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Una publicación de la asociación SER

Apurímac: Mapa Preelectoral 2014

Política, partidos y movimientos regionales

Después del decenio dictatorial fujimorista, en octubre próximo asistiremos al cuarto proceso electoral de autoridades regionales y municipales en democracia. En esas elecciones -2002, 2006 y 2010-, los partidos políticos y movimientos regionales jugaron un papel importante dinamizando la política en los escenarios regionales y locales. En efecto, luego de jugar un papel secundario en el contexto de la antipolítica de los ‘90, las elecciones en democracia posibilitaron la vuelta a la escena pública de los partidos políticos tradicionales y la ‘afirmación’ de los movimientos políticos independientes, conformados en su mayoría en las regiones. No obstante el retorno de los partidos y el boom de los independientes, la política, entendida en su sentido más amplio como ejercicio ético para la construcción de ciudadanía y afirmación de la democracia, no necesariamente ha significado una evolución o aprendizaje sustantivos, sino todo lo contrario, ha significado su desaprendizaje e involución. 

Teniendo presente que el rol fundamental de los partidos es constituirse en pilares que afirman todo sistema democrático, buscando además canalizar ante el Estado las demandas de los sectores sociales, hoy vemos que esta manera de entender los partidos perdió vigencia al punto de entenderse a sí mismos como un fin y no como medios para la consolidación democrática. A diferencia del sistema de partidos de fines de los ‘70 y parte de los ‘80, que planteaban propuestas programáticas de mediano plazo, propugnando incluso tipos de sociedad a construir, hoy en día los partidos y movimientos casi en su totalidad han reemplazo estas apuestas por propuestas en extremo tecnocráticas, pragmáticas y cortoplacistas. De hecho, hoy tanto los partidos, movimientos y la política en sí continúan asociados a corrupción, intereses personales, transfuguismo y fragmentación. Más allá de los varios factores que desencadenaron este desaprendizaje (violencia política, caída del Muro de Berlín en Europa, antipolítica y los propios errores de los partidos), lo cierto es que este conjunto de factores, y la nula capacidad de reinventarse, produjeron en los partidos una suerte de viaje al pasado. Un viaje a los años veinte del siglo pasado en el cual los partidos venían conformándose e inventándose con Haya y Mariátegui. Dicho de otro modo, retrocedimos un siglo en la construcción de los partidos al punto de que hoy ni siquiera genera la impresión de qué tienen pensado reinventándose.   

Estallido de candidaturas y fragmentación

Es en este contexto mayor que se desarrollan las elecciones regionales y municipales. Un escenario que se caracteriza, como hemos dicho, por la alta fragmentación política y de la cual Apurímac no es ajena. Así, vemos por ejemplo que mientras el 2002 participaron 7 agrupaciones políticas al gobierno regional -5 nacionales y 2 regionales [1] -; el 2006 hicieron lo propio 9 candidaturas, divididas en 7 nacionales y 2 regionales [2] , evidenciándose ese año un predominio de las agrupaciones nacionales sobre las regionales. Sin embargo, el 2010 la tendencia se invierte levemente pues de 11 agrupaciones, 5 fueron nacionales y 6 regionales [3] . Si bien para este año recién en junio sabremos el número oficial de postulantes al poder regional, se sabe que cerca de 20 agrupaciones políticas, entre nacionales y regionales, solicitaron su inscripción al JNE. De este total, se estima que no menos de 12 agrupaciones pugnaran por acceder al gobierno regional, siendo la mayoría, según indica la tendencia de estas semanas, las agrupaciones o movimientos regionales frente a los nacionales. En todo caso, lo que sí se puede afirmar es que la fragmentación continua manteniéndose y al parecer incrementándose pues vemos que en el 2002 postularon 7 agrupaciones, 9 el 2006, 11 el 2010 y este 2014 no bajara de la docena.  

María Isabel Remy nos señala que la liquidación de opciones colectivas luego de las crisis del sistema de partidos políticos, las expectativas de cambio en las diferentes regiones y la incorporación de la segunda vuelta, estarían en la base de esta fragmentación e incremento de listas. Sin embargo, consideramos que esto también tiene que ver con el desaprendizaje de la política y su consecuente correlato en el rol que hoy tienen partidos y movimientos políticos. En las elecciones pasadas, cuando converse con algunos candidatos municipales sobre su motivación a postular, cuestionando incluso algunas de las características de los políticos y partidos de hoy, una respuesta que me impacto fue la siguiente: “La situación económica está difícil. Pero si gano las elecciones tendré que servir a mi pueblo, pero también habré asegurado algo para vivir los próximos años con mi familia”. En la misma línea otro candidato me decía: “Vamos a probar suerte”. Sin pretender señalar que esta intención se aplica a todos los candidatos, lo cierto es que no es descabellado pensar que para un gran sector de ellos esta es la forma cómo entienden la política, los partidos y movimientos.    

