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Una publicación de la asociación SER

15 años de la CVR: una deuda aún pendiente

Han transcurrido quince años de la entrega del Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación que abordó uno de los periodos más oscuros y trágicos de la historia de nuestro país. Como señala bien el informe, este trabajo implicó asomarse a “la realidad oculta de nuestra patria para comprobar, con asombro, cómo en las últimas décadas, y en nombre de una ideología totalitaria y demencial, pequeños grupos se alzaron en armas y declararon la guerra a toda la sociedad peruana”, dando inicio al conflicto y siendo los principales responsables de la mayor cantidad de víctimas como consecuencia de sus actos terroristas. Sin embargo, el informe también señala que Sendero Luminoso y el MRTA no fueron los únicos responsables, sino que en la respuesta del Estado también aparecen “comportamientos censurables que ocasionaron dolor y heridas a miles de compatriotas”.

Las hondas heridas que dejó esta guerra persisten hasta la fecha, siendo miles las peruanas y peruanos que aguardan conocer la verdad, acceder a la justicia y recibir las reparaciones que les corresponden. Mientras persista la deuda que el Estado y la sociedad peruana mantienen con las víctimas y en tanto no exista el reconocimiento pleno de su dignidad, la reconciliación y la búsqueda de un futuro distinto seguirán siendo el principal lastre a la construcción de una sociedad verdaderamente respetuosa de los derechos humanos.

La coyuntura política que atravesamos estas semanas no debe distraernos de exigir el cumplimiento de las recomendaciones de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, a fin de cerrar esas grandes brechas “que expresan cómo en nuestra patria nos hemos alejado de la justicia y de la solidaridad”. Ello debe ir acompañado de la demanda permanente de la verdad, en particular de quienes ocupan cargos políticos y por tanto tienen la obligación de actuar con transparencia y honestidad. En Noticias SER creemos que la verdad constituye un imperativo ético que no podemos soslayar.