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Una publicación de la asociación SER

El pragmatismo no es el camino

¿Qué país se construye sobre instituciones y bases (sólidas) “pragmáticas”? Escuchar al Primer Ministro declarar el sábado 7 de enero en el programa Enfoque de los Sábados de RPP su admiración al “pragmatismo” del primer gobierno de Alberto Fujimori es desalentador. Es particularmente preocupante que el Primer Ministro alabe el pragmatismo de Fujimori cuando él, el Presidente y su gabinete son quienes están llamados a guiar el quehacer político de este país. Ya que el pragmatismo de Fujimori se caracterizó por buscar “soluciones rápidas” (sin medir las consecuencias políticas) y autoritarias que fueron contra los derechos humanos y que fueron tremendamente corruptas. Redujeron aquello que puede ser visto como lo justo o lo verdadero a “lo útil”.

Cabe preguntarse, por un lado, ¿dónde queda la reflexión profunda sobre el país que somos y que queremos ser? ¿Qué espacio deja el pragmatismo, por ejemplo, para la investigación en ciencia básica que no necesariamente tiene resultados tangibles a corto plazo o el hacer arte en este país? Se discute actualmente que nuestro país debería contar con un Ministerio de Ciencia y Tecnología. La ciencia no puede limitarse solo a lo concreto y a lo “útil”. Sería bueno recordar que todo país desarrollado está cimentado sobre un gran desenvolvimiento en investigación básica. De hecho, para que el Perú pueda mejorar en varios de los indicadores del índice de competitividad global se requiere tener un alto  desarrollo en investigación científica.(1) Hay que tener mucho cuidado en la interpretación de estos indicadores, que implican mucho más que lo que comúnmente se entiende en nuestro país y que se restringe muchas veces a construcción de carreteras u obras de infraestructura.

Además, como en buena parte hace poco señalara Óscar Ugarteche en una entrevista a un diario local, aquí también hay una tergiversación de “hacer economía” que está pensada sin mirar la sociedad que somos o en palabras del autor “porque le han enseñado que lo que está fuera es feo”.(2) Es decir, transformaron la economía para no enseñar a la gente a “pensar” en la gente sino en términos de grandes cifras. Alain Badiou tiene un ensayo magistral sobre la ontología del ser en la cual tiene un capítulo sobre la ontología de los números. Señala el autor que “el Número no es un objeto, ni una objetividad. Es un gesto en el ser.”(3) Tiene una naturaleza múltiple; con una parte ordinal y otra que es más difusa que nos evoca a su identificación como cuerpo de números. Es decir, como representación de “algo”, que puede ser desde una ecuación hasta un conjunto ordenado de cosas y por qué no presupuestos donde se involucre el sistema de bienestar de la población. Las “grandes cifras” son, parafraseando a Badiou, “macrocuerpos” que existen y evocan realidades múltiples y complejas.

El otro no puede limitarse a un conjunto homogéneo ni estático ni ahistórico menos que solamente sea “útil”.  Alabar el pragmatismo como programa de gobierno efectivista que se remita a lo útil puede llevar a “gobernar” solo para algunos pocos y no “para todos” como un sistema democrático con lo cual, en su misma enunciación estaría boicoteando la posibilidad de trabajar por la “inclusión social”. La democracia tiene sus propios bémoles, que son la negociación, el diálogo entre las partes, la transparencia en las acciones. Se requieren consensos sociales, incluir lo feo en una plataforma real de gobierno y ver de qué manera las políticas públicas dialoguen con las necesidades y requerimientos políticos, sociales, simbólicos de la población. Se requiere continuar con estudios que nos lleven a ampliar el conocimiento científico. Se requiere memoria para no volver a regímenes que alababan el pragmatismo y fueron represivos, autoritarios y sobre todo violadores de derechos humanos y corruptos.

Notas:

1) Véase: http://www3.weforum.org/docs/WEF_GlobalCompetitivenessReport_2010-11.pdf

2) Véase la entrevista completa en: http://elcomercio.pe/economia/1357848/noticia-oscar-ugarteche-oficio-economista-esta-hecho-no-pensar

3) Tomado de Alain Badiou, Breve tratado de ontología transitoria. Barcelona: Gedisa, 2002: 127.