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Una publicación de la asociación SER

Cusco: La ingobernalidad la hemos construido entre todos

Foto: Wilson Chilo

Luz Abarca

Qosqo Tikarinpaq (Para que Cusco florezca) fue el lema con el que se lanzó a la alcaldía de Cusco, Victor Boluarte Medina, en las filas del movimiento regional Tawantinsuyo. El conocido militante aprista, tuvo que renunciar a su partido para ser visto con buenos ojos por la ciudadanía cusqueña, que lo eligió su alcalde para el período 2019-2022.

Sin embargo, a poco tiempo de asumir el cargo Boluarte, los ciudadanos Daniel Neil Cordova Vargas y Franklin Ovalle Cáceres presentaron una solicitud de suspensión por la sentencia de un año de pena privativa –suspendida- por la presunta desaparición de un millón de soles cuando desempeñaba el cargo de decano del Colegio de Abogados del Cusco entre los años 2008 y 2009.

A raíz de este proceso el cargo de alcalde fue asumido por el antropólogo Ricardo Valderrama, quien lamentablemente falleció, víctima del covid-19, mientras desempeñaba sus funciones. En tanto, a la espera el dictamen final del caso Boluarte -que probablemente se resuelva en diciembre- ha tomado la posta la tercera regidora, Romi Infantas, quien con 25 años de edad tiene la posibilidad de demostrar la capacidad de los jóvenes para gobernar nuestra ciudad. Para que el “Cusco florezca” es tiempo de sacudir los cimientos de la corrupción perenne al interior de la municipalidad provincial, siguiendo el ejemplo de viejos líderes como el recordado alcalde Daniel Estrada, cuyas obras hechas con mucha sensibilidad, así como su honestidad y empatía, han quedado grabadas en la memoria de nuestra ciudad.

Si bien nadie imaginó este escenario, ciertamente hay mucho por hacer en cuestiones de representatividad. Del lado de los políticos, ser responsables al presentarse a un cargo sin procesos en curso, y no adscribirse a movimientos regionales que son vientres de alquiler sin bases ni propuestas; del lado de la ciudadanía, ser más responsables al emitir su voto, optar por propuestas concretas y no solamente votar por un líder sin conocer bien quienes lo acompañan.

Por otro lado, a puertas de las elecciones del 2021, actualmente el poder legislativo tiene el gran deber de definir reglas de juego claras y culminar la reforma electoral para consolidar una democracia representativa y real. Y para que situaciones como las que vive la municipalidad de Cusco no se vuelvan a repetir. Está en la ciudadanía, organizaciones sindicales, gremios, colegios profesionales exigir el cumplimiento de la promesa de campaña, que los actuales congresistas hicieron de apostar por la reforma electoral, tarea que debe ser culminada este mes. Pero también, toca a la ciudadanía, pensar bien a quienes elegir el 2021 para convertir en realidad el sueño de un país distinto y mejor. Aquí no se trata de descubrir la pólvora basta con hacer lo correcto y dejar de pensar en interés personales.