Agendas urgentes, partidos ausentes.

Bajo este marco se entiende porque las agendas sustantivas e históricas de la región no forman parte consustancial de las propuestas de los partidos y movimientos regionales. Si bien la lucha contra la pobreza y una larga lista de obras de infraestructura son consideradas en sus propuestas de gobierno, no sucede lo mismo con otras agendas que tienen igual o mayor importancia para el desarrollo de Apurímac. Son nulas, entonces, las propuestas o debates para la construcción de la región, que no solo está fragmentada territorial y vialmente y en la que los sentimientos chauvinistas (Andahuaylas versus Abancay) van en desmedro de la construcción de la identidad apurimeña, sino también son nulas las propuestas para reimpulsar la descentralización nacional -y regional- o para plantear siquiera el debate de la construcción de macroregiones. Esto también se manifiesta con la escasa voluntad para proponer o debatir las columnas vertebrales (políticas, económicas y culturales) que posibiliten el desarrollo integral regional, más aun cuando hoy como nunca en la historia de Apurímac se contara con recursos del canon minero.

Pero esta ausencia también se manifiesta en los procesos actuales que vive la región. En efecto, tanto en la crisis social del 2006 y 2009, en la cual incluso se desarrolló un intento de golpe de Estado y posterior declaratoria de estado de emergencia, la totalidad de los partidos y movimientos políticos estuvieron completamente ausentes. Lo mismo sucedió cuando el valioso proceso de reforma educativa regional fue duramente cuestionado y paralizado sin mayor fundamento por el Conare y la facción Huaynalaya del magisterio. De hecho, no hay opinión sobre la apuesta del actual gobierno regional de convertir a Apurímac en la región agro-minero-turística, o respecto de la conformación de la Mancomunidad de los Andes que articula a Apurímac, Ayacucho, Huancavelica y a la cual recientemente se ha sumado Ica, o sobre las recomendaciones que planteo la Comisión de la Verdad y Reconciliación, etc. Es así que  luego de estar ausente en los últimos años y sin mayor opinión frente a los temas claves de la región, hoy vuelven a la contienda electoral 2014. 

El Quién es quién de los partidos y movimientos regionales

1.- Movimiento Regional Poder Popular Andino (PPA). Actualmente PPA se encuentra en el poder regional. Liderado por el ex hacendado Elías Segovia, actual presidente regional, natural de Curahuasi de la cual fue tres veces alcalde y presidente de la CTAR, postula este año a la reelección. Casado con la ex religiosa Enith Carrasco, que le valió el mote de “monja sua” (roba monjas), el 2006 fue candidato a la región con el partido fujimorista Sí Cumple. Tras su derrota impulso PPA que originariamente planteaba “consolidar un socialismo andino basado en la solidaridad, igualdad de oportunidades y fraternidad”. Sin embargo, en los tres años de su actual administración esta apuesta fue dejada de lado como se constata en la implementación de políticas cuyos enfoques y prioridades se centran exclusivamente en la construcción de infraestructura. De hecho, su gobierno viene apostando por convertir a Apurímac en la región agro-minero-turística del país, que como hemos explicado en una columna anterior, si bien es una buena intención, descuida temas sustantivos como la responsabilidad frente al medio ambiente, las comunidades campesinas y los derechos humanos. En el comentario cotidiano de la gente, Segovia es entendido como el candidato de las grandes empresas mineras, precisamente para continuar afirmando su apuesta de región en agro-minero-turística. Se comenta, además, que su campaña sería millonaria pues recibiría apoyo del sector privado (empresas mineras) y, además, implementaría un conjunto de proyectos con importantes recursos estatales en las zonas rurales. 

2.- Movimiento Etnocacerista “Ama sua, Ama llulla, Ama quella”. El 2010 el etnocerismo postuló al gobierno regional con Edward Quiroga, quien previamente había renunciado al Movimiento de Integración Regional Quechua Apurímac (MINKA). En la actualidad el etnocacerismo postula al gobierno regional a Hernán de la Cruz Enciso, conocido como Tankar Rau-Rau, dirigente de la Federación Regional de Mineros Artesanales y de Pequeños Productores Mineros de Apurímac, (FERMAPA). Natural de Sucre (Ayacucho) y comunicador que trabajó en varios diarios nacionales y regionales, Tankar apoyó y respaldó la toma de la Comisaría de Andahuaylas por Antauro Humala el 2005. Posteriormente fue cofundador y miembro de MINKA y más tarde apoyaría y promovería la organización y creación de la FERMAPA. Dado que en Apurímac la minería artesanal ha crecido exponencialmente, pues agrupa a un aproximado de ocho mil mineros, campesinos en su mayoría, Tankar se proyecta como un candidato con muchas posibilidades. Los recursos económicos y las redes que implica contar con una base como son los mineros campesinos, ofrece esa posibilidad.

