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Una publicación de la asociación SER

Libia: ¿se acerca el fin de la guerra civil?

Foto: ANF News

Alfonso Bermejo

Con la muerte de Muamar Gaddafi el año 2011, la frágil unidad libia (sociedad con un marcado carácter tribal) se vio afectada, iniciando una intensa guerra civil en la que diversos actores intentaban hacerse de los recursos y activos del estado, entre ellos las mayores reservas de petróleo de África. Es importante señalar, como antecedente, y para entender la historia actual, que Libia está dividida en tres grandes regiones: Tripolitania (noroeste), Cirenaica (este) y Fezán (suroeste). Durante el período de Gaddafi, la región con mayor peso político (y privilegios) fue Tripolitania.

La conformación del Consejo Nacional de Transición (CNT), en febrero de 2011, fue el primer intento de estabilidad luego de la caída de Gaddafi; aunque no contaba con la legitimidad necesaria, dado - entre otros motivos - que no había sido elegido por voto, recién en septiembre de aquel año fue reconocido por la Asamblea General de las Naciones Unidas como el legítimo gobierno libio.

En julio de 2012, se convoca a elecciones del Congreso General de la Nación (CGN), para un período de 18 meses, que tendría como función principal, preparar las condiciones para elegir una comisión que se encargase de la redacción de una nueva constitución. El CGN estuvo compuesto por 200 escaños, de los cuales 100 eran para Tripolitania, 60 para Cirenaica, y 40 para Fezán. Además, otra condición, era que 80 de los escaños estaban reservados para los partidos políticos y 120 para candidatos independientes. Los partidos con mayor presencia fueron, la Alianza de Fuerzas Nacionales (liberales y ex gaddafistas) con 39 escaños y el Partido Justicia y Construcción (brazo político de los Hermanos Musulmanes) con 17. A pesar de la composición, fueron los islamistas quienes tuvieron el control del CGN debido a su afinidad ideológica con el salafismo y muchos de los independientes.

El aumento del poder de los islamistas fue notable; en este sentido, aprobaron una ley que impedía que cargos públicos sean ocupados por quienes lo habían hecho en el gaddafismo (Ley de aislamiento político, 2013). Otra ley importante para el movimiento fue la aprobación de la sharia como fuente de derecho. A pesar que el CGN había extendido su mandato hasta de diciembre de 2014, el avance del Mariscal Jalifa Hafter, y la presión internacional, llevó a que, en junio de ese mismo año, se realicen elecciones para elegir a la Cámara de Representantes (CR), nuevo órgano legislativo. Estas elecciones fueron cuestionadas debido a que sólo participó el 18% de los posibles sufragantes. Debido a los constantes enfrentamientos entre las distintas milicias, en Trípoli, que amenazaban al gobierno electo, la CR decidió trasladarse a Tobruk (Cirenaica). Por su parte, los islamistas (que perdieron las elecciones) decidieron no reconocer al CR y no disolvieron el CGN (reconocido posteriormente por la Corte Suprema). Desde ese momento, el país pasa a tener dos gobiernos y dos parlamentos, cada uno con milicias tribales a su favor; por un lado, la alianza Amanecer Libio, con las brigadas de Misrata, que apoyan al CGN (gobierno de Trípoli); y, por otro, el Ejército Nacional Libio, al mando del Mariscal Jalifa Hafter, quienes respaldan a la CR (gobierno de Tobruk).

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Finalmente, con el aval de Naciones Unidas, en diciembre de 2015 se suscribe, en la ciudad de Sjirat (Marruecos), un acuerdo político que establecía un único ejecutivo, el cual fue reconocido por la comunidad internacional. Este nuevo gobierno, guiado por el Primer Ministro Fayez al‐Serraj, recién pudo establecerse en Trípoli en marzo de 2016. En este momento llegaron a existir 3 gobiernos en Libia, aunque sólo fue momentáneo. Debido al apoyo que fue ganando el Gobierno de Acuerdo Nacional (GAN) entre la población, las milicias y las autoridades financieras del país (Banco Central y la Compañía Nacional de Petróleo) se forzó la dimisión del “Gobierno de Salvación de Trípoli” (CGN). El gobierno de la CR, con el mariscal Hafter, no reconoció al gobierno del GAN, razón por la cual hasta la fecha Libia tiene dos gobiernos, cada uno con apoyos de distintos países.

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Aunque Naciones Unidas, la Unión Europea y Estados Unidos reconocen al GAN como gobierno legítimo, lo cierto es que únicamente es apoyado, en la práctica, por Qatar y Turquía. Este último, recientemente ha firmado un acuerdo sobre la demarcación de las fronteras marítimas de sus zonas económicas exclusivas (ZEE) en el Mediterráneo oriental lo que permitiría a Ankara iniciar la exploración de hidrocarburos. Los países vecinos, especialmente Egipto y Grecia, han protestado el acuerdo por cuanto se solapa con las ZEE de ambos países. Ambos países, con Chipre e Israel, han firmado varios acuerdos de extracción y transporte de gas. A cambio del acuerdo, Ankara ha aceptado el envío de fuerzas militares a Libia, principalmente para asesoramiento; sin embargo, se tienen registros de la llegada de rebeldes del Ejército Nacional Sirio (apoyados por Turquía) y de armamento militar. Por su parte, Qatar, otro aliado de las GAN, ha visto la posibilidad de aumentar su influencia regional, disputándole la hegemonía suní a Arabia Saudita, sin embargo han sido acusados de apoyar a los Hermanos Musulmanes (prohibidos en Egipto y enfrentados a la monarquía Saudí, a pesar de sus similitudes con el wahabismo) y de acercarse al gobierno de Teherán, contrapeso regional chiíta, de Riad.

De otro lado, el gobierno sostenido por Hafter habría recibido apoyos de Arabia Saudita, Emiratos Arabes Unidos, Egipto, Jordania, e inclusive de Francia (sobre todo durante el gobierno de Hollande). Asimismo, se ha confirmado la presencia de mercenarios rusos en el territorio, aunque el presidente Putin ha señalado que no actúan en coordinación con su gobierno. Como se puede observar, los intereses que pueden hacer profundizar el conflicto tienen variables económicas, de influencia regional y religiosas.

Ninguno de los actores ha aceptado haber enviado apoyo armamentístico dado el embargo que pesa sobre Libia, de conformidad con la resolución del Consejo de Seguridad de NNUU 1970 (2011).

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La participación de estados extranjeros en el conflicto, sumado a la ofensiva lanzada por Hafter, recuperando la provincia de Sirte, entrando a Trípoli (ciudad) y paralizando, aproximadamente, el 50% de la exportación de petróleo, han encendido las alarmas de una escalada en el conflicto. Por un lado, Rusia y Turquía presentaron un acuerdo para una tregua de largo plazo, el que fue rechazado por el gobierno de Trobuk. Pocos días después, se realizó la Conferencia de Berlín, en la que participaron, además de Fayed al-Serraj y Jalifa Hefter, una representación de NNUU, los cinco miembros del Consejo de Seguridad de la ONU (Reino Unido, Francia, Estados Unidos, Rusia, China) además de algunos países claves en el conflicto (Turquía, Italia, EAU, Argelia, Congo, y la anfitriona, Alemania), impulsando un alto al fuego permanente y una hoja de ruta que lleve a un acuerdo de paz permanente.