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Una publicación de la asociación SER

¡El voto electrónico va!

Una noticia que pasó desapercibida a mediados de junio, fue que la Comisión de Constitución del Congreso aprobó un Dictamen, en mayoría, derogando la Ley N° 29603 que autoriza a la ONPE la utilización del voto electrónico de manera gradual y progresiva. En buena cuenta, al aprobar el proyecto de ley de la congresista Lourdes Alcorta en primera instancia, se corre el riesgo de echar por la borda años de esfuerzo e inversión[1] y la experiencia de miles de peruanos en la aplicación de las nuevas tecnologías en decisiones políticas. Casi como decretar que desaparezcan los cajeros automáticos.

Lo que es más grave, el Dictamen no tomó en cuenta la opinión técnica de la ONPE sobre los fundamentos de la proposición, contenida en el Oficio N° 000047-2018-JN/ONPE que le fue alcanzado a la Comisión el 13 de junio. Al no hacerlo, quiere decir que el Congreso podría aprobar una ley basado en medias verdades, prejuicios o falacias, sin haber escuchado a los técnicos en la materia. Casi como aprobar la prohibición de las vacunas sin escuchar a los médicos.

Aunque usted no lo crea, el proyecto de ley usa una conocida falacia, como es el argumento ad verecundiam, es decir, cita de memoria la opinión de dos autoridades europeas, para convencernos de que es verdad lo que afirma. Por ahí también se ha visto un Informe de NoticiasSER en que Dante Villafuerte cita las opiniones de conocidos científicos y empresarios sobre sus dudas respecto de este adelanto tecnológico, como si eso fuera una demostración de que el voto electrónico diseñado por los técnicos peruanos de la ONPE no sirve.

En el Dictamen también se dicen generalidades como que “genera dificultades al elector” (p. 3) o que los partidos en general se opusieron a su implementación cuando la verdad es que sólo uno lo hizo, pese a que -por reglamento- tienen acceso al código-fuente.

Pero no sólo eso, dice que “induce a error a la población, sobre todo a la de los sectores más vulnerables” (p. 3). Veamos cómo la realidad refuta a críticos poco rigurosos: con ocasión de la realización de las elecciones de alcaldes y regidores en municipalidades recién creadas, el año pasado se utilizó el Voto Electrónico Presencial (VEP) en 15 distritos rurales de costa, sierra y selva, con población analfabeta, donde no hay cajeros automáticos y donde la difusión del teléfono celular es bastante menor que en las ciudades. En todos ellos, la capacitación fue clara y masiva y hasta se hizo en quechua, en el caso de ocho distritos de Huancavelica, Ayacucho y Apurímac.

Más aún, en el caso de Pucacolpa, un distrito ubicado a cinco horas de Huanta, extremadamente pobre con tan sólo un cuarto de la población con educación secundaria y 15% de iletrados, el VEP tuvo un diseño especial, pues, la grabación que ayuda al votante paso a paso, fue hecha en quechua. ¿Cómo se puede afirmar que puede inducir al error? Simple desinformación o intencionalidad política, que el resto de parlamentarios no puede aceptar.

Desde el 2011 la ONPE ha organizado diez procesos electorales vinculantes con resultados satisfactorios con equipos VENP desarrollados por los arquitectos y programadores peruanos de sus filas, sin recurrir a ningún software extranjero. EL VEP es eficiente porque reduce a cero la posibilidad de actas observadas por errores en la suma de los votos o falta de firmas en las actas, que son los inconvenientes más frecuentes que se tienen con el voto convencional y, por supuesto, ahorra papel y muchas horas en el acopio y centralización de los resultados.

El VEP es amigable porque basta insertar la tarjeta en la cabina de votación electrónica para que una voz le indique los pasos al elector para emitir su voto o cambiarlo, tocando la pantalla. Además, en las elecciones de octubre, las máquinas que hablarán en quechua estarán en los distritos de Pucacolpa y Chaca de Ayacucho, los de El Porvenir, Los Chankas y Rocchac de Apurímac y los de Pichos, El Roble y Santiago de Tucuna en Huancavelica.

El VEP, además es seguro, porque no hay conexión de los equipos del VEP con redes alámbricas o inalámbricas como internet, wifi, bluetooth u otras, por lo que no pueden ser atacados por hackers, como se les denomina a los intrusos en el nuevo lenguaje. Y, también, es seguro porque no hay conexión entre la cabina de votación y la estación de comprobación de la identidad, de tal manera que se garantiza el secreto del voto, pues no se puede establecer una relación entre votante y voto emitido. Más aún, el VEP tiene la posibilidad de confrontar las actas electrónicas con los comprobantes físicos del voto que se guardan en un ánfora. Como informó la ONPE a la Comisión de Constitución, el VEP “cumple los estándares que exige el Comité de Ministros del Consejo de Europa” (acápite 3.13.)

Después de recibir esta información, ¿algún legislador suscribirá las ligerezas del Dictamen cuando dice: “…como se ha evidenciado en la exposición de motivos de la iniciativa legislativa… no existen las herramientas suficientes que garanticen la naturaleza secreta del voto y sobretodo (sic), si es que la ciudadanía no se encuentra previa y plenamente capacitada sobre el cómo utilizar el referido mecanismo; no resulta admisible continuar con la implementación del voto electrónico”? (p. 10)

Ahora bien, la misma ONPE ha organizado dos eventos llamados Hackatón para que hackers anónimos puedan atacar los sistemas de seguridad del VEP, los que no pudieron ser penetrados. La denuncia de Perú21 sobre la exposición de datos confidenciales del padrón de electores está siendo investigada, pero no cuestiona en lo mínimo la eficiencia y seguridad del VEP.

Por último, en relación a las garantías del VEP, la ONPE informa que la OEA realizó un “Auditoría Integral al Software de la Solución Tecnológica del Voto Electrónico creado por la Oficina Nacional de Procesos Electorales en la República del Perú” en junio y noviembre del 2011. Una Auditoría de Seguridad la realizó la Empresa Prime en abril del año 2016 sin que hubiera observaciones. EL VEP utilizado en las Elecciones de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y la Universidad Nacional  del Callao (en 6 ocasiones) fue auditado por la empresa Kunak Consulting SAC entre noviembre y diciembre del 2016.

Pero no se trata sólo del VEP, sino que la ONPE ha ofrecido su solución del voto por internet (VENP) desde el año 2009 a 41 procesos electorales de instituciones privadas y públicas con óptimos resultados, entre ellos los de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, el Colegio Médico del Perú y el Colegio de Abogados de Lima. Sin embargo, hay un runrún promovido por el candidato a Decano derrotado de la segunda vuelta de los abogados que insiste en cuestionarlo, cuando no lo cuestionó al ganar la primera vuelta.

Resulta razonable que algunos líderes políticos desconfíen de esta innovación tecnológica, pero no es justo que se usen falacias en el debate para masificar la desconfianza y provocar un río revuelto que en el los seguros perdedores seremos todos.

 

[1] Según la ONPE, el VEP utilizado en 19 distritos de Lima, dos del Callao y uno de Cañete en las elecciones de abril del 2016 tuvo un costo aproximado de 52.4 millones de soles. El mantenimiento de los mismos componentes y equipos para las elecciones de octubre tendrá un costo aproximado de 1.4 millón de soles.