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Una publicación de la asociación SER

Cómo se traduce el derecho a decidir sobre el cuerpo en la vida de una niña

La semana pasada se desarrolló el Lima un dialogo entre experiencias de Argentina, El Salvador y Perú sobre la agenda de despenalización (en sus varias tipificaciones) del aborto; el evento llamado “Desafíos y oportunidades para la garantía del derecho a decidir de las mujeres peruanas”, fue organizado por el Centro  de Promoción y Defensa de los Derechos Sexuales y Reproductivos. Se planteó una breve revisión de los contextos diferenciados de los tres países: En Argentina el feminismo de millones de mujeres principalmente jóvenes con el soporte histórico de las “Abuelas”  han llevado a un debate político y cultural sobre la despenalización total del aborto y aunque este no fue aprobado, hoy es una Ola verde que no se detendrá hasta que caiga el patriarcado. En el Salvador, por el contrario el aborto está totalmente penalizado y las posturas disidentes criminalizadas y perseguidas. El Perú podría decirse esta en un punto medio, aun no se ha debatido seriamente la problemática real de las mujeres que abortan al año -cerca de 1 millón de mujeres según una investigación de PROMSEX-, pero en el 2013 se logró la aprobación del aborto por indicación terapéutica que regula algunas condiciones para su aplicación, aunque al estar en manos de médicos con estereotipos, interpretaciones y presiones termina siendo poco útil para la vida y salud de muchas mujeres y niñas.

Y a propósito del aborto terapéutico,  el domingo en Huanipaca, Abancay me encontré con una adolescente de 15 años, vestida y ataviada de flores y arwinchus (Enredaderas)  de ocasión para los carnavales en los que su comunidad participaría del concurso anual de comparsas. Al verla, la abracé y la miré con emoción en esta faceta colorida de su nueva vida. Recordé que justamente ella hace dos años solicitó al hospital Guillermo Días de la Vega de Abancay un aborto terapéutico, por entonces tenía 13 años, y había sido violada por su padre, y su madre estaba postrada en una silla de ruedas; por ello todas las habladurías de pueblo se habían concentrado en su ser, y ella pensaba suicidarse. Como era de esperarse, ni siquiera respondieron a su solicitud, semanas después llegó al mismo hospital con el diagnostico de un aborto incompleto según la historia clínica, u aborto inevitable según la versión de un médico (Al parecer hay varias terminologías de tipos clínicos de aborto y genera desacuerdos).  Pero lo más importante, la  vergüenza y humillación no le evitaron el carnaval de este año ni todos lo que vendrán, pues ya que ella se salvó a sí misma.

Es así que la agenda del derecho a decidir y la despenalización del aborto se traduce en la necesidad de seguir debatiendo ampliamente en las instancias políticas del país, de hacerle frente a los discursos misóginos, ultraconservadores y violentos de los que gritan ¡con mis hijos no te metas! y ni que decir frente a las iglesias que están dispuestas a mantener el control absoluto del cuerpo y al sexualidad de las mujeres. Pero mientras ello sucede, el millón de mujeres vienen ejerciendo su poder de decidir sobre sus cuerpos en la clandestinidad, para poder continuar su vida como lo hizo esta niña de 13 años.  Ojalá no tenga que pasar mucho más tiempo para que todas en plena libertad y sin barreras legales, culturales, podamos ejercer nuestro derecho a decidir sin miedo.

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