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Una publicación de la asociación SER

30 de julio: Día Mundial contra la Trata de Personas

Foto: Carmen Barrantes

Paco Muguiro Ibarra s.j.

No sabemos, no conocemos, no se escucha, no está en la agenda política ni en la  noticiosa, no está en la TV, radios o periódicos, pero existe a tu lado, en tu barrio, en tu ciudad, en tu pueblo. Aunque no lo creas, se capta a personas principalmente mujeres, pero también niños, para venderlas a otras personas que las explotan sexualmente o laboralmente, y lo que es peor para extraerle órganos que sirvan para trasplantarlos a personas adineradas que los necesiten. ¿Te puedes imaginar que a un niño  de 12 años que juega al futbol en tu calle, se lo lleven un día con engaños o por la fuerza, para sacarle un riñón -o cualquier otro órgano-  y trasplantárselo  a otra persona? Parece imposible pero pasa.

El año 2016 se denunciaron en el Perú 1,773 casos de desaparición de personas, en su mayoría mujeres (un 72%), el 24% eran menores de edad y el 11%  niños. Y solo hablo de los casos denunciados, porque hay muchos que no se denuncian porque no se cree en PNP ni en el Poder Judicial. Las personas dicen: “para que voy a denunciar si va quedar en nada”. Y efectivamente así es, porque de  1,000 casos denunciados solo hay en proceso 250 y solo 21 tienen sentenciados que cumplen condena.

La trata de personas es uno de los tres negocios más lucrativos que existe en el mundo, después de la venta de armas y el negocio de las drogas. Según los datos proporcionados por las agencias, la trata genera beneficios a quienes manejan el negocio de  150.000 millones de dólares (solo en Europa 32.000 millones).   Nos tendríamos que preguntar ¿cómo es posible que una organización que mueve tantísimos recursos sea invisible, y  que no nos demos cuenta que está actuando a nuestro alrededor y que a lo mejor algunos de nuestros familiares o conocidos esté en peligro? La única explicación que encuentro es que a nuestro alrededor hay muchas personas vulnerables, mujeres solas y muy necesitadas, sin salida económica a corto plazo y sin otros horizontes. Lo mismo diríamos de menores de edad que han terminado su secundaria y no tienen ninguna salida de trabajo, están alejadas de su ambiente y lejos de su familia,  se sienten  abandonadas, y se dejan engañar por quienes vienen a ofrecerles trabajo en mejores condiciones, o por algún muchacho un poco mayor que las enamora y se las lleva diciéndoles que le van a poner un negocio. Y a esto unimos otra causa importante que son las autoridades corruptas, desde los centros de diversión nocturna, que dejan entrar a menores de edad, cosa que los policías y fiscales saben pero se hacen de la vista gorda.

Y nosotros ciudadanos honrados, que al recordar este día establecido para denunciar la compra y venta de personas,  que se da a nuestro lado nos quedamos tan tranquilos y no hacemos nada para solucionarlo. Deberíamos presionar a las autoridades de todo tipo comenzando desde los colegios, los profesores, los padres de familia hasta los medios de comunicación para exigir que no se trate a las personas como animales que se venden y compran para su explotación delante de nuestros propios ojos.