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Una publicación de la asociación SER

El debate electoral en Cajamarca

Uno de los principales riesgos de la campaña para las elecciones regionales y municipales de octubre próximo en Cajamarca es que la discusión entre los candidatos se “mineralice”; es decir, que se centre en la discusión sobre quiénes están a favor de la minería y quiénes son los defensores del ambiente y de los derechos de las comunidades, y se abandone la responsabilidad que deben asumir los candidatos, de salir elegidos,  sobre cómo  hacer de los gobiernos subnacionales efectivos promotores de  la lucha para eliminar la pobreza, de la generación de empleo, de la mejora del ingreso  familiar y que esto  se realice con el menor daño posible al medio ambiente.

Del mismo modo, resultaría un  sinsentido si se continúa la discusión sobre quiénes son los culpables del hecho de que Cajamarca sea hoy la región más pobre del Perú. La campaña que le  atribuye, malintencionadamente,  la responsabilidad al actual presidente regional  es respondida apuntando con el dedo acusador hacia las empresas mineras.  Por ahí no llegamos a ninguna respuesta útil que nos ayude a enfrentar la cruda realidad de la pobreza diaria que azota a la mayoría de cajamarquinos.

Porque la larga historia de pobreza  que Cajamarca y mucha de la población del área andina vive hasta el día de hoy, no puede  ser explicada  a partir de un solo factor sino por la confluencia de un Estado débil y desconectado de las poblaciones rurales,  una economía nacional fragmentada,  prácticas productivas inapropiadas,  gobiernos subnacionales que priorizaron la atención a sus centros urbanos,  un sector privado preocupado por generar ganancias en el más corto tiempo posible,  partidos políticos débiles y sobreideologizados,  y una ciudadanía con pocas condiciones para asociarse nacionalmente y para formular sus intereses y proyectarlos al futuro.

En ese sentido, los electores requieren escuchar propuestas dirigidas a promover el desarrollo rural, la mejora de las capacidades de los productores, una educación de calidad, etc. Pero para que eso sea posible también es necesario mostrar que se cuenta con gente capaz de hacer un uso eficiente de los recursos con que cuentan tanto el gobierno regional como las municipalidades y con la convicción de que es necesario establecer acuerdos con el gobierno nacional y con, por lo menos, un sector de empresas e inversionistas, y tener la habilidad –convencer y presionar- para hacerlos realidad.  No veo otro modo de hacer posible un camino de bienestar para la región.
 

Publicado en la revista Voces, Nº 49 (mayo-junio, 2014).