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Una publicación de la asociación SER
Comunicadora y feminista. Responsable de comunicaciones de la Asociación SER

El poder del Camasca

Foto: La República

Una invitación inesperada, cambió mis adrenalínicos planes que incluían café casero y lectura en pijamas por el disfrute de “Camasca” una impresionante puesta en escena.

La ansiedad de la espera, hace que sea de las primeras en ingresar a la sala y lo primero que llama mi atención es la tremenda rampa que han colocado, dividiendo la platea en dos y que además atraviesa el escenario, dibujando un camino que te lleva a la cima. Han transcurrido breves segundos y la percusión que se oye como fondo musical, me advierte, que estamos en guerra, que alguien poderoso llega, y que esto no va a terminar bien.

Estamos en el año 1532, Atahualpa acaba de derrotar a su hermano Huáscar, pero para ganar la borla sagrada y ser declarado único inca del imperio, necesita que los sacerdotes de las huacas hagan la predicción y reconfirmen su triunfo. Por ello, cuando está de camino hacia el sur, con rumbo a Cusco desde Quito, pide a diversos sacerdotes que hagan la predicción y ninguno de ellos ha querido declararlo único inca. Por esa razón, al pasar por territorio de los huamachucos, envía a dos emisarios a consultar al oráculo de Catequil sobre su futuro. Catequil, al igual que los demás sacerdotes, le dice que no será inca único, frente a ello, Atahualpa intenta comprarlo hasta en dos oportunidades, pero Catequil, se sigue negando, ocasionando la furia descomunal de Atahualpa.

Camasca, nos plantea temas pocas veces tratados, como es el caso de la corrupción, la lucha por el poder y la tiranía en tiempos incaicos, pero además cuestiona la idealización que solemos tener sobre el pasado ¿realmente el pasado fue mejor?, o estamos ante la oportunidad de aprender y construirlo mejor.

Nos recuerda que fuimos un país de oráculos, pero que en el Perú colonial se arrasó con las huacas y sus sacerdotes pasaron a ser llamados “hechiceros”, esa invención española para acabar con las prácticas y rituales andinos. Nos muestra pues cómo se ha usado –usa- el poder para acabar con la memoria de un pueblo.

Si bien, estamos frente a una tragedia, se plantea un final, acaso esperanzador, que valora la importancia y necesidad de hacer “malas preguntas”, esas que incomodan a quienes detentan el poder, en este caso, el director nos propone una voz de mujer, que luego no solo será voz, si no el cuerpo para reencarnar al nuevo Camasca.

La obra ha terminado. Pienso en el escenario, las luces, la música, los colores, las potentes actuaciones, no hay duda que tuve el privilegio de ver un espectáculo de primera. El toque lúdico está al inicio, cuando se define al azar y frente al público qué actor representará a Catequil y quién representará a Atahualpa. A mí me tocó ver una estupenda actuación de Juan Carlos Morón como Catequil y a Marcelo Rivera como el implacable Atahualpa.

Finalmente les digo, que cuando se abrió el telón, no solo inició la obra, hice el viaje con ellos, con sus miedos, con su valentía, con su crueldad, con su tiranía, con su esperanza.

 

Datos por si se animan a ir:

Camasca ha sido escrita por Rafael Dumett, y ha sido la ganadora del premio “Ponemos tu obra en escena” 2018, del Teatro BRITÁNICO.

La dirección a cargo de Daniel Goldman, con las actuaciones de Marcello Rivera, Juan Carlos Morón, Anaí Padilla, Iván Chávez, Verony Centeno e Irene Eyzaguirre.

Funciones hasta el 05 de agosto. De jueves a lunes a las 8:00 p.m, en el Teatro Británico (Jr. Bellavista 527, Miraflores