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Una publicación de la asociación SER
Abogada, secretaria ejecutiva adjunta de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos

#DéjalaDecidir

Nuestro país tiene la mayor tasa de denuncia por violación sexual en América Latina, dentro de las cuales las principales víctimas son menores de 18 años. De las denuncias presentadas entre el 2000 y el 2009,solo el 22% correspondía a víctimas mayores de 18 años, mientras que la concentración más alta de denuncias fueron por violaciones perpetradas a adolescentes mujeres de 14 a 17 años: 45%. [1]

En nuestro país el aborto por violación sigue siendo sancionado. El código penal lo llama “aborto sentimental”, como si para una mujer el ser violada y luego (producto de la violación) quedar embarazada fuera un tema “sentimental”. Como si no se tratara de un problema de salud pública, que afecta física y psicológicamente a las víctimas, que atenta contra nuestra autonomía violentándonos doblemente y nos trata solo como un medio para “proteger” a otros, olvidando que tenemos derechos, autonomía y dignidad.

Además, lo complicado y la rudeza de los procedimientos para interponer una denuncia por violación, los trámites frente a la Policía Nacional, el médico legista, el Ministerio Público y -si es que llega-, el Poder Judicial, lo único que hacen es revictimizar a las mujeres que han sufrido violación sexual.

Lo que raya en el absurdo de estesupuesto“aborto sentimental” es que la pena sea menor en caso de que la violación sea fuera del matrimonio, como si dentro del matrimonio estas violaciones no se perpetraran. En el 2012, el 7.9% de mujeres fueron víctimas de violencia sexual por parte de su esposo o compañero. En Cusco esta cifra superó el 18%, es decir, de 100 mujeres 18 fueron violadas por su esposo o compañero. [2] Pese a estas cifras de espanto por violación no solo en el propio hogar, sino por parte de quien debería ser una persona de confianza, tu esposo o compañero, el aborto en estos casos ni siquiera tiene atenuantes.

Así, mientras la ministra de Salud aún no se acuerda de su compromiso asumido públicamente para aprobar este semestre el protocolo de aborto terapéutico, un grupo de mujeres organizadas viene trabajando la iniciativa #DejalaDecidir, que busca despenalizar el aborto en casos de violación sexual.

Esta propuesta de despenalización NO busca imponer el aborto, sino que las mujeres que fueron violadas decidan (de acuerdo a sus creencias y su religión) si continúan con el embarazo o no.Así, lo que se busca es no revictimizar a quien ha sufrido una violación sexual, sino que ellas puedan decidir.

Notas:

 1. MUJICA, Jaris. Violaciones Sexuales en el Perú 2000-2009, Un informe sobre el estado de la cuestión. Lima: PROMSEX, 2011.
 2. ENDES 2012