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Una publicación de la asociación SER
Abogado peruano, ex Presidente Ejecutivo de DEVIDA, Director del Centro de Investigación Drogas y Derechos Humanos, CIDDH

Ayacucho: Historia y Emancipación

Es frecuente vincular el nombre de Ayacucho, a la batalla que se dio en la Pampa de la Quinua el 9 de diciembre de 1824, y que definió la Independencia de las nuevas repúblicas sudamericanas. Sin duda es importante, pero es una mirada parcial del rol jugado por esta región para entender lo que hoy es el Perú.

Sin embargo, es necesario remontarse mucho más atrás, en una mirada retrospectiva, para conocer en detalle el rol que tuvieron los habitantes y culturas de esta parte del país desde el origen mismo del hombre andino, la aparición, expansión y apogeo de la Cultura Wari, los hechos de rebelión popular ocurridos con anterioridad a las gestas de Junín y Ayacucho, hasta el conflicto armado y la violencia de las décadas de los 80 y 90, para entender en su verdadera dimensión, la magnitud y trascendencia de los hechos ocurridos en los Andes centrales en la formación y desarrollo de las culturas andinas y la posterior nación peruana.

Pikimachay y Pacaicasa, son los lugares iniciales de origen del hombre en los Andes centrales durante el Pleistoceno Final (12,000 a.C), de acuerdo a los materiales líticos y óseos investigados a inicios de los años 70 por el arqueólogo Mac Neish.  

La evidencia sobre la importancia del Imperio Wari, en el Horizonte Medio, desde el 600 d.C hasta el 1,200 d.C. con centro urbanos bien organizados (Wari, Piquillacta, Cerro Baúl y Viracochapampa) con un debido control político, religioso y económico de un extenso territorio, así como diversas manifestaciones culturales que los convirtieron en verdaderos precursores del Imperio Inca.

La gesta de la Independencia nacional tuvo evidente influencia ideológica en hechos que ocurrieron en Europa, desde la Revolución Francesa de 1789 y la ola liberal expresada por la Constitución de Cádiz (1812), que influyó en todo el territorio americano. Pero nada de esto hubiera sido posible, si en el terreno de dominio español no se daban diversas expresiones de rebelión y protesta, en donde tuvieron activa participación poblaciones indígenas y campesinas, particularmente el caso de las montoneras de los Morochucos en Cangallo.

Finalmente, en esta línea temporal debemos contemplar la violencia de los años 80, como una etapa infausta en que la población ayacuchana cargó sobre sus hombros, el enfrentamiento entre peruanos y los trágicos resultados de dicho enfrentamiento, que mostraron como no se habían resuelto las viejas deudas culturales, políticas y territoriales pendientes, sobre la población indigena peruana. A dos años del Bicentenario, la sociedad y el Estado peruano deben hacer mayores esfuerzos para entender la Emancipación como un lento proceso de afirmación y busqueda de identidad entre peruanos y peruanas, en los que los y las ayacuchanas deben ser debidamente considerados.