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Una publicación de la asociación SER

El contraataque de “los disueltos”

Foto: La República

La decisión del Jurado Nacional de Elecciones de autorizar la participación electoral de los congresistas que integraron el Parlamento recientemente disuelto, concluye con el debate jurídico que se inició tras conocerse el interés de varios personajes por postular y volver nuevamente al Poder Legislativo, pretendiendo así eludir la grave responsabilidad que tuvieron en la crisis política vivida en el país durante los últimos tres años.

Esta situación, así como la inclusión en las listas de candidatos de otro grupo de políticos y políticas con distintos cuestionamientos éticos y profesionales, complica las posibilidades de renovación que parecían inevitables en cierto momento; y muy por el contrario muestra que sin un cambio más profundo en las reglas de juego electoral y en la organización de los partidos, nuestro sistema político seguirá inundado de individuos que buscan utilizar el Estado y la política únicamente para su beneficio personal.

Ciertamente, las modificaciones normativas serán insuficientes si es que los ciudadanos y ciudadanas no ejercemos nuestro derecho al voto de forma consciente y con plena responsabilidad. En nuestras manos tenemos la oportunidad de decirles no a los que traicionaron la confianza entregada el año 2016 y convirtieron el Congreso en el reino de la impunidad y el compadrazgo.

Por otro lado, el rol que jueguen los medios de comunicación será clave para recordar y alertar a la población sobre los antecedentes de quienes postulan, los intereses que realmente representan y las fuentes de financiamiento ilícito de las campañas. Si bien será complicado llevar adelante investigaciones periodísticas minuciosas, dado el escaso tiempo que existe hasta el día de las elecciones, por lo menos en el caso de quienes fueron disueltos existe información suficiente para refrescar la memoria ciudadana.

En Noticias SER esperamos que el proceso electoral que culminará el 20 de enero, nos permita contar con un Parlamento con un sentido de la democracia y la ética sustancialmente diferente a los que hemos tenido hasta el momento. Evitar la llegada de personajes cuestionados, entre ellos los ex miembros del disuelto Congreso,  será un primer paso para lograr este objetivo.