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Una publicación de la asociación SER

Contra el olvido

Pensar qué es una “nación” en 1882, año en el que Ernest Renan dio su discurso titulado “What is a nation?” (“Qu’est-ce qu’une nation?”) en la Sorbonne en París, difiere mucho de pensar la nación en los siglos XX o XXI, en donde, como comenta Homi K. Bhabha, ésta está siendo pensada como un proceso dialéctico junto a temas como la internacionalización y la globalización; del mismo modo, quienes podían narrar la nación en el siglo XIX pertenecían a un pequeño grupo de miembros de una ciudad escrituraria que difícilmente podían representar e, incluso, imaginar la heterogeneidad cultural de sus sociedades. No obstante, el artículo de Renan propone algunas problemáticas que son actuales y cruciales, de ahí su pertinencia en el debate propuesto por Bhabha. En este artículo me interesa pensar en una de las problemáticas que este autor rescata de Renan, me refiero a la idea del olvido y su construcción como parte constitutiva de la idea de nación, y como una forma de entender e “imaginar” al “otro” en un contexto muy específico: el peruano, y claro, el que invita a pensar (o no) el Baguazo. Quiero decir, en la forma como se ha construido un olvido sobre el Baguazo y específicamente sobre algunas víctimas.

Leamos la forma como Renan escribe sobre el olvido y sobre su necesidad en la construcción de una sociedad: “[Yet the essence of a nation is] that all individuals have many things in common, and also that they have forgotten many things” (11, énfasis mío). Si entendemos correctamente, Renan entiende el olvido como un elemento “natural” o esperable en la formación de la nación. No obstante, sabemos que dicho “olvido” nunca ha sido gratuito sino más bien, “necesario” e intencional.  Por ejemplo, si retrocedemos al siglo XIX, crear escuelas ambulantes, como proponía José Martí, era una forma de visibilizar un grupo que debía ser, políticamente hablando, olvidado. Esto es notorio también en el arte del buen decir que comenta Julio Ramos sobre Andrés Bello, y en la forma de pensar la raza indígena desde Eugenio María de Hostos. Asimismo, como cita Benedict Anderson, el libertador Bolívar opinaba que una revuelta negra era mil veces peor que una invasión española. Todos los padres de la patria apuntaban a la crear naciones a partir de olvidos.  Más aún, quiero especificar, demarcando una intencionalidad en dicho olvido. La intencionalidad es un matiz que no considera Renan, pero que nos sirve para preguntarnos: ¿Cuál es el olvido intencional en el que recaemos los peruanos que no tenemos interés en saber o aprender algo del Baguazo?

Jhon Estela acaba de llegar a mi casa hoy, 5 de junio del 2017. Ha llegado de la ciudad de Bagua pidiendo ayuda por diversos problemas médicos. Tiene 28 años y camina con dificultad porque en vez de tener una pierna derecha, tiene una prótesis completa que la reemplaza. Un misil AKM disparado por las “fuerzas del orden” hace ocho años, le quitó la pierna y le quitó al único hermano que tenía. Desde sus pérdidas, desde hace ocho años, Jhon no ha recibido ninguna subvención o juicio justo por parte del Estado peruano. Y peor aún, él no es el único que ha quedado en una situación de vulnerabilidad indigna, además de por supuesto, quedar casi resignado a ocupar un lugar prioritario en el olvido de nuestra “nación”. Son 23 personas -además de Jhon- las que acabaron baleadas, una niña de 7 años terminó con el tórax perforado, y ¿qué es de ella ahora? La conocí junto a su madre en Bagua, y viven de lo que vende su madre de pueblo en pueblo: zapatos, sandalias, y algunas indumentarias. Los 24 heridos a los que aludo son miembros de la sociedad civil que no tenían nada que ver con las protestas acaecidas en el Baguazo. Pensemos entonces, ¿quiénes se favorecen con el olvido del dolor que se causó a inocentes? ¿Cuál es esta imaginería (ideas, presupuestos y valores) promovida por los grupos de poder, instrumentalizados y difundidos por una escritura normativa, que nos distorsiona la “verdadera” idea de un Perú más justo? ¿Qué podemos hacer para proponer nuevas ideas que reemplacen a ese “olvido” del que nos hablaba Bhabha? Sugiero comenzar por mostrar esta invisibilidad, para con ello, detectar la materialidad del olvido, de tal modo que ponernos en el lugar del Otro no parece un evento complejo y sacrificado, sino más bien natural y gratuito.