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Una publicación de la asociación SER
Socióloga, analista política y de género.

El Presidente de tus sueños

Cuando no hay partidos sólidos ni con líneas ideológicas claras, los nuevos líderes o lideresas dejan mayor espacio para la incógnita. Y si, como en el caso de Vizcarra, tenemos a un nuevo presidente que no ha pasado por los intensos debates de campaña, pues ha asumido el cargo por la renuncia del presidente electo, la incógnita se hace mayor. (Por cierto, no es que las promesas o posturas de campaña sean inalterables en el Perú, pero, digamos, algunos indicios pueden dar).

Entonces, esa precariedad da pie a la más variada especulación. Cada gesto, cada palabra del nuevo presidente se interpreta según las aspiraciones de cada cual. También los datos sobre su formación; sus prioridades como presidente regional; hasta la ascendencia familiar (madre y esposa educadoras), son vistos como “indicios” de por dónde “irá la mano”. El corto mensaje presidencial, por supuesto, ha sido cuidadosamente leído entrelíneas. La carta a los vecinos, anunciando que se muda a Palacio, visto como un gesto de cortesía ciudadana, y no sin razón.

En los medios, por cierto, circulan los “ministeriables”, más sustentados en la aspiraciones de quienes lanzan los rumores, que de lo que se piense en Palacio de Gobierno. También hay quienes, con enchufe en alguna TV y prensa, aparecen de pronto, recurrentemente, para sonar como candidatos a Premieres. Los sueños también se construyen.

Así, adivinar los nombres de los nuevos ministros se hace para algunos una actividad casi tan entretenida como conseguir las primeras figuritas del álbum de Panini.

Tanta expectativa puede generar fuertes decepciones. De eso hemos tenido varias. Vizcarra aparece como “el Deseado”, pero los deseos dependen de cada cual. Un término inapropiado, casi de mal augurio, por cierto (ese término se lo dieron a Fernando VII, el último monarca en reinar sobre los territorios del Perú.  La prisión impuesta por Napoleón lo victimizó ante su pueblo. Sin embargo, una vez en el poder, rompió las ilusiones de cambio y restauró el absolutismo).

Por supuesto, cada grupo político busca que el nuevo Presidente haga gestos de inclinación hacia sus respectivos bandos. Unos le piden prudencia, otros que sea más bien firme, en especial con sus enemigos (el Congreso).

Como una no puede estar exenta del juego de las suposiciones, sólo aventuraré una, relacionada con su carácter “provinciano” y la posibilidad de un gobierno que considere la dimensión territorial. La voluntad de no desconectarse del resto del país y pensar las políticas un poco más en función de ello. No sólo su antecedente como exitoso gobernador regional es un elemento que abona en ese sentido, sino el entorno de políticos “provincianos” que parece constituirse en Palacio. De ser así, luego de tener una (corta) presidencia acusada de haber sido copada por “lobbystas” de altas esferas de Lima, ese giro sería muy bien recibido por un buen sector de la ciudadanía. Obviamente, cualquiera sea la composición del gabinete, tendrán que dar la talla.

Por lo pronto, al momento de escribir esta nota, parece haber sido designado como Premier César Villanueva, ex gobernador sanmartinense. A este anuncio se suma el nombre del amazonense Edmer Trujillo, en la cartera de Transporte. Una mirada país que, por ejemplo, afronte retos importantes, como el llevar a cabo un serio ordenamiento territorial y una reforma electoral menos restrictiva.

Más que agregar aspiraciones de grupos políticos determinados (por ejemplo, una izquierda que exige nueva Constitución o elecciones anticipadas que, por cierto, no dependen plenamente de él), prefiero señalar una expectativa razonable. El que el presidente Vizcarra tome con seriedad y como prioridad las políticas sociales y, de la mano con ello, emprenda una reforma fiscal para poder llevarlas a cabo. Visto de otro modo, seguir la tendencia iniciada en el gobierno de Humala y durante los primeros meses de Kuczynski. Educación y salud, principalmente, así como la atención de demandas específicas, como una lucha integral contra la violencia hacia las mujeres y niñas.