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Una publicación de la asociación SER

Contra los “recortes” de la democracia

Hemos sido testigos las últimas semanas de un debate global sobre una decisión soberana, en todo sentido, del gobierno griego. Estamos ante uno de esos momentos en que la globalización como fenómeno económico y político tiene encuentros – no siempre pacíficos – con dinámicas nacionales. Este es un debate sobre el Poder, entre el poder trasnacional/global no corporizado vs el poder soberano de los ciudadanos de una nación, el poder de la Economía frente a la Política.    

Furibundas columnas de líderes de opinión y políticos europeos, pero también en otras latitudes, han expresado su rechazo a la medida tomada por el gobierno griego de someter a referéndum, la propuesta hecha por la Troika frente a la crisis económica que atraviesa el país. El propio Parlamento Europeo firmó una moción de mayoría donde señalaba “la convocatoria a referéndum ha situado la negociación en un precipicio….y quizá dejarlos [a los griegos] fuera de la Unión”. Si bien el mismo pronunciamiento reconoce que el referéndum es “un recurso legítimo”, reconocimiento mínimo dado el carácter “democrático” de la procedencia de los parlamentarios, sostiene que una consulta popular puede “dividir” al pueblo. Sorprendente análisis: ¿Cómo una decisión democráticamente tomada puede dividir a un pueblo y la impuesta sin consulta alguna que genera un claro rechazo no?

Empecemos por el organismo con el que deben “negociar” los griegos: La Troika. Compuesta por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, es la triada encargada de “evaluar” las condiciones económicas de cada uno de los países dentro de la llamada Euro-Zona. Exige a algunos países –de acuerdo a su evaluación de la situación económica- un conjunto de medidas y reformas que cree necesarias para el correcto funcionamiento de la economía. Las más comunes son los llamados recortes, es decir la reducción de recursos públicos para la prestación de servicios como educación, salud, pensiones, entre otros. A estos, se suma la exigencia de flexibilización de condiciones laborales y el aumento de impuestos indirectos (a consumo o renta aplicable a las y los ciudadanos antes que a las empresas).

Cuando se definen programas de salvataje, la asistencia se vuelve mandatoria. Así, España, Portugal, Grecia o Chipre han implementado medidas, de manera obligatoria dado el acuerdo con la Troika, que han sido rechazadas por sus ciudadanos en protestas y movilizaciones. En el caso de Grecia, el descontento llevó a las y los ciudadanos a votar por una alternativa política opuesta a estas medidas. Syriza, partido autodenominado de Izquierda Radical, ganó las elecciones y cambió el mapa político europeo. Este gobierno, democráticamente electo, ha planteado un esquema de negociación diferente que no centra los costos de la crisis en el ciudadano y los beneficios de los rescates en las entidades financieras, y ha sometido a consulta popular la decisión. Ambas decisiones han sido calificadas de “extremistas”, “irresponsables”, “radicales” y hasta “terroristas”.

Lo que muchos omiten es que dos premios Nobel en economía, Paul Krugman y Joseph Stiglitz, han señalado públicamente que hubieran votado por el NO a la propuesta de la Troika. Stiglitz ha señalado que "aunque Grecia tiene algo de culpa por la situación (que llevó a sus problemas fiscales descubiertos en 2010), la desastrosa situación que se experimenta desde entonces es responsabilidad de la Troika".  El propio FMI ha reconocido que “se ha ido demasiado lejos con las políticas de austeridad”.

El Primer Ministro Griego, Tsipras, hoy en el Euro-parlamento, tras ganar el referéndum, ha señalado que su gobierno puede tener responsabilidad sobre los últimos 5 meses de la política económica de su país, pero que los 5 años anteriores se aplicó la receta de recortes de la Troika.  Desde el comienzo de la crisis griega, este país ha sufrido una contracción de 25% de su PBI, sólo visto en época de guerra, y su deuda pública pasó de 126% en el 2009 a 180% en el 2015, todo esto siguiendo expresamente la receta de los recortes. La clave del debate, evidenciada por los griegos, es que de los más de 200 mil millones de euros prestados a Grecia en el esquema de rescates de la Troika, más del 80% se han ido en salvataje a las entidades financieras, a los bancos. En su discurso de hoy al parlamento europeo, Tsipras ha recordado una de las principales hipocresías de estos salvatajes "el dinero que se ha dado nunca ha llegado al pueblo griego, ha sido dinero para salvar a los bancos griegos y europeos".

Krugman sostiene que “el No en Grecia es una victoria para toda Europa”. Es la victoria de la Democracia y de La Política en un claro ejercicio de Soberanía. Ojalá este impulso lleve a buen puerto la nueva etapa de negociaciones que se abre, pero sobre todo que inunde el viejo continente de energía democrática renovada. 

Foto: EFE