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Una publicación de la asociación SER

Cateriano: el pescador insensible

Foto: Andina

Carlos Ráez, Antropólogo

Desde el arranque: la negación de confianza al gabinete de Pedro Cateriano confirma que ni él ni Martín Vizcarra han sabido comprender al congreso 2020-2021. A menos de un año de culminar su período, el presidente optó por un premier de perfil ofensivo, que se limitó a exponer antes que conciliar. De posturas que Cateriano señala defender “con firmeza y convicción”, y que, a su entender, algunos confunden con “arrogancia.

Esta fórmula de confrontación, propia de Cateriano, y que le dio mejores resultados en años anteriores (como cuando fue ministro de Defensa y premier con Ollanta Humala) no pudo replicarlas durante los 20 días que estuvo en el  cargo, ni en las 20 horas de debate. Probablemente Cateriano hubiese tenido mejor suerte en el congreso anterior, contra un adversario grande, definido y sólido en apariencia, como Fuerza Popular, cuyos actuales miembros sí le dieron el voto de confianza (a excepción de Martha Chávez y Carlos Mesía, una fujimorista férrea y un exaprista respectivamente, con quienes el odio es mutuo).

En lugar de incidir en los distintos momentos previos a la votación que pudieron condicionar la actitud de las bancadas, quisiera enfocarme en las declaraciones posteriores de Cateriano, específicamente en relación aquellas sobre el Frepap. El ex primer ministro se ha referido a esta bancada en cuatro entrevistas: dos radiales (en Santa Rosa y RPP), una periodística (La República) y una televisiva (canal N). En todas repitió casi lo mismo al momento de referirse a esta agrupación. Rescataré algunas declaraciones y daré una breve opinión.

“Hay muchos congresistas que no conocen cómo se maneja el Estado, por ejemplos los congresistas del FREPAP no tienen ningún conocimiento del manejo de la cosa pública. Afirmaban cosas que no tenían un sustento en la realidad” (RPP)

Esta cita se complementa con lo que señaló en canal N horas más tarde: “Yo he dado una opinión, eso no implica discriminación alguna. Que haya causado una sensibilidad en el Frepap muestra la poca experiencia que tiene esa agrupación en el manejo de los asuntos públicos”.

No se puede decir que el Frepap carezca de experiencia en la “cosa pública”. Como partido, tiene 30 años de fundado. Colocó 5 congresistas a lo largo de la década de 1990 (entre ellos, un israelita), y a un total de 74 autoridades ediles a lo largo de tres elecciones durante el presente siglo. Sus militantes han gobernado municipalidades distritales y provinciales.

Con respecto a que los frepapistas afirmaban cosas “sin sustento en la realidad”, hubiese sido más adecuado que profundizara a qué propuestas se refería, o mejor dicho, a cuál de todos los proyectos de ley presentados hasta el momento: el impuesto a las grandes fortunas (PL 4887), el de Reactiva Agro (PL 5076), la reducción de la jornada laboral (PL 5099), la implementación de mercados itinerantes saludables (PL 5207), por mencionar algunos.

Hay que suponer que para Cateriano un político con “experiencia” no reclama ante una alusión que percibe ofensiva, pronunciada por otro político de su “mismo nivel”, que calla y solo escucha.

“En materia económica están congelados ideológicamente, diríamos con el avance y con lo que significa una economía social de mercado o una economía libre.” (Radio Santa Rosa)

Sin duda, una declaración vinculada al énfasis mostrado por Cateriano con respecto a la minería como actividad principal para reactivar la economía. Si bien la prioridad como actividad económica para el Frepap es el agro, no se le podría definir exactamente “antiminero”, sello que se le achaca acertadamente al Frente Amplio, que lleva años intentando capitalizar los movimientos en defensa del medio ambiente. Si bien la vocera del Frepap María Céspedes dio una alocución criticando el asunto de Espinar, señaló luego en su cuenta de Twitter: “Creemos en una inversión minera responsable sin abusos y defendemos los intereses de la población, promoviendo la agricultura con estudio previo y sustente técnico. La única luz verde que Frepap necesita es la del pueblo, eso es innegociable”.

Otro congresista del Frepap, Richard Rubio complementó la idea en otra entrevista: “Si usted examina las 46 hojas que ha presentado, de cuando habla, está bien, es su punto de vista, de que la reactivación económica vaya por la minería, ¡pero no le va a dar más facilidad de la que estaba! (…) ¿Por qué simplemente a los que tienen más le vas a dar? A mí me preocupa. Me habla de economía social de mercado. Y la palabra mismo lo dice, ‘social’, prima lo ‘social’, los intereses sociales, no los particulares”. “[El Perú] No es país minero; hay recursos mineros, sí. El Frepap no se opone a la minería por si acaso, pero siempre y cuando sea una minería saludable, que cumpla los requisitos, los estándares como está en Canadá. Los conflictos sociales reflejan eso, que la minería no respeta eso.”

“Cuando tú actúas con un fanatismo religioso, al margen de lo que establece la Constitución, ciertamente la conducta política es peligrosa, muy peligrosa. Yo los sindicaría desde el punto de vista de una definición ideológica, en una zona de confusión absoluta”. (Radio Santa Rosa)

La única forma de entender este dicho es asumir que Cateriano revisó previamente el estatuto del Frepap y su ideario, y se haya quedado enfocado en lo de “teocrático”. De ser así, habría que aclararle que lo que este partido plantea, no se refiere a imponer la doctrina israelita como “religión oficial” sino que, en un eventual gobierno, la Ley Real (los Diez Mandamientos) servirá de guía al gobierno establecido por el pueblo.

