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Una publicación de la asociación SER
Abogada, secretaria ejecutiva adjunta de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos

Chávarry: cuenta regresiva

“Si el año pasado tuvimos problemas, quizás este año tengamos más, pero no te apures que la navidad a la vuelta de la esquina está”. Y claro, como están las cosas, a cualquier peruana o peruano le cantas esta estrofa y pedirá chepa: que el próximo año sea más tranquilo ¡por favor!

En lo político, el 2018 fue una montaña rusa. Las renuncias en dominó producto del indulto trucho y las protestas en las calles contra este; las revelaciones de los negociados de Odebrecht; la renuncia de PPK; la toma de mando de Vizcarra; la anulación de la prisión preventiva y la incautación de las viviendas de Humala y Heredia; el escándalo de Lavajuez con audios vomitivos incluidos; la salida del ministro Heresi Chicoma (¿alguien sabe qué fue de su vida?); la cuestión de confianza de Vizcarra al Congreso; la caída del CNM; la caída de Duberlí, el Presidente del Poder Judicial; la juramentación ilegítima de Chávarry; la detención preliminar de Keiko; la fuga de Hinostroza Pariachi; la detención de Ana Vega y Pier Figari; la anulación de la detención de Keiko; la captura de Hinostroza en España; el anuncio de un “inminente golpe de Estado” con la espera y burlas incluidas al golpe que nunca hubo; los aplausos protocolares, junto a malnacido y traidor (fina cortesía de la Botika); la detención preventiva de Keiko; Mark Vito señalando que su delito era amar; el impedimento de salida de AG; “demuéstrenlo pues, imbéciles”; su pedido de asilo de la embajada de Uruguay; la negativa del asilo (¡grande Uruguay!); y paramos porque la lista es interminable.

¿Nos quedaban dudas de que este año fue demasiado movido? Sin embargo, frente a este escenario político que se parece, por ratos, más a un ring de box, la mafia continuó con su estrategia de asestar un golpe durante las fiestas de fin de año, como si continuasen pensando que es el mejor momento para realizar sus fechorías. Olvidaron el final de PPK después del indulto trucho a Fujimori (bueno, casi todas y todos nos hemos olvidado de PPK). Esta vez su alfil fue Chávarry.

Empezó preparando la cancha ad portas de terminar el año. El 29 de diciembre se prorrogó la vigencia de las plazas de las y los fiscales especializados contra el crimen organizado; es decir, aprobó que siguieran las plazas, pero −la trampita está en los detalles− no ratificaba a Rocío Sánchez ni a Sandra Castro. Ojo, Rafael Vela y José Domingo Pérez no estaban sujetos a un plazo determinado. Llegó el 31 y, al ver que medio Perú levantaba la voz preguntando qué pasaba, a regañadientes firmó la resolución que ratificaba a Sánchez y Castro. Luego, uno de sus funcionarios intentó dar como excusa que la resolución no se publicó en El Peruano por falta de papel. Golpe al vacío con chipote chillón. De inmediato el periódico informó: nunca recibimos la resolución de nombramiento de las fiscales, nuestra culpa no fue.

Horas más tarde, el alfil informó que había pedido seguridad para él y su familia debido a varias afirmaciones vía las redes sociales. No pudo describir alguna amenaza concreta, sabiendo él, como abogado, que ese detalle es imprescindible. Y es que solo estaba haciendo calistenia para el golpe que iba a dar.

A las 6 pm convocó a conferencia de prensa para las 7 de la noche. Conferencia de prensa selectiva (La República y otros medios fueron dejados fuera) y donde no se permitieron preguntas. Y entonces vino el golpe anunciado: sacaba a los fiscales Vela Barba y Pérez Gómez, y no solo eso, petardeaba también el acuerdo de entrega de información con Odebrecht y con eso se tumbaba lo avanzado en la lucha anticorrupción. Patada directa a la autonomía de las investigaciones fiscales (protegidas por la Constitución), al sistema de justicia y al Estado de derecho. Y así, con ese brutal golpe vía una declaración de apenas minutos, este alfil de la mafia quiso tumbarse la institucionalidad en el país. Pensó que con eso daba el knock out y ganaba la pelea. Que él, su rey y su reina saldrían impunes. Ternurita Chavarry.

De inmediato, como para cubrir las espaldas del alfil, una de las torres, el vocero del fujimorismo, Tubino, por todos los canales y medios salió a defender la ominosa decisión. Dejando en claro que juegan para el mismo equipo: el naranja estrellado. Y que los golpes del fujimorismo y los de Chavarry van en una misma dirección: contra la justicia.

No se imaginaron la reacción inmediata de la ciudadanía -alerta y autoconvocada desde días antes- que de inmediato salió a las calles. El golpe dado por Chávarry nos había dolido demasiado. Pero no nos tumbó. La reacción fue rápida, con repudio, con bronca y cólera de ver que estos delincuentes se querían bajar lo poquito avanzando. Lo más bonito fue la reacción fue en todo el país y que las regiones se hicieron sentir. Que gran parte del país recibió el año nuevo en las calles, cantando el himno nacional a las 12 de la noche (¡que emocionante fue ese momento, carajo!) y asumiendo que daría batalla, cada una, cada uno, desde sus respectivos frentes, para defender a su patria: el “Perú, te quiero, por eso te defiendo”, retumbó en las calles.

