Opinión

Los desafíos del libro y la lectura en La Libertad

Por Augusto Rubio Acosta

Escritor y gestor cultural

Los desafíos del libro y la lectura en La LibertadFoto: UcvRadio

Las jornadas informativas y de socialización de la recientemente aprobada Política Nacional del Libro, la Lectura y las Bibliotecas al 2030, desarrolladas hace unos días en la Dirección Desconcentrada de Cultura de La Libertad, dejaron retos y preguntas, pero también cierto nivel de escepticismo alrededor de la aplicación de la misma y sobre el desafío que significa incorporar la lectura en las vidas de quienes habitan esta parte del país.

Más allá del aspecto normativo, técnico y del espíritu democratizador del documento, la dura realidad del sector en la región disipa la visión romántica que pudiera permear cuando hablamos de fomentar el acceso al libro y la lectura a través de planes, políticas públicas y programas. La reflexión alrededor del rol que desempeñan los actores del libro y la lectura de Trujillo y La Libertad, en la implementación de la mencionada política pública, es más que imprescindible e implica la formulación de algunas preguntas, así como una necesaria autocrítica. ¿Qué impide o restringe la creación y fortalecimiento de bibliotecas municipales y comunitarias en Trujillo?, ¿por qué la gente de los barrios, centros poblados y distritos considerados "periféricos" tiene menos posibilidades de disfrutar de un espacio de encuentro con el libro y los tesoros que este guarda?, ¿qué impide que la ciudadanía pueda vincularse con la imaginación y el conocimiento a través de una participación paritaria, inclusiva, diversa, crítica y vigilante?, ¿cómo aplicar la Política del Libro y la Lectura con funcionarios gubernamentales de cultura y autoridades políticas que no entienden y desprecian el sector más olvidado de todos?

La respuesta a esta y otras interrogantes se complementa sobremanera con el rol de quienes integran el ecosistema del libro y sus niveles de involucramiento en el proceso que implica implementar la política pública. El miércoles último, por ejemplo, la asistencia de funcionarios municipales de la provincia y los distritos, así como de la instancia regional, fue prácticamente nula en las charlas informativas. El jueves asistió una veintena de agentes del libro y la lectura (en su enorme mayoría mujeres), cifra largamente inferior a quienes son parte del sector.

Nos preguntamos si la Política Nacional del Libro está dentro de los puntos de interés de las comisiones de transferencia municipal y regional de cara a los próximos años. Consideramos además la necesidad de implementar una Mesa del Libro y la Lectura en la provincia y en la región La Libertad, que permita vigilar, debatir, transparentar, exigir y ejercer una ciudadanía activa alrededor de los temas aquí expuestos. Tejer alianzas y generar diálogo desde las bases en el más complejo y olvidado sector de la cultura, es una necesidad que no podemos mirar desde lejos; es importante, necesario, es trascendente.