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Una publicación de la asociación SER

Cajamarca: Nuevo escenario

El reciente anuncio del CEO de Newmont-Yanacocha sobre la postergación del proyecto Conga es resultado de algunos hechos que merece la pena relevar, para identificar los posibles escenarios que abre esta decisión.

El anuncio mencionado expresa la derrota de la opción represiva a la que originalmente apostaron la empresa y el gabinete Valdés. A lo largo de los más de 6 meses que ha durado esta estrategia se han hecho evidentes por lo menos dos asuntos: La negativa a la realización del Proyecto Conga tiene el respaldo mayoritario de la población cajamarquina y, en segundo lugar,  el error de quienes pensaron que era posible aislar a los líderes de la protesta, ofreciendo a las municipalidades y a las comunidades diversos proyectos, además de caricaturizar su desempeño.

La reciente encuesta de IPSOS Apoyo confirma lo antes dicho. El 78% de los cajamarquinos está  en contra de Conga. Esa opinión es aún mayor entre la población  rural (83%). Pero, es cierto también,  que un 36% de los opositores podría cambiar de opinión si se cumplen las nuevas ofertas de la empresa y del gobierno.

El cambio de estrategia es obra de la empresa. A todas luces una hábil decisión, porque permite distender la alta polarización, que era claramente desventajosa para ella, al retirar de la agenda inmediata el inicio del  proyecto. De este modo Conga deja de ocupar un lugar expectante en los titulares de los medios y posiblemente de la misma política cajamarquina de corto plazo. En esto último la empresa y el gobierno invertirán sus esfuerzos y sus recursos, buscando que os líderes de la protesta pierdan iniciativa y la capacidad de mantener cohesionado al movimiento crítico a Yanacocha, a Conga y al gobierno nacional.

Sin embargo,  la empresa se ha autoimpuesto públicamente una valla alta para hacer viable el proyecto: Respaldo de la sociedad y alianza con la autoridad regional. Hoy no cuenta con ninguno de ellos. Minera Yanacocha ha cometido grandes errores en Cajamarca y se ha ganado a pulso la mala fama que hoy detenta y que casi nadie discute.   

Para que la empresa logre hacer realidad estas condiciones requiere un cambio significativo en su forma de relacionarse con las comunidades –casi volver a nacer- para lo cual necesita un plazo suficiente para  intentar demostrar, por ejemplo,  que es capaz de colaborar activamente en el incremento de la provisión del agua para los agricultores, así  como para la población de las ciudades de Cajamarca, Celendín y Bambamarca.  Por eso hoy la construcción de los reservorios y que estos entren en funcionamiento se convierte en una de sus metas de corto plazo más importantes.

La postergación del proyecto obliga a que los líderes de la protesta revisen su estrategia. En el nuevo escenario no va ser suficiente, ni lo más importante, continuar con la resistencia. Más bien se abre una disputa por el grupo de ciudadanos menos firme en su oposición al proyecto, de la que saldrá victorioso quien consiga  poner en movimiento su propuesta de desarrollo.    

Si la empresa  logra dar pasos en este sentido influirá  de manera decisiva en el proceso electoral regional de 2014, creando condiciones para que un candidato favorable al proyecto tenga mayor opción de ser elegido. A eso apuestan personajes como Luis Guerrero y Absalón Vásquez.  Sin duda que, si las elecciones fueran en este momento, ninguno de ellos tendría opción, sin embargo esta situación podría cambiar.

Ya desde antes de esta decisión de Newmont se veía que la protesta cajamarquina tendía a debilitarse. Esta tendencia cambio luego de la muerte de 5 personas en Celendín, la declaración del estado de emergencia y la detención arbitraria de Marco Arana, entre otros.  Eran los errores gubernamentales los que posibilitaron superar, transitoriamente el debilitamiento de la protesta.  A partir del cambio de estrategia de la empresa, se hace  más necesario que quienes lideran la resistencia amplíen su agenda.  No se trata de inventar nuevos temas, sino de aterrizar lo que estos dirigentes han reivindicado como una opción alternativa de desarrollo para Cajamarca, basada en la agricultura, la ganadería y el turismo, pero en la cual poco se ha avanzado, tanto en su desarrollo programático, como en el diseño e implementación de políticas.   

Dejar las cosas tal cual están hoy, sin darle un real impulso al rol promotor del desarrollo del gobierno regional, sería hacerle un flaco favor a quienes han cuestionado la capacidad propositiva y de gestión de los líderes de la protesta.    Como alguien decía, Santos y Arana, entre otros, están obligados a demostrar que no son sólo líderes eficaces del  “Conga no va”, sino de hacer realidad el camino que proponen para la región.          

Lograr esto requiere de una articulación de políticos, funcionarios, técnicos y comunidades que apuestan por esta opción.  En esa perspectiva sería un suicidio que el proceso electoral regional, que prácticamente ya se ha iniciado, se convirtiera en un acicate para que los intereses de los líderes de la protesta se convirtiera en un factor de dispersión de un movimiento social y político que requiere ser fortalecido