3.- Frente Popular Llapanchik.- Este frente nació a principios del 2000 como resultado de la confluencia de varios movimientos andahuaylinos y con una interesante propuesta de reivindicación indígena. Después de perder en las elecciones del 2002, Llapanchik logró triunfar en las del 2006, liderado nuevamente por el ingeniero David Salazar. El 2010, Llapanchik vuelve a postular pero esta vez encabezado por Dulio Salazar, hermano mayor de David, quien también postuló el 2002 con el MNI. Para las elecciones actuales todo indica que Llapanchik volverá a postular con David Salazar, que en los últimos años estuvo trabajando como funcionario del actual gobierno de Humala en el programa Sierra Exportadora. 

4.- Movimiento Popular Kallpa.- Liderado por el abogado y ex congresista de UPP (2002-2006) Michael Martínez. Natural de Andahuaylas, empresario agrícola (papero) y hotelero, también fue fundador y militante de Llapanchik. Martínez postuló al gobierno regional el 2010 quedando en segundo lugar y logrando tres escaños en el poder legislativo (Consejo Regional), desde el cual desempeñó el rol de oposición a PPA. A lo largo de la campaña 2010 sus rivales políticos asociaron a Martínez y Kallpa con el narcotráfico, del cual habrían provenido los fondos para desarrollar su proselitismo electoral. Ello le valió, incluso, ser sujeto de un pronunciamiento firmado por los otros movimientos andahuaylinos e incluso una denuncia periodística en Perú21 el 2010. Parece ser que junto con PPA, Kallpa logrará inscribir candidaturas en las 7 provincias y 80 distritos, que podría ofrecer posibilidades para acceder al gobierno regional. 

5.- Movimiento Fuerza Campesina. Es resultado de la alianza de varias agrupaciones. Por un lado, de Apurímac Unido (APU), creado en Abancay por profesionales técnicos citadinos vinculados a empresas Consultoras y Ongs; y del otro, conformado por campesinos miembros de Llapanchik, que tras las debilidades infringidas tras no ganar el 2010 fueron desvinculándose del mismo. En el marco de esta alianza se vienen perfilando Wilber Venegas y Óscar Rojas como potenciales candidatos. Venegas, ingeniero de profesión y natural de Chincheros, postuló el 2002 al Congreso y el 2010 al gobierno regional con el partido del cual es militante, el APRA; Oscar Rojas fue alcalde del distrito de Talavera y actualmente es el alcalde provincial de Andahuaylas y a quien, sin embargo, se le señalan vínculos con el narcotráfico por su anterior relación con Martínez de Kallpa. Dado que en un inicio la base social más importante de Llapanchik era el campesinado apurimeño, de la cual hoy un sector que se ha retirado, hoy, al conformar el Movimiento Fuerza Campesina, se señala que tendrían posibilidades de ser actores importantes en la contienda electoral. 

6.- Fuerza 2011. La única vez que el fujimorismo participó en elecciones regional en Apurímac fue el 2006, con Elías Segovia a la cabeza y sin resultado positivo. Para este año, la dirección central de Fuerza 2011, según se comenta, eligió a Dalmiro Palomino como candidato a la región luego de haber pagado una suma importante al CEN fujimorista. Palomino, natural de Andahuaylas, educador y administrador de profesión y dueño de la empresa de Transportes “Wari Palomino”, postuló sin éxito al Congreso de la República el 2006 por Concertación Descentralista, que entonces lideraba Susana Villarán. En la actualidad es uno de los pocos que ya viene trabajando en su campaña regalando computadoras, uniformes, materiales para club de madres, etc. 

Si bien estos son los partidos y movimientos que vienen avanzado en la definición de sus candidaturas, aún quedan otras agrupaciones por hacer lo propio. Aquí tenemos a MINKA, el Partido Humanista, UPP,  Fonavistas,  Frente Amplio, Movimiento Regional Qampaq (Para ti), Movimiento Auténtico Nacionalismo RUNA, Alianza por el Progreso, etc. 

NOTAS:

1.  El 2002 participaron 2 movimientos regionales (Movimiento Macroregional Todas las Sangres y Frente Popular Llapanchik) y 5 partidos o agrupaciones nacionales (APRA, Unidad Nacional, Partido Nacional Perú Primero, MNI y UPP).
2.  El 2006 participaron 7 partidos o agrupaciones nacionales (Sí Cumple; Frente Popular Democrático; Fuerza Democrática; Fuerza Nacional; UPP, APRA y PNP) y 2 movimientos regionales (Movimiento Todas Las Sangres y Frente Popular Llapanchik).  
3.  El 2010 participaron 5 nacionales (Alianza para el Progreso; Movimiento Etnocacerista; MNI; Perú Posible y APRA) y 6 movimientos regionales (Frente Popular Llapanchik; Kaypi Progreso; Movimiento Integración Kechua Apurímac; Movimiento Macroregional Todas las Sangres; Poder Popular Andino y Movimiento Kallpa).