Skip to main content
Una publicación de la asociación SER

Aysén y el “desarrollo” hidroenergético

La semana pasada tuve la oportunidad de realizar un viaje a Chile y permanecí unos días en Santiago hospedada en la comuna de Las Condes, zona que conforma el eje comercial y turístico de la ciudad (1). Una tarde decidí ir a buscar un café. Debido a la hora, el local estaba lleno de oficinistas, todos muy formales, sentados en los diferentes ambientes; ya sea conversando o leyendo algún periódico o revista proporcionado por el establecimiento. Me ubiqué en una mesa y al lado se sentaron tres hombres (de aproximadamente 30 años) quienes empezaron a comentar, de manera bastante efusiva por decirlo menos, el titular de uno de los diarios referido a la provincia de Aysén y a las movilizaciones que se vienen dando en dicha zona desde hace casi dos meses. Estas personas empezaron a plantear diversas ideas e interrogantes, una de ellas estaba relacionada al tema del desarrollo hidroenergético en esa zona y su importancia para el país. Uno de ellos preguntaba ¿cómo era posible que esas personas no entendieran que el país necesitaba de nuevas fuentes de energía -pues una de las demandas de las movilizaciones se vincula a este tema- para generar mayores beneficios al país? Los problemas que este tipo de proyectos podrían originar a la población de esa provincia no fueron mencionados y no parecían ser de su interés, sugiriendo que eran solo de unos cuantos y que los beneficios serían mucho mayores. Esa postura me produjo una sensación de familiaridad, ¿estaba acaso en Lima escuchando opiniones sobre, por ejemplo, el proyecto Hidroenergético Inambari? Estos comentarios me hicieron reflexionar no solo sobre Aysén sino en las similitudes que pueden presentarse entre ese caso y algunos proyectos que buscan implementarse en Perú. Además me hizo pensar en las preocupaciones que originan y las posturas en torno al desarrollo de este tipo de proyectos. Por ello, me animé a conocer más del caso y a plantear algunas reflexiones que verán a continuación. Contexto La región de Aysén del General Carlos Ibáñez del Campo o más conocida como región de Aysén o XI Región, se encuentra ubicada en el extremo sur de Chile a unos 1300 kilómetros aproximadamente de Santiago. Cuenta con una superficie de 108.494,4 km², siendo la tercera provincia más grande del país pero a su vez la menos densa en términos poblacionales. Esta provincia se ha caracterizado por haber estado algo desconectada del país hasta la construcción de la carretea Austral (2), la cual se construyó, debido a intereses geo políticos al ser zona limítrofe con Argentina, durante el gobierno del General Pinochet. La presencia del Estado en esta zona ha sido siempre débil y las instituciones políticas presentes ineficaces para responder a los problemas que aquejan a los pobladores. Por otro lado, esta región se caracteriza por contar con diversas riquezas y recursos naturales, los cuales son principalmente explotados por grandes empresas y capitales. Los diversos problemas de la región, además de su lejanía física y simbólica con la capital y las autoridades nacionales, ha provocado que la población y las organizaciones de la sociedad civil (3) inicien una serie de manifestaciones con el fin de expresar sus reclamos y plantear sus demandas, las cuales están consolidadas en un petitorio (4) dirigido al gobierno de Sebastián Piñera. Entre las principales demandas figuran: solución al alto costo de los combustibles, salud y educación de calidad, rebaja del costo de la canasta básica, entre otros. Pero además uno de los puntos centrales es “generar un procedimiento vinculante (plebiscito, consulta) para que sea la región la que decida sobre dos temas esenciales: la construcción de represas y el respaldo a Aysén como reserva de vida”. HydroAysén y sus implicancias Una de las preocupaciones centrales de los últimos gobiernos chilenos ha sido el tema energético. El presidente Piñera ha hablado incluso de una supuesta crisis energética futura si es que no se generan nuevas fuentes de energía por lo que el tema de la construcción de hidroeléctricas es prioritario y la región de Aysén es vista como el lugar adecuado para el desarrollo de proyectos de este tipo. Así se ha planteado el proyecto HydroAysén que supone la construcción de cinco centrales hidroeléctricas (5) lo que implicaría la inundación de 5,900 hectáreas en la región patagónica, con un costo de construcción