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Una publicación de la asociación SER
Ingeniero, experto en agua y saneamiento, Coordinador del Programa de Agua y Saneamiento de la Asociación SER, miembro del Consejo Directivo de IPROGA y miembro de la Red Agua Segura

Agua Potable: La deuda del Estado hacia las poblaciones rurales menores de 200 habitantes

Foto © Luisenrrique Becerra | Asociación SER 

Anualmente, el 22 de marzo se celebra el Día Mundial del Agua, por iniciativa de las Naciones Unidas, como una forma de llamar la atención sobre la importancia del recurso agua y de fomentar la gestión sostenible de los recursos de agua dulce en todo el planeta. Por otro lado, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas nos indican: Garantizar la disponibilidad de agua, su gestión sostenible y el saneamiento para todos.

En estos días desde el Estado se han realizado muchas actividades para recordar el Día Mundial del Agua, como la caminata “Todos por el Agua” organizada por la Autoridad del Agua (ANA). En el evento estuvieron presentes la ministra de Agricultura y Riego (Minagri), Fabiola Muñoz; la ministra del Ambiente (Minam), Lucía Ruiz; y el ministro de Vivienda, Construcción y Saneamiento (MVCS), Carlos Bruce. Asimismo, se organizaron diferentes eventos y foros nacionales e internacionales. Todas las iniciativas fueron importantes y algunas con mayor participación ciudadana.

Pero en esta fecha memorable quiero recordar a quienes no tienen agua, a los 3.3 millones de peruanos y peruanas de las zonas rurales que aún no tienen agua, los mal llamados “población dispersa”, que se encuentran agrupados en centros poblados con menos de 200 personas. Aunque parezca mentira este sector de la población se encuentra excluido de todos los programas regionales y nacionales de agua y saneamiento que implementa el Estado. Es decir la población pobre y muy pobre del Perú no tiene acceso a ejercer su derecho al agua y al saneamiento.

El objetivo principal que se plantea el Plan Nacional de Saneamiento 2017-2021 del Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento (MVCS) del Perú, es: “Alcanzar el acceso universal, sostenible y de calidad a los servicios de saneamiento”. Ambicioso objetivo, que es acompañado de objetivos específicos, entre ellos: “Atender a la población sin acceso a los servicios y de manera prioritaria a la de escasos recursos”.

Llama la atención que el mencionado Plan en sus objetivos entre en contradicción al excluir su atención a las poblaciones rurales menores de 200 habitantes, es decir, menos de cuarenta familias, que pueden ser concentradas, dispersas o mixtas. Esta población equivale casi al 50% de la población rural del país y asciende a más de 3.3 millones de personas. Grupo humano no atendido por el Estado que vive generalmente en las poblaciones rurales que carecen de casi todos los servicios básicos.

Ante la urgente demanda de atención a este grupo vulnerable, el sector responde que, para la población dispersa se vienen diseñando nuevas y apropiadas opciones técnicas y modelos de intervenciones integrales y sostenibles. Sin embargo, según señalan, los costos de inversión son muy altos. Estas aseveraciones las han dado varios gobiernos de turno, postergando así la urgente atención que demandan estas poblaciones. En resumen, a pesar de su vulnerabilidad, este sector no ha sido considerado en los programas de agua y saneamiento de ningún gobierno.

“Las soluciones técnicas tradicionales no son rentables, mientras que los servicios de mantenimiento necesarios para mantener los sistemas en funcionamiento son complicados de proveer en estas zonas de difícil acceso. Hay más de 73.500 comunidades rurales dispersas por todo Perú con menos de 200 habitantes cada una. En total, habitan en ellas 3,3 millones de personas. Solo el 12 por ciento de los hogares en esas áreas tienen acceso al agua por medio de sistemas públicos, y en el 99 por ciento de los casos esta no se halla desinfectada ni tratada”, indica el Banco Interamericano de Desarrollo[1]. En ese sentido, se necesita políticas y opciones técnicas adecuadas para poblaciones dispersas y completar así el marco de las políticas nacionales.

A la fecha, la problemática sigue latente. Por eso, dentro de los programas nacionales de agua y saneamiento, se debe tener una atención especial y prioritaria la población rural, que debe ser vista como una oportunidad para lograr un mayor impacto en los programas de lucha contra la pobreza, la mejora de las condiciones de vida, salud y el fortalecimiento de sus capacidades. Mientras estas poblaciones, menores de 200 habitantes, no cuenten con los servicios de agua potable y saneamiento, por citar un ejemplo, permanecerá el alto índice de morbilidad, principalmente en niños y niñas menores de 5 años. Tampoco habrá equidad social porque el Estado atiende a unas poblaciones y se olvida de otras.

Por lo tanto es urgente dar prioridad a una decisión política nacional para poder intervenir en poblaciones rurales con menores de 200 habitantes, como cuando se creó PRONASAR (ahora Programa Nacional de Saneamiento Rural - PNSR). Se puede empezar a suplir este vacío con una normativa que incluya estrategias, enfoques, políticas, tecnologías de intervención y defina con claridad que existen poblaciones concentradas, mixtas y netamente dispersas. La política debe considerar con claridad estas tres categorías técnicas de la población rural.

A manera de conclusión planteamos tres propuestas concretas para avanzar en la atención a la población que carece de los servicios de agua y saneamiento:

. Recoger las lecciones del Proyecto piloto de acceso al agua y saneamiento para comunidades rurales dispersas (PE-G1002)” promovido por el BID y ejecutado por CARE Perú, como un aporte al gobierno peruano a través del Ministerio de Vivienda Construcción y Saneamiento. El proyecto se inició en 2015, y debe haber dejado hallazgos y lecciones aprendidas sobre tecnologías y modelos de gestión.

. Promover el uso de tecnologías apropiadas y no convencionales en la dotación de los servicios. Muchas de las tecnologías que el sector tiene entre sus opciones tecnológicas se pueden utilizar. Una prueba de ello es que en las poblaciones de Cajamarca se utilizan los sistemas de agua potable por gravedad sin tratamiento, con conexiones intradomiciliarias. Mientras que, para el saneamiento se utilizan las unidades básicas de saneamiento tanto con arrastre hidráulico como sin arrastre. Sin embargo, se debe precisar que en poblaciones dispersas (como por ejemplo: mayores de 500 metros de distancia de vivienda en vivienda) se debe identificar el uso de nuevas opciones tecnológicas apropiadas para dotar de servicios de agua potable, principalmente.

. Superar la idea que la inaccesibilidad, la dispersión geográfica y la escasez de recursos de sus habitantes incrementan los costos per cápita para proveer de servicios de agua potable y saneamiento, es un obstáculo insalvable para  implementar una política. Con una buena planificación y con el uso eficiente del recurso económico público, los costos per cápita podrían resultar por debajo de los proyectos que actualmente ejecuta el sector en las poblaciones rurales con más de 200 habitantes.

 

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[1] BID. Mejorando Vidas. Comunicado de prensa del 29 de abril, 2015. https://www.iadb.org/es/noticias/comunicados-de-prensa/2015-04-29/agua-y-saneamiento-a-comunidades-rurales-peru%2C11150.html