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Una publicación de la asociación SER

El Acuerdo de Escazú debe ser ratificado

Foto: Enfoque Rojo

Paco Muguiro Ibarra s.j.

Escazu es una ciudad de Costa Rica donde se firmó este Acuerdo el 4 de Marzo del 2018. Este Acuerdo no lo promovió un grupo de organizaciones alternativas poco serias, ni tampoco fue producto de una reunión de tres o cuatro días. Este acuerdo es promovido por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible, al tratar la Agenda del desarrollo sostenible al 2030, y tuvo su inicio en Brasil el año 2012, vuelto a trabajar el 2014 en Chile y firmado después de cuatro años en el 2018 en  Escazú por 23 países, entre ellos el Perú, que estuvo en la mesa directiva. A simple vista es algo serio y necesario.

Para el Secretario general de las ONU, Antonio Guterres este acuerdo “traza el camino hacía una mayor dignidad, prosperidad y sostenibilidad…y se compromete a no dejar a nadie atrás” (Prólogo del Acuerdo). Y para la Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe de la ONU: “Ante todo, este tratado tiene como objeto luchar contra la desigualdad y la discriminación y garantizar los derechos de todas las personas a un medioambiente sano, y al desarrollo sostenible, dedicando especial atención a las personas y grupos  en situación de vulnerabilidad, y colocando la igualdad en el centro  del desarrollo” (Prefacio del texto)

Ahora se nos pide ratificarlo, y se cae por su propio peso que habría que ratificarlo, y antes de hacerlo difundirlo por todos los medios de comunicación para que sea conocido y defendido. En su titular dice textualmente así: “Sobre el acceso a la Información, Participación  Pública y acceso a la Justicia en Asuntos Ambientales en América Latina y el Caribe”. ¿Puede haber alguien que se atreva a estar contra este acuerdo tan sensato y tan necesario, que define el crecimiento como no solo económico sino humano? Porque afirma  la Secretaria Ejecutiva de la CEPAL: “No puede haber crecimiento a expensas del medioambiente, y no puede gestionarse el medioambiente ignorando a nuestros pueblos y a nuestras economías” (Prefacio del texto).

Para que veamos lo importante y lo necesario de este Tratado tendríamos que recordar las hectáreas de bosques que han desaparecido este año en América Latina: “En Brasil 1’361.094, en Bolivia 290.499, en el Perú 161.590” (CooperAcción “Incendios Forestales 2019) y parece que van en crecimiento,  porque en el Perú no se desforestaba más de 120.000 Has. Y todavía hay personas e instituciones que no quieren que se nos informe y se nos dé participación y acceso a la justicia en asuntos ambientales para que  sigamos así, destruyendo nuestro país y nuestro planeta. Quiere decir que esas personas o empresas serán las conocidas que sacan madera de nuestra selva ilegalmente, usando permisos trucados y falseados con ayuda de autoridades corruptas tanto en el poder judicial como en la policía y el ex Inrena, hoy SERFOR, y que además asesinan a los nativos defensores del medioambiente. Todos sabemos que el 80% de la madera que exporta el Perú es ilegal y hace competencia ilegal en el comercio mundial de la madera. Pero ninguna persona ni institución seria sería capaz de oponerse a que se nos informe y a que se nos haga participar en el acceso a la justicia. También podrían ser las empresas mineras que van dejando por el país pasivos ambientales (desastres), que no son pocos porque hay como 8000 repartidos por todo el país, y que no quieren tener ningún tipo de control. No creo que el país se deje someter por ellas.