de unos US$ 3.200 millones, siendo el proyecto energético más importante de Chile, de llegar a construirse. Si bien este proyecto ha despertado preocupaciones y mucha oposición por los impactos que generaría, el pasado 4 de abril fue aprobado por la Corte Suprema de Chile, desestimando los recursos de amparo de parlamentarios y organizaciones ecologistas, quedando pendiente solo la aprobación a cargo del Consejo de Ministros. Este proyecto genera una alta desaprobación debido a los impactos ambientales (6) y sociales que ocasionará. Con respecto a los primeros, el proyecto inundará reservas naturales, parques nacionales, sitios de conservación y humedales, afectando y reconfigurando ecosistemas y causando daños ambientales irreversibles. Y entre los principales impactos sociales se verían afectadas directamente 6 comunidades mapuches que tendrían que desplazarse, además de los habituales problemas sociales que genera la presencia de población temporal relacionada a la construcción de la hidroeléctrica. ¿Puntos en común HydroAysen e Inambari? Salvando las diferencias, el caso de Aysén sugiere una serie de puntos en común con casos como el proyecto Inambari. En ambos casos los discursos desde los gobiernos centrales se ven caracterizados por remarcar la necesidad de la producción de energía -argumentando la importancia de cubrir la demanda nacional cuando también hay otros intereses en juego como la venta de energía a Brasil (caso peruano) o Argentina (caso chileno)- donde la construcción de grandes hidroeléctricas parece ser la mejor solución. Los procesos o decisiones en ambos casos parecen darse siempre de espaldas a la población local, sin consulta previa ni recogiendo las opiniones de los posibles afectados y afectadas. De esta manera los gobiernos centrales “aparecen” tomando decisiones en territorios que usualmente habían estado olvidados en las agendas nacionales pero que ganan trascendencia en esos nuevos contextos. Por otra parte, se manifiestan visiones de desarrollo diferenciadas. La población local no encuentra canales que procesen sus demandas que usualmente se traducen en la búsqueda de mecanismos que llamen la atención del gobierno central: protestas, bloqueos, manifestaciones y que luego generan conflictos sociales complejos donde prima la represión para luego dar paso a espacios de diálogo y negociaciones asimétricas. Por último, se pone en evidencia las brechas entre ciertos sectores de la población al interior del país que acaban subestimando a otro grupo de ciudadanos como se puede percibir en la anécdota narrada al inicio. Reflexiones finales La necesidad por satisfacer las demandas de energía y el modelo económico-político imperante están generando una serie de presiones en los territorios locales y aumentando la vulnerabilidad de ciertos grupos sociales. El interés por desarrollar este tipo de proyectos crece en toda Sudamérica (Belo Monte en Brasil, Inambari o Pakitzapango en Perú, Aysén en Chile) y se busca relacionarlos siempre a la idea del desarrollo e interés nacional pero lamentablemente tanto Aysén como los otros casos muestran que el desarrollo es pensado de manera excluyente y los ciudadanos vistos de manera diferenciada. Finalmente, se puede afirmar que en la mayoría de los casos los gobiernos nacionales no parecen estar cumpliendo con el rol de proteger y asegurar los derechos de todos los ciudadanos y ciudadanas. Asimismo la mayor parte de autoridades, funcionarios y sectores empresariales buscan minimizar los impactos en los ámbitos locales y se mantienen firmes en lo que para ellos significa el desarrollo. Notas: 1. La zona está llena de oficinas modernas y es habitada principalmente por familias de clases media y alta. 2. http://www.noticiasser.pe/14/03/2012/comarca-en-vilo/aysen-%E2%80%9Ctu-problema-es-mi-problema%E2%80%9D 3. Entre ellas el movimiento ciudadano “Patagonia sin represas” o el movimiento “ Tu problema es mi problema” nombre que inspiró el título del artículo. 4. http://despiertaaysen.blogspot.com/#!/p/demandas.html http://www.lasegunda.com/Noticias/Politica/2012/04/736807/Gobierno-y-Movimiento-de-Aysen-definen-este-viernes-si-habra-consulta-ciudadana-sobre-proyectos-hidroelectricos 5. El complejo tendrá una potencia instalada de 2.750 MW y una capacidad de 18.430 GWh de energía media anual 6. Debe señalarse que según los grupos ambientalistas el EIA y los estudios de base presentados en el 2009 presentaban aún fallas y errores.