Skip to main content
Una publicación de la asociación SER
Antropólogo con maestría en ciencia política.

Díptico español

Foto: Libertad Digital

Sobre las recientes elecciones en España

El domingo 10 de noviembre, por segunda vez en un año, los españoles celebraron elecciones generales. España tiene un régimen parlamentario: es el Congreso el que elige al jefe de gobierno; para ello, el aspirante debe obtener la mayoría de votos (176 de 350 representantes). En un escenario fragmentado, luego de la desaparición del bipartidismo que dominó por tres décadas la escena política española, alcanzar dicha proporción requiere un complejo juego de negociaciones con otras fuerzas políticas. Así lo intentó el PSOE luego de resultar la agrupación más votada en las elecciones de abril de este año, pero la poca voluntad mostrada le impidió obtener el respaldo necesario. Ante ello, nuevas elecciones fueron convocadas. Los resultados y consecuencias de la jornada electoral pueden ser expuestas a modo de un díptico.

Uno

Si bien el PSOE se mantuvo como el partido más votado, perdió tres escaños y 700 mil votos con respecto a la elección anterior (el voto es facultativo en España). Unidas Podemos, la otra agrupación de izquierda pasó de 33 a 26 escaños, y 600 mil votantes menos. En parte le afectó la disidencia de Iñigo Errejón, quien liderando la nueva agrupación Más País apenas obtuvo 3 escaños y algo más de medio millón de votos.

Dos de los partidos de derecha se mostraron satisfechos con sus respectivas votaciones. Por un lado, el Partido Popular (PP) obtuvo 700 mil votos más que en las elecciones anteriores, logró 88 escaños (tenía 66) y se mantuvo como el segundo partido más votado. Este resultado detuvo la tendencia a la disminución de apoyo ciudadano a esta organización en las últimas elecciones. Por otro lado, la gran sorpresa resultó el crecimiento del ultraderechista Vox, que con casi un millón de votos más respecto de los comicios previos pasó de 24 a 52 escaños y se consolidó como la tercera agrupación más votada. Completa esta parte del espectro político el descalabro de Ciudadanos que perdió 3.5 millones de votos y mantuvo apenas 10 de los 57 diputados que tenía.

Al concluir el domingo el panorama resultaba incierto. La derecha no tenía los escaños suficientes para formar gobierno, pero el crecimiento del fascista, homófobo y xenófobo Vox generaba gran preocupación. La izquierda tampoco contaba con votos suficientes, pero alguna opción aparecía si lograba una sumatoria de fuerzas políticas. El cálculo era teórico debido a la ya mencionada escasa voluntad del PSOE de discutir con seriedad alguna forma de coalición. Una opción diferente era algún acuerdo entre el PSOE y el PP, en una suerte de reedición del bipartidismo ya fenecido, aunque las bases de ambos no se mostraban proclives a esa alternativa. El fantasma de nuevas elecciones aparecía entonces como posibilidad pese al cansancio de la población española frente a partidos con escasa capacidad de generar acuerdos políticos.

Dos

Sin embargo, la foto final no es la de entrampamiento. Dos días después de las elecciones, los líderes del PSOE (Pedro Sánchez) y Unidas Podemos (Pablo Iglesias) sellaron con un abrazo un preacuerdo para formar una coalición de gobierno. El documento suscrito contiene una agenda de diez puntos en los que ambas agrupaciones han coincidido, y sobre la cual empezarán a buscar apoyos adicionales que les permitan alcanzar gobierno. Destaca que es una agenda progresista orientada, entre otros aspectos, a la defensa de derechos, incluyendo políticas feministas, el cuidado del medio ambiente, la lucha contra la corrupción y la promoción del empleo. Incluye también un punto que propone garantizar la convivencia democrática en Cataluña, uno de los aspectos críticos del debate en el reciente proceso electoral.

Con este acto, impensable apenas 48 horas antes, se ha abierto la posibilidad del primer gobierno de coalición de la democracia española, y la agenda propuesta enfrenta directamente el radicalismo extremo de Vox. Los siguientes días mostrarán si esta opción que empieza a construirse se convierte o no en una opción legítima de gobierno.

Twitter: @RivasJairo