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Una publicación de la asociación SER
Abogado peruano, ex Presidente Ejecutivo de DEVIDA, Director del Centro de Investigación Drogas y Derechos Humanos, CIDDH

El corredor del Sur

Entre el 2008 y el 2015 se consolidó un corredor aéreo que llamó la atención de las autoridades de los tres países concernidos, Perú, Bolivia y Brasil, el mismo que se convirtió en punto de agenda trilateral y bilateral. Este corredor articuló varias ventajas comparativas del territorio de cada uno de estos países.

En primer lugar, la consolidación del Brasil  como segundo consumidor mundial de “crack“pacu” y todas las posibles fórmulas intermedias en el proceso de refinación de la cocaína. Uno de los efectos de las políticas inclusivas del presidente Ignacio Lula Da Silva, fueron el incremento de los indicadores económicos y el aumento del consumo per cápita  de la otrora pauperizada población brasilera. La organización del Mundial de Fútbol y las Olimpiadas del 2016, pusieron en evidencia no solo los problemas de corrupción al interior del Gobierno y las grandes trasnacionales de la construcción, sino también la extrema debilidad de este crecimiento basado en el mero consumo, lo que llevó aparejado el incremento del consumo de drogas en el sur este y otras ciudades del país.

En el caso de Bolivia, este país, otrora exclusivamente un productor de coca, desde  el 2006 adoptó políticas de “control social” que lograron controlar la expansión de este fenómeno, pero se evidenciaron las profundas debilidades del Estado boliviano en materia de interdicción, especialmente en los Estados fronterizos de Beni, Pando y Santa Cruz, sumado a la fuerte presencia de flujos comerciales y migratorios en el gran macizo aymara entre Puno (Perú) y La Paz. El Gobierno del MAS dedicó esfuerzos para amainar las tensiones y lógicos reclamos de los productores tradicionales de Los Yungas respecto de los productores del Chapare. Ni siquiera el Estudio sobre los Mercados de la Coca (2013) logró reducir esta tensión, a pesar del reconocimiento de los 20,000 has. de coca tradicionales.

Durante el Gobierno de García y Humala, el Perú vendió a la comunidad internacional la idea del “milagro peruano” a partir de la experiencia de sustitución en San Martín (Alto Huallaga), pero poco o nada pudo hacer para afrontar la complejidad de problemas de la región del VRAEM: ni la reconversión productiva, ni el sostenimiento de las parcelas reconvertidas ni las Mesas Técnicas pudieron impedir que el VRAEM suministre más de 200 toneladas de PBC y de HCL al nuevo Corredor del Sur. El puente aéreo ha sido reemplazado por un complejo corredor terrestre compuesto por trochas, caminos, carreteras que conducen primero a las ciudades de Cusco, Madre de Dios y Puno, para luego dirigirse por distintas vías, hacia la conversión de clorhidrato de cocaína o su paso terrestre a través de la “Media Luna” del oriente boliviano, hacia las fronteras de Brasil. Todos los días, motos, convoyes, camionetas son detenidas con distintas cantidades de droga, lo cual confirma que no hay formas de detener la oferta y la demanda regional.