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Una publicación de la asociación SER
Abogada y activista feminista, especialista en género

El machismo mata

No hay día en el que los medios de comunicación dejen de informar sobre un nuevo caso de violencia machista contra las mujeres, desde tocamientos indebidos en un avión contra una aeromoza por parte de un congresista fujimorista, a imágenes desoladoras de un niño viendo a su madre en el piso después de haber sido agredida brutalmente por su pareja, pasando por  un tipo que sale gritando “la maté, la maté” después de apuñalar a su pareja y dejarla sin vida, o de otro que le corta el cuello a una mujer de 25 años madre de sus dos hijos que presencian el hecho, hasta el último caso atroz de una joven hallada dentro de un cilindro de cemento que se encontraba desaparecida desde la semana pasada.

En lo que va del año se han registrado 134 feminicidios, 11 mujeres más fueron asesinadas en comparación de año pasado, por el solo hecho de serlo (según el MIMP); en los últimos cinco años, el número de feminicidios cometidos en el país superan los 650 (cifras del Ministerio Público y el MIMP);  siendo probable que muchos de estos casos tuvieran denuncias previas por  algún tipo  de violencia, e incluso medidas de protección, y como ya es conocido generalmente  los perpetradores son las parejas o ex parejas de las víctimas.

En los últimos años se están creando y modificando las leyes en materia de la violencia de género, se han incrementado las penas de algunos delitos como violaciones sexuales y feminicidios,  se han tipificado el acoso y chantaje sexual, se ha reforzado la atención célere de los casos implementando Centros de Emergencia Mujer en las Comisarias, se ha aumentado el presupuesto para la implementación de la Ley 30364, Ley para para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres y los integrantes del grupo familiar,  y otras tantas medidas de parte del Estado; pero todo esto aún resulta ser insuficiente.

Y aunque las mujeres nos indignamos, nos movilizamos en las calles, denunciamos los hechos y ya no somos indiferentes a los casos de violencia en cualquiera de sus modalidades, nos siguen matando, golpeando, violando y desapareciendo a diario.

¿Qué más se puede hacer?

El machismo mata, tu machismo mata. Ese mandato de masculinidad que los hombres aprenden desde niños es letal para la vida de las mujeres, esa creencia de que las mujeres les pertenecemos y que los hombres pueden hacer lo que se venga en gana con nuestros cuerpos y nuestras vidas, hace que los ataques contra las mujeres se produzcan con mayor crueldad y que cada uno de los casos sirva de ejemplo para que otro hombre realice uno nuevo, como si se tratara de algo que tiene que ver con su virilidad, su fuerza y agresividad impuesta culturalmente por nuestra sociedad machista, esa afirmación “la maté porque era mía”, como si fuéramos meros objetos, como si nuestras vidas no importaran. Ese mandato de masculinidad es el que tiene que cambiar de una vez por todas, dejemos de enseñar a las niñas que las mujeres  tenemos que vivir con miedo y cuidándonos todo el tiempo; enseñemos a los niños y a los hombres a no violentar a las mujeres, que eso de ninguna manera está bien. Hace falta un trabajo real  con los hombres desde el Estado, desde la sociedad y los medios de comunicación, para erradicar el machismo y dejen de matarnos.