El primero de enero amanecimos con los voceros del fujimorismo y el aprismo en todos los canales de televisión, respaldando el golpe de Chávarry. Confirmación ad infinitum que el Rey tiene forma de estrella y la Reina es naranja, que Chávarry solo llega a nivel alfil.

Vizcarra rechazó de inmediato la medida y anunció que regresaba cuanto antes de Brasil, donde se encontraba para asistir a la toma de mando de Bolsonaro -el mejor argumento para no salir en la foto de esa bochornosa toma de mando-, luego en conferencia de prensa donde anunció que presentaría un proyecto para declarar en emergencia el Ministerio Público, primer golpe, y que, si el Congreso no lo aprobara, haría cuestión de confianza, segundo golpe. Primer round ganado del lado de las y los buenos. La ciudadanía aplaudió.

Off topic en esta pelea (o no tan off): Ojo Presidente, recuerde qué gremio ha sido el aliado del fujimorismo y del aprismo, tenga en cuenta esto, evalué usted y no siga con el mismo modelo económico y la reforma laboral que este sector a toda costa quiere imponer, porque es este sector el que hasta ahora no entiende que el Perú no es su chacra.

Pero volvamos al combate, siguiente round: los fiscales en pleno. Conferencia de prensa en la procuraduría de lavado de activos. Respaldo evidente del Poder Ejecutivo. Rebeldía jerárquica y desobediencia jerárquica fueron las frases más sexis en las redes sociales. José Domingo Pérez, claro y contundente: “Sigue la captura de la institución por parte de intereses de investigados por lavados de activos”. Golpe certero y no esperado al títere del fujimorismo y del aprismo. Anuncian que apelarán con efecto suspensivo; es decir se quedan en sus puestos hasta que no se decida la apelación. Otro golpe no esperado. Casi Knock out. Golpe imprevisto incluso para las y los analistas que especulaban sobre las múltiples salidas que se podían tomar, pero que no la vieron esta. Porque si bien la estrategia tomada por los fiscales no tiene ruta establecida, tampoco hay nada que la prohíba. Es tan bonito cuando los operadores del sistema de justicia van creando derecho.

Siguiente round: Tomás Aladino Gálvez −fiscal supremo que comparte con Chávarry el deshonor de los audios con Hinostroza Pariachi y también la sindicación en un informe fiscal de conformar ambos la banda de los cuellos blancos del puerto− declarando en medios. Primer golpe: directo a la cara de Pablo Sánchez, el ex fiscal de la Nación, señalando que este votó en su momento por Chávarry. No queda claro si fue una mentira con al ánimo de desprestigiar a Sánchez o si en verdad lo estaba echando. Segundo golpe a la cara de todo el país: Chavarry podría conformar la junta de fiscales que evalúe la apelación de los fiscales Vela y Pérez.

Y así la pelea sigue. Ha pasado solo un día del 2019, y la vorágine continua. Pareciera que estamos dentro de una versión peruana de Mortal Kombat entre la mafia y los superamigos del salón de la justicia. La mafia está dispuesta a morir matando, todo por alcanzar la impunidad de sus crímenes, porque están embarrados hasta el cuello percudido en las entregas de dinero de Odebrecht; mientras tanto, en el salón de la justicia, la ciudadanía después de 18 años de haber tenido a una leve esperanza en el corto gobierno de Valentín Paniagua, esa ciudadanía que no quiere (no queremos) más corrupción, ve que tiene en su mismo equipo al gobierno y a funcionarios imprescindibles en el Estado, ve que hay más gente dispuesta a enfrentar a la mafia, a la delincuencia y la corrupción.

Aún nada está dicho, falta mucho aún, Chávarry se tiene que ir y las mafias también, pero por el momento tengo una sonrisa en la cara y la esperanza de que este combate sí lo puede ganar el equipo que quiero para mi Perú, ese que no tolera la corrupción y el robo, ese que se niega a creer que todo está perdido en nuestro país, ese que miró con sorpresa y emoción que la justicia por fin alcanzaba a Keiko Sofía Fujimori y a AG, porque este es nuestro país y lo vamos a recuperar de esa mafia que lo usaba como si fuera un juguete, saqueándolo y usándolo como un estropajo.

Cierro esta columna a las 9:00 am del 2 de enero, hago esta precisión porque conforme están los tiempos, una nunca sabe si en un día o en un par de horas todo puede cambiar, para mejor o para peor. ¡Feliz año y nos vemos este 3 de enero en las calles defendiendo la patria! ¡Viva el Perú!

PD. Ya cerrada esta columna nos enteramos que Paúcar y Almanza, los fiscales designados por Chávarry para reemplazar a José Domingo Pérez y Rafael Vela, renunciaron. La presión de la ciudadanía lo logró. Otro round que vamos ganando. ¡Sí se puede! Ahora toca ver cómo se resuelve esta renuncia, ya que su designación fue hecha en la misma resolución que sacó a Vela y Gómez, ¿se anula toda la resolución? ¿O solo la parte que designó a Paúcar y Almanza? La montaña rusa interminable continúa, nada está dicho aún. Lo único claro: cada vez se hace más evidente que por intentar cubrir sus crímenes y son capaces de todo. Pero no los vamos a dejar.