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Una publicación de la asociación SER
Abogada, secretaria ejecutiva adjunta de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos

Aparente calma

Si bien pareciera imposible superar la mediocridad del gobierno que se va, los problemas en el Perú han ido escalando a tal punto que parecen no tener retorno. La inseguridad ciudadana nos ataca día a día, el sicariato es cada vez más común, la desnutrición crónica de niñas y niños continúa, los embarazos adolescentes aumentan, lo poco avanzado en disminución de la pobreza depende en gran medida de los programas sociales y no se ha logrado construir la capacidad para salir de la pobreza de manera permanente. La corrupción ha avanzado, sobre todo en las regiones, y los paquetazos ambientales que benefician a las extractivas en contra de los derechos ambientales y de la ciudadanía solo han servido para mantener de manera constante los conflictos sociales. Así, por donde miremos, hay un conflicto de diversa índole a punto de estallar.

En este escenario anodino que atenta –día a día- contra la vida de miles de peruanas y peruanos, empezará el gobierno de PPK.

Lo que viene no es fácil, aunque tampoco inmanejable, porque si bien el fujimorismo intenta atacar y amenazar, la chatura de sus ataques incluso termina dando vergüenza ajena, Tubino llamando mugrosos y apestosos a la gente de izquierda, Becerril publicando fotos trucadas de Veronika Mendoza, Luz Salgado haciendo comparaciones ridículas entre el terrorismo y quienes nos opusimos a que llegaran al poder, Gagó pidiendo la libertad de su líder y al día siguiente siendo desmentido por su misma gente. Como si quisieran tapar el rotundo silencio de su líder, porque sí, Keiko parece estar no habida, y sus futuras y futuros congresistas hacen lo imposible por entretenernos mientras tanto.

Visto desde fuera, el fujimorismo parece estar más ocupado en poner adjetivos descalificativos a todo, incluso parece no haberse dado cuenta de que el partido de Mendoza no ganó las elecciones, si a ellos le sumamos a los dos congresistas apristas que son los que hacen retumbar el circo, lo que parece es que tendremos un Congreso que terminará hundiéndose solito.

Así que a PPK y a su equipo no le queda otra que gobernar, y hacerlo bien. Para hacer andar muchas políticas públicas no se necesitan leyes, se necesita voluntad política.  Lo preocupante es que el virtual presidente aún no se ha dado cuenta de esto, lo que refleja en el hecho de haber cedido a la presión mediática para anunciar a su gabinete tan temprano y al mandar a dar a explicaciones a una de sus ministras sobre el porqué de su elección. Porque más de una levantó la ceja y se preguntó qué va a hacer la señora Aljovín en el MIDIS y ella en vez de despejar las dudas lo puso todo más gris.

Y mientras todo esto pasa, en las calles se está gestando una movilización masiva, de esas que salen a las calles cuando la gente está harta. Esta vez se trata de miles de mujeres indignadas, hastiadas de un sistema de justicia inoperante que solo genera impunidad para con los perpetradores, mientras deja que nos sigan pegando, agrediendo, violando, matando.

Esta movilización ciudadana debe ser leída por Kuczcynski y su equipo, tiene que ser escuchada por Basombrío y Romero. Basombrío debe decirnos de manera clara, cómo va a combatir toda la violencia que nos ataca día a día producto de la inseguridad ciudadana en la que nos ha dejado este gobierno. Y Romero debe entender que somos miles de mujeres dispuestas a defender nuestros derechos, a que no se nos siga violentando más, mujeres independientes y libres, capaces de decir basta a una relación si nos maltratan, de exigir una vida feliz, de emparejarnos las veces que nos da la regalada gana y de reclamar igualdad de género. Lo poquito que hemos avanzando no vamos a dejar que nos lo quiten tan fácil.

El 29 de julio se dará la largada, días después vendrá la marcha multitudinaria, mientras tanto el fujimorismo seguirá y continuará gritando los próximos cinco años. Veremos pues si nuestro futuro presidente tiene habilidad para gobernar.