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Una publicación de la asociación SER

El voto de los distritos mineros

En este artículo se examina cuál fue el comportamiento de los electores de los distritos mineros. Para este caso se definen como distritos mineros a los que tienen minas o pozos de hidrocarburos o instalaciones como concentradoras, refinerías o muelles pertenecientes  empresas grandes y medianas, de las tres regiones naturales, independientemente de su ubicación en el espectro de los ingresos económicos de sus familias y con la particularidad que sus municipalidades distritales reciben partidas del canon minero que pagan esas empresas.

Estamos hablando de un total de 63 distritos como Los Baños del Inca, San Marcos, Cerro de Pasco, Marcona, Torata, Andoas, Echarate o que alojan a empresas como Yanacocha, Antamina, Doe Run, Volcan, Shougang, Southern, Pluspetrol y el Consorcio Camisea, respectivamente. Pero también figuran Huepetuhe y Ananea, centros de la microminería aurífera que aunque no alojan a una gran o mediana empresa sí reciben parte del canon que pagan algunas pequeñas empresas.

Como es de suponer, en estos distritos las actividades extractivas o conexas son el centro de la vida económica y social. La empresa o empresas dan empleo a trabajadores de la zona y hay pequeños o microempresarios que intercambian bienes y servicios con ellas.

No figuran en esta lista distritos como  Huasmín o Sorocucho de la provincia de Celendín, donde se ubica el proyecto Conga, ni el distrito de Cocachacra donde se ubica el de Tía María, justamente porque no han entrado en explotación.

Como se sabe, los conflictos mineros o socioambientales tienen como protagonistas a comunidades campesinas y a empresas que en la mayoría de los casos están en la fase exploratoria de un yacimiento, justamente porque a aquéllas no se les ha informado y menos consultado sobre la viabilidad del proyecto. Se puede decir que en la mayoría de los casos, los distritos que figuran en este conjunto de circunscripciones no hay conflictos entre las empresas y su entorno.

Pues bien, en la segunda vuelta la mayoría de sus pobladores votaron por Keiko Fujimori en 33 distritos con un promedio del  65.2% de los votos válidos. PPK ganó en 30 con un promedio de 63.1% de los votos. El compromiso de Keiko para dejar en suspenso o revertir la legislación que obliga a la formalización de los mineros informales probablemente explica la mayoría de votos que ganó de los ciudadanos de Huepetuhe y Ananea con el 85% y el 60% de los votos, respectivamente.

En cambio se puede observar que en la primera vuelta Keiko ganó en 37 distritos, Verónika Mendoza en 18, PPK en 5 (Uchumayo/Cerro Verde, La Oroya/Doe Run, Huayhuay/Volcan, Pacocha/Southern y Chaupimarca/Volcan), Goyo Santos en tres (Hualgayoc/Gold Fields y Catache y Pulán/Buenaventura); los demás en ninguno. Se puede apreciar que en 17 de los 21 distritos en los que ganó la izquierda se trasvasaron los votos en favor de PPK, con excepción de tres en los que la mayoría optó por Keiko Fujimori en la segunda vuelta: Cotaruse de Apurímac, Canaria de Ayacucho y en Kimbiri y Echarate, donde están los yacimientos del gas en la selva del Cusco.

¿Cuáles fueron los distritos en los que habiendo ganado Keiko en primera vuelta, PPK le gana en la segunda? San Marcos, el distrito en el que está Antamina y recibe ingentes cantidades de canon; Huachocolpa de Huancavelica; Morococha y Yauli de Junín; Pallanchacra, Huayllay y Yarusyacán de Pasco y Rioja en San Martín, donde se encuentran las canteras de la fábrica de cemento del grupo Hochschild. A vuelo de pájaro no se pueden vislumbrar características culturales comunes en los pobladores de estos distritos que determinaran que las mayorías cambiaran de opción, salvo que la mayoría lograda en primera vuelta por Fuerza Popular fue de 37.9%, distante del promedio de 55.8%, una sólida mayoría lograda en los otros. Sin lugar a dudas, el escenario político nacional influye claramente en las opciones locales.