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Una publicación de la asociación SER

El último mensaje de Vizcarra

Foto: Presidencia de la República

Editorial Noticias SER

Con la designación de Pedro Cateriano, el presidente Martín Vizcarra buscó entrar a su último año de gobierno antes del 28 de julio. El perfil del nuevo gabinete de ministros indica un retorno a las posturas promercado que caracterizaron su trayectoria política como gobernador regional y su rol de acompañante en la fórmula presidencial que lideraba Pedro Pablo Kuzcynski en las elecciones del 2016.

Sin embargo, la emergencia generada por la pandemia exige del gobierno mucho más que las fórmulas políticas y económicas de siempre. La precariedad generalizada en el país exige llevar adelante un proceso de reconstrucción en todos los ámbitos. Le corresponde al presidente de la República utilizar el tradicional mensaje de Fiestas Patrias para informar a todos los peruanos y peruanas cómo el Poder Ejecutivo llevará adelante esta tarea.

En tal sentido, además de los recurrentes temas sectoriales que suelen poblar los mensajes presidenciales, es necesario que el Estado en su conjunto disponga de una serie de medidas a favor de tres grupos de la población –habitualmente calificados como población vulnerable, y no como ciudadanos y ciudadanas- que están siendo especialmente golpeados por la emergencia: las mujeres, la población indígena amazónica y las familias campesinas.

Con relación a las mujeres, estas se ven enfrentadas a la sobrecarga de sus actividades, al tener que asumir en su gran mayoría el rol de tutoras de los hijos e hijas que siguen las clases de Aprendo en casa. De esta manera, al trabajo dentro del hogar –que tradicionalmente realizan- y  a aquel que llevan a cabo para obtener ingresos, se ha sumado la labor educativa, lo que agrava las condiciones de desigualdad y les impide ejercer roles diferentes fuera del ámbito familiar. A esto hay que sumar el aumento de la violencia contra mujeres y niñas en todo el país.

Por otro lado, la gravedad de la pandemia viene afectando de forma particular a los pueblos amazónicos que viven en condiciones ya precarias, sin acceso a establecimientos de salud y sin servicios de proximidad en una geografía distante. A su vez, las familias campesinas corren el riesgo de no poder afrontar la siguiente campaña agrícola, por la falta de recursos, con el grave impacto en su economía, afectando de paso a la población de todo el país que depende de los productos de la pequeña agricultura. Y por si ello fuera poco, con la reactivación económica a la medida de los grandes intereses, se incrementa el peligro de afectación de las tierras indígenas para favorecer los proyectos extractivos.

En Noticias SER creemos que si no se brinda una atención prioritaria a estos y otros sectores habitualmente desatendidos y maltratados por el Estado, las consecuencias de la emergencia serán mucho peores para el país. Si el presidente Vizcarra quiere dejar un legado realmente significativo y no el triste recuerdo que suelen dejar quienes nos gobiernan, entonces debe dar inmediata prioridad a la atención de las mujeres, los pueblos indígenas y las familias campesinas. Una reconstrucción sin este vasto sector de la ciudadanía sólo servirá para agravar aún más la desigualdad y la pobreza.