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Una publicación de la asociación SER

El día contra la Homofobia, Transfobia y Bifobia, no debería existir

No debería existir porque la homosexualidad no fue, no es, ni será una enfermedad; porque no se contagia, y no te transformas sólo con verlos caminar, hablar, o existir (salvo que no estés seguro de tu heterosexualidad, y eso, ya es asunto sólo tuyo).

No debería existir porque, a diferencia de otros seres vivos, los humanos podemos razonar, dialogar y aprender de las diferencias; o al menos, se supone.

No debería existir porque la religión es un derecho humano, personal, y voluntario (no debe ser impuesto, porque violaría el derecho a la libertad); y por tal razón, no tiene fuerza legal para decidir quién debe o no debe tener derechos.

No debería existir, porque el amor, el respeto, y responsabilidad, deben ser los únicos requisitos para ser padres, para ser familia. Si quieres tener una familia tradicional y conservadora, la existencia de otros tipos de familia no va perjudicar la tuya. Miedo absurdo. 

No debería existir porque nuestros gobernantes deberían proteger, sin prejuicios ni cobardías, la vida y derechos de todas las personas.

No debería existir porque no hay motivo ni justificación para apartar, reducir, golpear, torturar, ni matar a un ser humano (ningún ser vivo, en mi opinión). Y porque tanta sangre derramada no puede ser verdad; ¡no puede!

No debería existir porque todos somos seres humanos, y los derechos son iguales para todos. Y porque no es posible, que, mientras otras especies evolucionan y se adaptan a los cambios, y la tecnología avanza aceleradamente, nosotros, los seres humanos no podamos avanzar. No es posible, que, a estas alturas, tengan que seguir luchado por existir, por sobrevivir; y que mientras más luchan, más retrógrada e ignorante es la respuesta de la sociedad.

No debería existir el día contra la homofobia, transfobia y bifobia, no debería existir el día de la mujer, no deberían existir tantos días que nos golpeen el corazón y griten en el rostro lo mal que estamos como sociedad. No debería existir este día; debería existir más días en que nos reconozcamos, por fin, con todas nuestras diferencias, como iguales.

Un día, tal vez.