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Una publicación de la asociación SER

Chungui y sus fosas comunes

El informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) develó uno de los episodios más violentos y atroces a los que fueron sometidos los pobladores del distrito de Chungui, en la provincia de La Mar, durante los años 1983 a 1989. Una de los efectos de estos hechos fue el descenso poblacional de ese distrito, que pasó de 8,257 habitantes en 1981  a 4,338 en 1993 según lo señaló la CVR.

Según los estudios realizados en Chungui, las cifras de sitios de entierro clandestino o fosas comunes van en incremento, conforme lo ha señalado el alcalde de este lugar, Daniel Huamán, quien manifiesta que el número de fosas estarían por encima de las 350, ubicándose la mayoría de ellas en la zona denominada “Oreja de Perro”.

Estudiosos del problema de la violencia política en Chungui, basados en la gran cantidad de fosas comunes existentes, sugirieron oportunamente que el distrito debería considerarse como un Santuario Nacional en memoria de los miles de desparecidos que se encuentran enterrados en todas ellas. Esta sugerencia fue recogida en una ordenanza municipal distrital y remitida a las autoridades pertinentes a fin de lograr con ello una intervención mucho más humanitaria, en especial por parte del Ministerio Público y los peritos del Equipo Forense.

En esta nueva etapa de los procesos de exhumaciones iniciados en Huallhua – Oreja de Perro- en Chungui, durante la semana del 6 al 20 de noviembre del presente año, fuimos testigos del compromiso y la actitud humanitaria mostrado por los peritos y fiscales en esta ardua tarea de la búsqueda de los desaparecidos, llegando a exhumar en esta comunidad y alrededores un total de 19  fosas comunes. En estos trabajos se lograron hallar los restos óseos de 56 individuos victimados por Sendero Luminoso, fuerzas del orden y miembros de los comités de autodefensa.

Es lamentable reportar que del total de individuos victimados, 26 de ellos son menores de edad.  Corresponderá a los peritos devolverles la identidad a estos individuos a fin que sus familiares puedan darles cristiana sepultura, cerrando así una etapa dolorosa de sus vidas.
 

Publicado en la revista Retablo, N° 54-55 (Diciembre 2013).