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Una publicación de la asociación SER

El club del fracaso

Autor: Carolina Carbone / Economista, administradora y escritora.

En un mundo de calendarios laborales repletos de reuniones, reuniones para coordinar reuniones y reuniones para tratar de no tener más reuniones propongo que organicemos -no bromeo- una reunión más. No, me corrijo…no debería ser una reunión…debería ser un club. ¿Su nombre? El club del fracaso.

¿Sientes que evitas las evaluaciones y temes que otros te evalúen? ¿Piensas que nunca puedes terminar una tarea o proyecto tan bien como quisieras? ¿Te comparas constantemente con otros y piensas que son más inteligentes que tú? ¡No estás sola! Estas preguntas son parte de un cuestionario escrito por la investigadora Pauline Clance hace más de treinta años. Clance, junto a Gail Matthews, identificaron que alrededor de 70% de personas sufren del síndrome del impostor. ¿El qué?

El síndrome del impostor es una experiencia psicológica en donde uno es incapaz de atribuir sus logros a razones internas como la habilidad y la experiencia. Al contrario, uno cree que cualquier éxito se debe a factores fuera de nuestro control como la suerte o, peor aún, nuestra aparente capacidad de “engañar a otros”.  Estudios en el Reino Unido identifican que casi 70% de las mujeres encuestadas les afecta este síndrome. De hecho, lo consideran normal especialmente en un mundo laboral diseñado originalmente para hombres.

¿Por qué debería importarnos? Dentro del entorno laboral, según Ted Thompson este fenómeno incrementa la ansiedad y puede limitar oportunidades laborales. ¿Por qué debería importarnos? Según Ted Thompson este fenómeno incrementa la ansiedad y puede limitar oportunidades laborales ya que las personas con este síndrome eligen trabajos menos “exigentes” por miedo a fallar. En otras palabras, el miedo al fracaso reduce probabilidades de que se escojan proyectos o trabajos “más retadores” por miedo “a ser descubiertos”. Otra posible consecuencia es sufrir de estrés y desgaste porque el miedo a fracasar nos lleva a tratar de trabajar más para “compensar” lo que percibimos como limitaciones personales.

¿Qué haremos en el club del fracaso? El solo hecho de reunirnos, compartir y conversar del tema contribuirá a que seamos más conscientes y que busquemos ayuda de otros. Además, compartiremos nuestros fracasos y sus aprendizajes. También, en línea con la investigación de Dean Jackson y Taliver Heath – investigadores de Google- haremos post-mortems. ¿Post-mortems? Un proceso en el que puedes (i) identificar errores y detallar lo sucedido, (ii) cuantificar el costo del error, (iii) listar las tareas que se pudieron haber hecho y (iv) escribir una lista preventiva de cambios que hubieras hecho para que no se repita. En otras palabras, enfrentaremos al miedo al fracaso a la cara.

Desde hace décadas el síndrome del impostor atormenta a hombres y mujeres. Liberar un espacio en tu agenda y dedicarlo a reflexionar y relativizar tus logros y preocupaciones puede ser un posible tratamiento. El acceso a este club es libre.

Esta semana la columna de Comadres cuenta con la colaboración especial de Carolina Carbone. Plataforma Comadres es un espacio que busca posicionar el trabajo de mujeres jóvenes en el análisis de la política nacional e internacional.
Foto:  © Luisenrrique Becerra / Noticias SER