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Una publicación de la asociación SER

El rol de las encuestas de opinión en elecciones

Desde hace unas semanas, a propósito de las elecciones municipales y regionales que se realizarán en el mes de octubre, se vienen publicando encuestas de intención de voto en las redes sociales, unas más serias que otras. ¿Qué son y cuál es el rol de las encuestas en periodo de elecciones? Las encuestas de opinión en el Perú ya no son escandalosamente manipuladas como en los años 90. A medida que la democracia se fortalezca mayor será el profesionalismo y por tanto su credibilidad. Las encuestas, a pesar de su carácter científico, pueden intentar favorecer a determinados candidatos y simular tendencias según el interés que se tenga. Por eso es fundamental tener en cuenta dos cuestiones en estos estudios: la metodología y la interpretación.

La primera, es propia de su preparación, aquí se establece la población y el territorio que se abarcará, las preguntas y el modo de hacerlas, etc. No es lo mismo una encuesta de intención de voto con preguntas directas al entrevistado que una simulación en cabinas de votación. Cuando se pregunta directamente al entrevistado los candidatos desconocidos aumentan su intención de voto y se genera un mayor voto escondido para otros; cuando es por cabinas de votación, el voto escondido y la intención de voto de los desconocidos disminuye. Entonces, es fundamental prestar mucha atención a la ficha técnica de las encuestas porque es tan importante como los resultados obtenidos. En el caso de la interpretación, dada después de la aplicación del estudio, sobre todo en los medios de comunicación, cada candidato, asesor o correligionario tendrá una forma de valorar y comunicar los resultados de una encuesta, y según el interés de cada quien el vaso se verá “medio lleno o medio vacío”, convirtiéndose en un insumo para la  propaganda.

Lo que determina que una encuesta tenga fines propagandísticos es su exposición en los medios de comunicación y/o redes sociales, si es invariable, prolongada y constante puede generar una ola de opinión favorable hacia el candidato que lidera la intención de voto o los que vienen creciendo. Por ello, la legislación nacional prohíbe la publicación en los medios de comunicación masivos de encuestas desde el domingo anterior al día de una elección, tratando de evitar que se generen olas de opinión propicias para unos y para otros no. Pasó así en las elecciones presidenciales de México del 2012 con Enrique Peña Nieto; desde dos o tres años antes de los comicios, según la mayoría de encuestas este candidato salía como ganador indiscutible por un mayor margen de votos que al final no se dio en el resultado final de la elección; el mensaje fue «no hay quién le gane a Peña Nieto», no siendo ese el propósito de una encuesta que se estime como profesional.

Las encuestas son fotografías del momento, su validez acaba cuando otra encuesta actualizada se publica; y dependen sobremanera de la coyuntura política; una denuncia de corrupción o un comentario desatinado de un candidato pueden cambiar las preferencias del electorado. La pretendida función de predicción de las encuestas es nula al menos que se realicen a unas horas de la votación. Pues más que adelantarse a resultados, explican la evolución del voto. Las encuestas no crean tendencias, las describen y explican.

Sin embargo, pueden impulsar a los candidatos o partidos minoritarios, trasladar votos desde los partidos menores a los grandes, pueden reforzar el voto efectivo, cuando un candidato tiene reales posibilidades de ganar; y esta influencia solo se da en los votantes indecisos. No es que les hagan decidir pero sí son un factor que se toma en cuenta. La complejidad del electorado peruano no permite hacer juegos aritméticos simplistas de cifras como por ejemplo quitar el porcentaje de votos de un candidato y endosarlos a otro candidato que tenga un perfil similar.

Pero estas tendencias descritas pueden ser utilizadas también por los candidatos; conforme avanza una campaña electoral y se vienen propagando estos estudios se puede medir el grado de aceptación y popularidad de los programas y propuestas de gobierno y la forma de presentación y estilo personal, por eso no es difícil encontrar algunos cambios de opinión, de vestuario o de vocabulario en los candidatos en plena campaña electoral.

Por ello cuando lea una encuesta no deje de revisar la ficha técnica y no siga a pie juntillas las interpretaciones que los medios y candidatos hacen de ellas.