Skip to main content
Una publicación de la asociación SER

Cajamarca, la agenda pendiente

Las cosas, en cierto sentido, están claras. En Cajamarca, la mayoría no quiere saber nada con Yanacocha ni con Conga. La empresa se ha ganado a pulso el rechazo de la población, por la manera como ha querido persistir en su presencia en la región y sacar adelante el polémico proyecto. Con la empresa perdieron los candidatos que quisieron identificar a Conga con la condición necesaria  para hacer posible el desarrollo de la región.    

Es indiscutible que la elección de Santos es producto de un sentimiento mayoritario de rechazo a la manipulación y al maltrato que empresa, políticos y autoridades nacionales han aplicado a los cajamarquinos. El elector le perdonó al candidato ganador sus promesas incumplidas  y los tratos confusos realizados con el dinero de la región,  porque vio en él a un cajamarquino más, atacado por quienes aparecen como los beneficiarios del centralismo. Su detención no hizo sino reforzar esa percepción.

¿Pero qué más? ¿Es suficiente este resultado para decir que el futuro cajamarquino es más optimista que hace unas semanas? ¿O puede resultar siendo una suerte de triunfo pírrico, en la medida en que no se ha hecho visible, en este proceso electoral, cuál es el camino político y programático  para la eliminación de la pobreza, que sigue siendo el principal problema que aqueja la vida de los cajamarquinos?

¿Se puede seguir adelante sólo en base a alentar “Agua sí, Conga No”?  Pienso que no, y por ese motivo, en mi columna anterior sostuve que no se trataba de “mineralizar” las elecciones.  Fue  evidente que los candidatos apostaron por polarizar el proceso, utilizando el tema de Conga como motivo.

Semanas antes de las elecciones, un dirigente nacional de uno de los partidos de izquierda más importantes de Cajamarca, que, a su vez, es un experto en temas de desarrollo rural, reconocía los exiguos avances que se habían dado en la formulación de una propuesta de desarrollo regional que no tuviera como eje la actividad minera. Aceptaba que era un reto pendiente y que había que trabajar en resolver esta falencia.

¿Qué habría que hacer para que las izquierdas se tomen en serio ese reto y lo conviertan en el norte de su actividad en la región y el país? Sin duda que la resistencia es necesaria, y puede ayudar a llenar titulares de los noticieros, pero es cada vez más claro que es insuficiente desde la perspectiva de mejorar la calidad de vida de los peruanos.