Skip to main content
Una publicación de la asociación SER
Productor audiovisual, Magister en Comunicación y Sociedad con mención en políticas públicas para internet.

La necesidad de celebrar a Lima la milenaria

La fecha de la fundación de Lima es una referencia a partir de la que intentaré mostrar algunas miradas sobre su historia. Busco llamar la atención sobre los cambios y transformaciones constantes que han ocurrido en la ciudad, y considero que quizá es tiempo de crear una fecha que permita incorporar a la celebración, a personas y culturas que sin ser originarias de Lima, hoy forman parte de esta ciudad de todas las sangres y culturas.

El cronista Fray Gaspar Carbajal, que formó parte de la expedición del Amazonas, dijo que cuando llegó por primera vez a Lima en 1536, había una vegetación de árboles que en dos leguas protegía a las personas de los rayos del sol y a su vuelta no había ninguno. 

Cada 18 de enero Lima sólo celebra la fundación española. Ella buscaba ensalzar y aumentar la fe católica, entre “gentes bárbaras”, desconociendo cómo sus habitantes originarios habían convertido un desierto -después del El Cairo, es el segundo sitio más seco del planeta por su escasez de lluvias- en una tierra fértil, con la construcción de canales de riego precolombinos que crearon mas de 30,000 hectáreas de valles artificiales óptimos para la agricultura, y que proveyeron de  alimentos en los últimos 3,000 años hasta los año 60 del siglo pasado a sus habitantes. El arquitecto Juan Gunther argumentaba que sin la Lima prehispánica, la Lima virreinal no hubiera sobrevivido.

Un aspecto singular de Lima que destaca Javier Lizarzaburu (limeño predicador de huacas) es que es una de las pocas ciudades del planeta que puede mostrar una continuidad arquitectónica de más de 4,000 años: la huaca Paraíso (4,500 años) y la huaca Garagay (3,300 años), ambas ubicadas en el distrito de San Martín de Porres y que son parte de los 447 sitios arqueológicos que existen en la capital, según el Plan Metropolitano 2035. El arquitecto Santiago Agurto advertía de cómo los estudios arqueológicos sobre la sociedad Lima siendo los primeros, fueron relegados y no lograron circulan más allá de los círculos académicos.

Mientras en 1920 Lima contaba con una población de más de 170,000 habitantes, para 1940 supera los 400,000, hecho que duplicó la superficie urbana, y como señala Raúl Porras Barrenechea en “El rio, el puente y la alameda”, casi todos los linajes limeños tienen sangre de las más lejanas provincias del Perú, y advierte que el fragmentarismo histórico también ha alcanzado a la historia de Lima donde “el pasado vive y persiste, y atrae con fuerza innegable”, un pasado que hasta hoy se cree se inicia en la fundación española de Lima. Porras advertía que “las ciudades existen, no solo en la geografía sino en el espíritu” y describe los impactos de la primera industrialización y modernización salvaje que destruye los monumentos de la ciudad hispana; así la construcción de la avenida Abancay eliminó la iglesia de Santa Teresa y seccionó la iglesia de San Francisco. Porras con su “Pequeña antología de Lima” había establecido “itinerarios espirituales” sobre Lima, donde destacan las referencias de las tradiciones de Ricardo Palma. 

Sebastían Salazar Bondy en “Lima la horrible” (1964),  dice que Lima y los limeños viven saturados de pasado, y que nadie está libre de la enajenación que denomina “arcadia colonial” que busca restaurar su gloria del pasado, creyendo que todo tiempo pasado fue mejor o ideal, y niega el paso del tiempo. Tampoco les interesa adaptarse/reconocer a los nuevos actores que describe en las “barriadas” (con su polvo, su precariedad y tristeza), aquellas que constituyeron el distrito de San Martín de Porres, y que eran parte de los 2 millones de habitantes que tenía la ciudad.  Salazar señala que nuestra extraviada nostalgia es un síntoma de nuestra impotencia para deshacernos del influjo hispánico, que ha impuesto una retórica del gusto del colonizador español y sus herederos, así denuncia a Ricardo Palma como su principal pregonero, quien representa personajes que viven de milagros o favores, y casi no existen los héroes, y nunca los rebeldes que cuestionen ese orden “colonial”. Salazar exalta el ayer comunitario de los habitantes indígenas y prehispánicos de la ciudad al mismo tiempo que condena la ensoñación con el pasado virreinal (su falsa conciencia), y propone la necesidad de una verdadera transformación de la sociedad. 

José Matos Mar en “Desborde popular y crisis del estado” (1984), sostiene que desde la década de 1940, con la migración de millones de peruanos de todos los rincones del país a las ciudades de la costa, se logró conformar una “sociedad nacional andina”, y desde el siglo XXI, es una auténtica sociedad andino-peruana, pero no un Estado nación, por la crisis permanente de gobernabilidad. Matos sustenta que somos un país andino que conformó el Tahuantinsuyo con un estado poderoso y buen gobierno, pero que no logró desarrollar una sociedad nacional, y explica que esta fue la razón de la conquista. El desborde popular cambió el rostro tradicional y criollo de la gran Lima dando fin a discriminaciones y prejuicios.

