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Una publicación de la asociación SER

La reactivación de los conflictos en el corredor minero del sur andino

Fotos: Vidal Merma

Jaime Borda. Secretario Ejecutivo de la Red Muqui.

Pasadas las elecciones extraordinaria al Congreso de la República el 26 de enero, cuyos resultados todavía estamos procesando y que muchos analistas no logran comprender por la irrupción del FREPAP y Unión Por el Perú, es hora de volver a analizar la conflictividad social latente en el surandino peruano. A propósito de este tema el presidente Martin Vizcarra recientemente ha declarado que el proyecto Tia Maria no va en este gobierno, debido al rechazo de la población del Valle del Tambo. Lo que no dice el presidente es que en este caso se piensa preparar las condiciones para “convencer” a la gente del Valle de Tambo de la viabilidad del proyecto, “una papa caliente” que al parecer tendrá que atender el próximo gobierno a partir de julio del 2021.

En este artículo queremos llamar la atención sobre lo que viene pasando en el corredor minero de Cusco y Apurímac, donde están asentados los proyectos mineros de Las Bambas, Antapacay – Coroccohuayco y Hudbay, yacimientos donde se explotan principalmente cobre y molibdeno. A la fecha se han registrado varios anuncios de paralización y bloqueo de vías en algunas comunidades y distritos de Cotabambas, Chumbivilcas y Espinar.

El caso de Las Bambas en Apurimac.

Recientemente los pobladores del distrito de Challhuahuacho en Cotabambas convocaron un paro preventivo de 48 horas para reclamar la atención de la empresa Las Bambas y el Estado. La razón de la protesta: hasta la fecha ambos actores no han cumplido con los acuerdos suscritos con este distrito en los últimos cuatro años, también se ha solicitado el cese y archivamiento de denuncias contras los dirigentes sociales de la zona.

Luego del paro preventivo se realizaron algunas reuniones con el Ejecutivo en la ciudad de Lima, donde se habrían avanzado algunos acuerdos, sin embargo el descontento en Challhuahuacho y otras comunidades de la provincia se mantiene. El espacio de diálogo -más o menos activo hasta el año pasado- no ha resuelto la agenda de demandas de la población de Cotabambas.

La reactivación de los conflictos en Espinar y Chumbivilcas

En el distrito chumbivilcano de Capacmarca desde hace algunos días las comunidades y pobladores han iniciado una huelga indefinida, primero bloquearon las vías y posteriormente por la intervención policial han realizado marchas permanentes en la carretera para pedir al gobierno nacional y la empresa minera Las Bambas el cumplimiento de los acuerdos firmados en meses pasados, entre ellos la indemnización por el uso de la vía por parte de la minera Las Bambas, así como la anulación del DS Nº 017-2017 – MTC que reclasifica el corredor vial como vía nacional y el resarcimiento por los daños ambientales ocasionados en sus territorios. Este pedido se suma a otros tantas de las comunidades aledañas a la vía del corredor minero.

En el caso de Espinar se han presentado recientemente dos conflictos, el primero tiene que ver con la aprobación del MEIA del proyecto Coroccohuayco (Glencore) y el pedido de la consulta previa por parte de las comunidades del entorno. A la fecha el diálogo esta suspendido, ya que tanto las comunidades como los representantes del gobierno nacional no se logran poner de acuerdo sobre el objeto de la consulta previa, es decir si se consulta el inicio de operaciones de Coroccohuayco o la aprobación de la Modificación del Estudio de Impacto Ambiental-MEIA del proyecto minero.

El problema se extiende más allá de estas trece comunidades, sí se suma el reclamo de las otras comunidades aledañas al proyecto minero, tales como Pallpata, Condoroma, Ocoruro, Alto Pichigua y Pichigua quienes rechazan la aprobación del MEIA de Coroccohuayco, por no estar incluidos en el estudio como zona de influencia directa, ya que aseguran que el impacto de las nuevas operaciones de Glencore los afectará. Estas ultimas comunidades han iniciado un paro preventivo de 48 horas con el bloqueo de vías en la zona.

De otro lado, los pobladores de la comunidad de Urisanya del distrito de Coporaque – Espinar bloquearon las vía del corredor minero la semana pasada exigiendo que el Estado y la empresa minera Las Bambas los indemnice por el uso de esta vía. El fin de semana se habría registrado la detención de dos dirigentes de esta comunidad, para quienes la Fiscalía de Espinar ha solicitado prisión preventiva en el Juzgado de Canchis – Sicuani por el delito de secuestro, sumado a un pedido similar contra 8 directivos de la comunidad de Urinsaya. Toda esta situación podría agravarse en los próximos días en Espinar.

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Todos estos hechos evidencian que los espacios de diálogo que se habían instalado en algunas comunidades y provincias de Cusco y Apurímac no han logrado resolver las demandas de la población. Por un lado hay un justo reclamo de las comunidades por los impactos que genera el paso de los camiones – encapsulados en la vía del corredor minero- y por el otro los acuerdos firmados en el pasado entre el Gobierno y las empresas mineras no se han cumplido en todos sus términos, lo que genera en las comunidades una sensación de agotamiento y desconfianza hacia el Estado.

La estrategia del Gobierno de implementar mesas de dialogo diferenciadas entre comunidad, distrito y provincia no está dando resultados. Por ello, urge que se convoque de manera más amplia a todos los actores involucrados en los casos mencionados, y sobre todo que realmente se escuche a las poblaciones afectadas.