medida que este último se apodera del medio, las consecuencias de su acción son cada vez más determinantes, no sólo en la distribución y extinción de numerosas especies, sino también en su influencia directa en los factores climáticos. 

 

Debido al factor humano, el 70% de la biodiversidad del agua dulce del planeta se ha perdido. Casi dos millones de personas mueren al año por falta de agua potable, y en el Perú, no todos tienen acceso a ella (justamente los que no cuentan con este servicio son quienes pagan más). La acidificación del agua por el CO2 ataca nuestros océanos,destruyendo toda especie viva en ellos. Los arrecifes de coral sentenciados a morir por delito ajeno, ni siquiera serán salvados por un buen acuerdo en la COP21. 

 

En Puno, el friaje ha cobrado la vida de 81 niños y niñas (por neumonía), 13 más que el año pasado. Además, incontables animales han corrido la misma suerte. El próximo 12 de setiembre ingresará el octavo friaje del año a nuestro país y de no tomarse las precauciones necesarias, el número de víctimas podría seguir aumentando. 

 

Si bien el Fenómeno del Niño es un evento meteorológico natural que, según muchos expertos, no está relacionado directamente con el cambio climático ni el calentamiento global, la adaptación de los organismos vivos a este sí lo está. Recordemos líneas anteriores: Debido al factor humano, los recursos naturales han disminuido, y esta disminución y extinción de algunas poblaciones (especies) ha provocado alteraciones en los ecosistemas. Esta alteración sí ha acelerado el calentamiento global (acumulación de gases de efecto invernadero), produciendo así el cambio climático. ¿Qué tiene esto que ver con el Fenómeno del Niño? Que cada vez que El Niño aparece, las precipitaciones son más feroces, las consecuencias más devastadoras, y al producirse una disminución de recursos, nuestra adaptación será ineficaz. 

 

Hace una semana, preguntaba a mis alumnos si creían que los seres humanos somos organismos especializados u organismos adaptativos; y a pesar de que tenía la respuesta cuando salía a la clase, el sentido de ésta iba cambiando a medida que caminaba por este ecosistema urbanizado llamado Lima. Y es que si caminan prestando atención a cada individuo u organismo vivo, si nos miramos detenidamente al espejo cada vez que interactuamos, la respuesta a esa pregunta se va haciendo más complicada. Hemos descendido a medida que la modernidad asciende, y nos hemos convertido en organismos altamente egoístas e ignorantes: Imitamos lo que nos conviene y actuamos solo a beneficio personal. 

 

El planeta seguirá girando con o sin vida en él. Si mañana se extingue la especie humana, el planeta no lo hará también. Lo que debemos entender es que lo que está en riesgo es la adaptación y supervivencia de todos los organismos vivos, y el ser humano es un organismo más del montón. Al agotar los recursos, agotamos nuestras posibilidades de existir; al irrumpir en los diferentes hábitats y ecosistemas, ponemos en riesgo la vida de otros seres vivos, y la nuestra también. 

 

Por ello, necesitamos que la educación ambiental y de protección de flora y fauna (animales domésticos también), en colegios, institutos, universidades, centros laborales estatales y privados sea el principal punto de la agenda política. Necesitamos que la municipalidad deje de gastar en pintura amarilla e invierta en educación, iniciando la tarea con sus funcionarios, su personal de serenazgo (son los primeros en tirar desperdicios a las calles), y emprenda campañas de concientización con vendedores ambulantes. De esa forma, no sólo aprenderían, sino que también conservarían su trabajo. Necesitamos que se promuevan otras alternativas de transporte urbano, y que se facilite el acceso a más ciclovías. Necesitamos que los personajes de los programas mediocres de nuestro país participen en campañas de publicidad ambiental. 

 

De nada sirvió que el Perú fuese anfitrión de la COP, de nada servirá que participe en la siguiente, así como de nada servirá que se aprueben códigos de construcción sostenible (Decreto Supremo N° 015-2015 vivienda), leyes de protección, etc; porque mientras no se eduque a la población, seguiremos igual.

 

Necesitamos de nosotros mismos; necesitamos preocuparnos por el futuro incierto que le espera a nuestros hijos e hijas. Lo que necesitamos es querercambiar, y cambiar ya.