Matos recuerda cómo en 1946 cuando Luis E. Valcárcel crea la especialidad de Antropología (una invención inglesa para entender a sus colonias) en la Universidad San Marcos, algunos intelectuales decían que “solo al indio Valcárcel se le puede ocurrir crear una disciplina para estudiar e investigar a otros indios”, puesto que ella estudiaba a los “otros”, los olvidados y discriminados. Matos realizó su tesis en el Cerro San Cosme sobre el “trabajo comunitario”, hecho que lo hace participar de cerca en la invasión en 1946 que da origen al mítico líder Ernesto Sánchez Silva “Poncho Negro” que reclamó la autoría de más de cincuenta invasiones en Lima. Matos observa la invasión de Ciudad de Dios en 1954, y las grandes movilizaciones masivas de las pampas de Comas en Lima Norte.

Luego de viajar por diferentes provincias en la isla de Taquile en Puno, Matos queda fascinado por su forma de organización rural, con cargos,  responsabilidad y trabajo recíproco, que antes había descubierto en el cerro San Cosme, y concluye que fue este poderoso capital cultural de los provincianos el que les sirvió para vencer las diferentes exclusiones, cuando llegaron a Lima.

En el “Laberinto de la Choledad” (1992) Guillermo Nugent, argumenta que lo cholo, es la manera de identificarnos cuando no está la ley de por medio, con la ley somos ciudadanos e individuos, además los “cholos” (cholito lindo o cholo como estigma) representan un grupo social que no encajaba en los esquemas de una sociedad muy jerarquizada, en las décadas de 1960 y 1970, el mismo que generaba un “laberinto”, propio de la incapacidad de incorporar e institucionalizar los amplios espacios de la informalidad, producto de la migración de los años 40, los 60, y la que origina la violencia política entre los año 80 y 90 del siglo pasado. Nugent argumenta que persisten prácticas gamonales, que naturalizaron el abuso, y que a pesar del proceso de la Reforma Agraria, ha continuado la proliferación de formas particulares de exclusión como “las argollas” para evitar formas generales de inclusión. Nugent nos invita a reconocer que todos somos parte del problema. En el año 2009, en el Coloquio Lo Cholo en el Perú, realizado en la Biblioteca Nacional, el antropólogo y gestor cultural César Ramos, destacó cómo la gesta provinciana y los operadores de lo cholo construyen una modernidad popular desde abajo.

Rolando Arellano y David Burgos, en “Ciudad de los Reyes, de los Chávez, de los Quispe” (2006) señala como Lima es una ciudad constituida por más del 80% de migrantes, en su mayoría procedentes de la sierra, y desde el título resalta los otros apellidos que ahora son limeños. En el libro se describe el nuevo perfil que caracteriza a los limeños, que son hijos y nietos de los migrantes,  según la zona donde habitan, considerando sus estilos de vida, trabajo y consumo. El texto nos recuerda que el Paseo Colón fue la primeria arteria pavimentada de Lima, sin embargo fue posible por la organización de los propios vecinos, y no fue una obra hecha con recursos del gobierno. El texto es sobre una Lima integral, que ha cambiado tanto en el centro como en la periferia, y que ahora puede reclamarse como de “todas las sangres”, en síntesis, Lima es la esencia del nuevo Perú.

En el año 2012 Javier Lizarzaburu con el apoyo de la Municipalidad de Lima y El Comercio, propone el reconocimiento oficial de “Lima Milenaria”, que buscaba descolgarnos del hecho traumático de la conquista española, e incorporar la historia de todos los pueblos y culturas presentes en este territorio adonde llegaron los españoles; y, convertirlo en un referente simbólico de unidad histórica, que permita “gestionar ciudadanía” recuperando la esencia de su legado milenario, como elementos que le dan su identidad actual.

A finales de los años 80’ cuando llegué por primera vez en grupo a Lima, recuerdo que un amigo nos advertía que evitáramos preguntar sobre los lugares que no conocíamos para no ser descubiertos como “serranos”, hecho que todavía pesa sobre la capital como centro de discriminación de lo provinciano. En el año 1997 tuve la oportunidad de participar por primera vez en Lima de la octava del señor de Qoyllur Ritti en Lima, que la ha convertido en una de las fiestas más grandes de provincianos, y que reúne a la mayoría de provincias andinas de Cusco, de manera similar se presenta la Candelaria de Puno, los carnavales de Ayacucho y el Huaylas de Huancayo entre algunos, de manera que en Lima están las fiestas, los danzantes, talleres y artesanos de diferentes regiones del país, que todavía no se reconocen en las guías de turismo oficial. En octubre del año 2002, durante la procesión del Señor de los Milagros “El cristo moreno”, recuerdo como en la iglesia de San Sebastián, los delegados del Señor de Qoyllur Ritti de Cusco, dijeron “El señor de los andinos, presenta su ofrenda floral al Señor de los criollos”.

Por las razones descritas antes, Lima es una ciudad globalizada, cosmopolita, y capital de culturas ancestrales, por ello es destacable que el spot de los juegos Panamericanos Lima 2019, por primera vez se presente en quechua y se dice “Todas las culturas de América reunidas”[1]. Asimismo es loable que el alcalde de Jorge Muñoz, haya suspendido la serenata de celebración del 17 enero, por la situación de emergencia que vive San Juan de Lurigancho, reconociendo en un hashtag o etiqueta que #LimaEsUna, y agregar que Lima podría afrontar el futuro, como la casa de todos y todas y la capital milenaria para todas las culturas.

 

[1] https://www.youtube.com/watch?time_continue=81&v=wBZWkMSO3bI