Skip to main content
Una publicación de la asociación SER

¿Cambios en Chile?

La complejidad de un sistema de partidos cualitativamente superior al peruano

Tiene una economía estable, con un crecimiento estimado para el 2013 de 4.4%, de acuerdo al FMI. Además, con 17 millones de habitantes, Chile promete ser (si es que ya no lo es) el gran éxito de América Latina. A poco más de un mes de las elecciones presidenciales,  aquí un análisis  sobre el sistema de partidos en el país vecino y las posturas de las dos principales candidatas a la presidencia: Evelyn Matthei y Michelle Bachelet. 

El sistema de partidos en cada país es completa y complejamente distinto: hay factores (reflejados de alguna forma en las leyes electorales o de partidos) que se llevan a cabo en determinado momento y lugar, y que tienden a conformar, con el paso del tiempo, una institucionalidad adecuada para el desenvolvimiento periódico de los comicios electorales. en Chile hay tres factores que determinan la consolidación del sistema de partidos: el primero de ellos hace referencia a una escisión geográfica, la cual tiene que ver con una fuerte resistencia al desarrollo de un Estado secular centralizado. Resuelta a principios del siglo XIX, diversos intereses se contrapusieron a élites hacendadas conservadoras ubicadas en espacios geográficos distintos, quienes frenaron el intento de autoridad central. El segundo factor alude a una escisión religiosa, puesto que, según Valenzuela, las élites liberales anticlericales que controlaban al Estado fueron demandando una mayor secularización, mientras que el Partido Conservador y la Iglesia intentaban defender la influencia temporal de las élites religiosas. El tercero tiene que ver con divisiones de clase. Algunos grupos sociales, entre profesionales urbanos, profesores, pequeños comerciantes, artesanos, proletariado industrial y minero, entre otros, buscaron canalizar sus demandas políticas a través de partidos como el Radical o el Partido Demócrata a finales del siglo XIX.

Estos factores históricos han determinado la creación de partidos fuertes e institucionalizados en Chile (situación que no ha pasado en el Perú, donde  el único  de larga data es el APRA, el mismo que ha cambiado sus principios ideológicos iniciales. Además, en cada elección se crean nuevos partidos des-ideologizados y pragmáticos). Después de sus transformaciones (más de forma que de fondo), la configuración actual ha quedado escindida, principalmente, en dos sectores: La Concertación (agrupación política que abarca el Partido Socialista, el Partido Demócrata Cristiano, el Partido por la Democracia y el Partido Radical Socialdemócrata) y La Alianza (entre la UDI, Unión Demócrata Independiente y RN, Renovación Nacional). No obstante esta división, la alta competitividad y la base heterogénea de los partidos permiten que exista un balance adecuado dentro de la misma polarización resultante.

Ahora, tras una larga deliberación y algunas fricciones entre UDI y RN, se lanzó la candidatura de Evelyn Matthei, la cual tiene la imperiosa necesidad de ganarle a la expresidenta Bachelet (representante de la hoy llamada Nueva Mayoría) y darle continuidad al gobierno de Piñera (pese a que tiene algunas diferencias marcadas con su postura). Si así sucediera, las reformas políticas tenderían a ser cuestiones cosméticas más que cambios estructurales. Au contraire, si ganara la socialista Bachelet, es probable que, tal como ella lo predica, vengan algunos cambios sustanciales en cuanto a reformas relativas a cuestiones socioeconómicas, dentro de las cuales están los cambios a la Constitución del ‘80. Así, Bachelet le estaría dando un giro hacia el asistencialismo social (vaya usted a saber si es sostenible o no) al actual sistema político chileno.

Gane quien gane, los principales retos que van a afrontar envuelven, en primer lugar, la educación. En una cultura distinta a la peruana, los estudiantes están acostumbrados a salir a las calles para demandar la gratuidad de una educación de calidad. En tiempos electorales, este elemento puede representar una gran palanca política como oportunidad para conseguir la meta final. Asimismo, las candidatas deben buscar un discurso que refleje las nuevas necesidades de una clase media en constante crecimiento: calidad de vida, provisión eficiente de servicios, medio ambiente, etc., además de buscar reducir el nivel de desigualdad que siempre ha caracterizado al vecino país del sur.

Aún queda poco más de un mes para las elecciones, pero la última encuesta de Ipsos ya revela un posible escenario: la competencia en segunda vuelta. De acuerdo a esta, Bachelet lidera los comicios con un 33%, mientras que su principal opositora obtiene un 23% de votos probables. El candidato independiente Parisi, asimismo, obtiene un nada desdeñable 15%. La cuestión central consistirá, en las próximas semanas, en determinar a qué bloque se irán los votos de Parisi, pues estos resultarán determinantes para la victoria de una u otra candidata. Cabe recordar que este señor ostenta una postura que, según él, no es ni de derecha ni de izquierda, pero que viene desde afuera de la política. Una suerte de outsider totalmente distinto a los peruanos, pero que se ubica al centro del hoy muy marcado espectro político chileno, equilibrando una vez más, el polarizado, pero institucionalizado, sistema de partidos de Chile.