Pero asumiendo que no fuera este el caso, ¿hemos podido observar alguna actitud “fanática” en estos siete meses por parte del Frepap en el Congreso? María Céspedes reafirmó en una entrevista la separación entre el plano religioso (personal) y político (público): “Usted no va a obligar a todos nosotros que vayamos a misa los domingos, es usted, usted como persona quien ha definido, ha decidido tomar su fe. El Perú es un país laico. (…) Nosotros, en la parte política no tenemos nada que ver con la parte religiosa. La parte religiosa es la parte personal, es la doctrina de nosotros, pero en la parte política lo que tenemos q ver es hacer un diagnóstico situacional de lo q está viviendo nuestro país.” Hasta el momento no ha habido algún proyecto de ley en favor de su congregación, o vinculada al tema religioso. Se mantienen alejados de sectores ultraconservadores (“Con mis hijos no te metas”), ni han realizado manifestaciones de tipo religioso en el hemiciclo. (Lo único que podría evidenciar un sesgo religioso son las políticas en favor del agro, ya que esta actividad está percibida como una de las alternativas de salvación, pero eso ya sería un tema aparte.)

“Yo tampoco entiendo [la ira del Frepap] y además es contradictorio que estas personas que se presentan como religiosas o supuestamente entregadas a causas tengan esta clase de conductas agresivas, fanáticas. Pero en fin, es una parte de la nueva configuración política del país. Era un poco más amable Ataucusi que la señora Céspedes, no sigue siquiera las enseñanzas de supuestamente su líder y fundador político Ezequiel Ataucusi”. (Radio Santa Rosa)

Ya que Cateriano no profundizó sobre en qué fueron agresivos con él (dicho sea de paso, ¿eso no los mostraría como políticos con experiencia?), María Céspedes expuso una hipótesis sencilla: “¿De repente sabe qué no le gustó? (…) Él había tomado una característica: salir afuera y tomarse fotos, como diciendo ‘todo está ok, todo está bien’ (…) Y yo le pedí, ‘señor Cateriano, no estamos para fotos. Así que me va a disculpar, pero le pido por favor no salir a tomarse fotos con nosotros, no es nuestra característica."

La expulsión de los mercaderes del templo, por parte de Jesucristo, tampoco fue un acto pacífico, de acuerdo a la Biblia. Hace poco Guillermo Borda publicó un artículo sobre la visión domesticada que se tiene actualmente sobre Martin Luther King, pastor bautista, y el movimiento por los Derechos Civiles en Estados Unidos. Con respecto al calificativo de “agresivo”, Richard Rubio declaró que “es un calificativo muy fuerte, pero si defendemos los intereses mayoritarios de la población, tenemos que ser agresivos”. Nada más que decir.

“Yo podía haber ofrecido el oro y el moro, decirle a Arana que iba a detener la actividad minera, o decirle a la señora Céspedes que iba a ir el domingo a rezar con ellos ante al féretro de Ataucusi, y no me iban a creer” (La República)

Esto simplemente es burla, ignorancia.

***

Para completar el panorama, en ninguna de las entrevistas Cateriano mostró un atisbo de autocrítica (al igual que Vizcarra durante todo su período); sobre esto también se pronunció el Frepap (“ausencia de autocrítica y empleo del doble discurso). Se ha limitado a reducir el asunto al tema de la reforma educativa (nuevamente, al igual que Vizcarra), a decir que “su cabeza ya estaba pedida” y que no quería caer en demagogia, pintando una delgada frontera entre este concepto y el de “diálogo” (el papel de la prensa en ensalzar el argumento de la reforma educativa merece un capítulo aparte).

Vale añadir que el Frepap en ningún momento se mostró en contra de la reforma educativa. Sus argumentos para interpelar a Martin Benavides giraban en torno al licenciamiento irregular de algunas universidades, y a la reciente fallida compra de tablets.

Haciendo un sumario de lo expuesto, las declaraciones de Pedro Cateriano desnudan un clasismo disfrazado de laicismo, donde las personas religiosas, “fanáticas”, son ignorantes y no ciudadanos, cuyas creencias (malinterpretadas) limitan su capacidad de hacer política. El voto en contra de los frepapistas reflejaría su falta de experiencia en la gestión pública (la que no necesitó Martín Ruggiero para ser ministro de Trabajo, por mencionar un caso). Cabe indicar que el Frepap ya emitió un comunicado oficial sobre lo acontecido en estos últimos dos días.

No quiero con esto señalar que es entera responsabilidad del Ejecutivo el resultado de esta situación. Son varias las aristas: de forma comprobada estuvo en juego el tema de la reforma educativa, debido a intereses particulares: aspecto totalmente condenable. También podemos hablar de que prevaleció lo programático, en algunos casos. Pero no se puede dejar de lado que Cateriano que abogaba por un debate democrático y abierto, no supiera conciliar (o negociar) políticamente la aprobación de su ambicioso plan de reactivación (que definitivamente se proyectaba más allá de diez meses). Cuando le preguntan sobre si le faltó cintura y olfato político, se pinta a sí mismo como ingenuo (sobre todo al referirse a las abstenciones de Alianza para el Progreso y Acción Popular, que también merecen artículos propios), determinando que “me habla de olfato [político], estaba con la nariz tupida, de repente.” ¿Ello explicaría también la reunión con el Tucán Bedoya, líder de un partido sin bancada? Quizá el fallo no es solo el olfato, sino el “el sentido político”, aquel que pudiendo ganarle a su favor el pescadito, terminó por alejarlo en el mar.

“Aunque usted no lo crea, dentro de la misma bancada, había posición a favor, y abstención. Pero habiéndolo escuchado, muchos ya decidieron ahí el voto en contra”, comentaría el congresista Richard Rubio. “Le faltó más sensibilidad humana”, complementó. Ya no estamos hablando solo de que Cateriano no pudo descifrar al congreso; tampoco a la realidad.